Los yacimientos de Áridos en Arganda del Rey

Los primeros humanos de Madrid: del Homo heidelbergensis y primeras industrias líticas
Yacimiento de Áridos, Arganda del Rey. Ilustración de Dionisio Álvarez Cueto.

Yacimiento de Áridos, Arganda del Rey. Ilustración de Dionisio Álvarez Cueto.

Serán las vegas de los ríos Manzanares y Jarama, **cuyas Terrazas fluviales analizábamos en el capítulo anterior, las que nos deparen una sorpresa mayúscula a principios de los años 70.

Junto a las orillas del paleocauce de ambos ríos, atraídos por el agua, la caza y la posibilidad de carroñar, llegaron los primeros representantes de nuestro género a Madrid. A falta de más excavaciones que continúen aclarando el enigma de nuestros orígenes, el género homo aparecerá por primera vez en Arganda del Rey, cuando tras un largo parón de investigaciones arqueológicas que venía desde la Segunda República, se excava en 1971 el yacimiento de Áridos 1. A pocos metros Áridos 2 se excavaría en 1976.

La zona se encuentra cerca del Soto de las Juntas -confluencia de Manzanares y Jarama- y de la Laguna del Campillo, un entorno natural singular entre Rivas y Arganda.

Elefante antiguo. Este ejemplar está en Rivas-Vaciamadrid, junto al Centro de interpretación medioambiental del Campillo. Se trata de una reproducción de estos enormes mamíferos extintos.

Elefante antiguo. Este ejemplar está en Rivas-Vaciamadrid, junto al Centro de interpretación medioambiental del Campillo. Se trata de una reproducción de estos enormes mamíferos extintos.

En ese año 1971, durante el curso de los trabajos extractivos de la empresa Áridos SA, los obreros descubren las defensas de un gran elefante antiguo, lo que provoca el inicio del proceso para la recuperación de los restos paleontológicos. Al poco tiempo se constata que el hallazgo podría ser un hecho histórico.

A los huesos del Palaeoloxodon antiquus -elefante antiguo- se añadían los restos de una importante industria lítica asociada a él, así como una inusual abundancia de pequeños vertebrados, como roedores, peces y pequeñas aves en un espacio relativamente reducido.

A toda esta acumulación de pistas sobre un ancestral pasado humano prácticamente desconocido en nuestra región, habría que añadir algo que los arqueólogos estaban constatando: se trataba de un yacimiento absolutamente in situ, es decir, que ningún otro agente ni fuerza posterior tuvo competencia suficiente para mover los restos desde su prehistórica disposición. Se trataba pues, de un libro abierto a nuestros orígenes.

Homo heidelbergensis. Museo de la Evolución, Burgos.

Homo heidelbergensis. Museo de la Evolución, Burgos.

Los restos del elefante, una hembra de unos 35 años, aparecieron dispersos y aparentemente troceados. Tanto su carne, como la de lamicrofauna encontrada allí, constituyeron el alimento del grupo de homínidos que los manipularon con las herramientas encontradas. Ese grupo de humanos eran miembros de la especie H. heidelbergensis, los más antiguos que jamás pisaron Madrid según nuestro registro arqueológico.

Terminada la excavación de Áridos 1, se dejó un testigo que indicaba la probable prolongación del yacimiento y se cubrió. En 1976, cuando los trabajos en la cantera amenazaban con hacerlo desaparecer, se reanudan las excavaciones con excepcional urgencia, y a unos 150 metros aparecen los restos de otro elefante, esta vez un viejo macho de unos 40-50 años y unos 4,5 metros de alzada.

Tal era la premura de la actuación, que la pala de una excavadora de la empresa rompe el costillar del elefante durante la difícil convivencia de la explotación económica y los trabajos arqueológicos. Con ese incidente se descubre Áridos 2.

Este nuevo hallazgo, aunque cronológicamente situado en una antigüedad similar al anterior, hace más de 400.000 años, presentaba novedades que lo volvían a convertir en excepcional.

En Áridos 2 los restos del elefante permanecían en conexión anatómica. En la imagen se aprecian las costillas izquierdas rotas por la pala excavadora. Fuente M. Santonja y A. Querol.

En Áridos 2 los restos del elefante permanecían en conexión anatómica. En la imagen se aprecian las costillas izquierdas rotas por la pala excavadora. Fuente M. Santonja y A. Querol.

Aunque de menor tamaño que el anterior yacimiento, por la probable destrucción previa, y con menos presencia de elementos líticos, los restos del gran elefante antiguo permanecían en conexión anatómica, otra vezin situ, con el cráneo quebrantado. Se averiguó además que este viejo elefante murió de forma natural, recostado sobre uno de sus lados, conservando el suelo prehistórico sobre el que cayó todavía vivo.

Los arqueólogos, ante la evidencia de un yacimiento excepcional, humanizan al enorme elefante y lo llaman “Miguelito“, trascendiendo así a nuestra historia.

Lo encontrado en tanto Áridos 1 como en Áridos 2 resulta verdaderamente excepcional. Los restos orgánicos se suelen descomponer en muy poco tiempo, por lo que tales hallazgos son muy raros. En el caso de Arganda los escenarios en los que ambos elefantes encontraron su fin se “precintaron” por una crecida del río Jarama, que debió suceder inmediatamente después, y que lo cubrió todo de sedimentos arrastrados por la fuerte corriente. Los lodos debieron secarse después, encapsulando lo que allí pudo quedar de ambos festines de los heidelbergensis.

De ese escenario en Áridos 2 sabemos que los heidelbergensis no pudieron darle caza, lo carroñaron. Sus habilidades y organización no estaban tan avanzadas como para enfrentarse a un animal de semejante porte. También conocemos, por los signos de fuego en algunas rocas, que casi con total seguridad estos primeros humanos hicieron allí una parada mientras descuartizaban su presa.

La evidencia humana: marcas en los huesos

Los yacimientos de Áridos y la industria Achelense

Uno de los bifaces encontrados en Áridos

Uno de los bifaces encontrados en Áridos

En el **capítulo siguiente estudiaremos las diferentes tipologías y métodos para la construcción de herramientas líticas que usaron nuestros ancestros. Adelantemos que los instrumentos de piedra encontrados en Arganda corresponderían a una industria muy antigua del Paleolítico inferior, el modo técnico 2, o Achelense, caracterizado fundamentalmente por la presencia de bifaces.

Las herramientas allí encontradas estaban fabricadas en sílex y en cuarcita. Estas últimas probablemente hechas allí mismo, aprovechando el material que dejó el río. Lo que por aquellos años no se pudo ver fue que esas herramientas habían dejado, además, otro rastro arqueológico de enorme importancia.

Restos del esqueleto hallados en Arganda y marcas de corte en uno de los huesos. Fuente: Journal of Archaelogical Science.

Restos del esqueleto hallados en Arganda y marcas de corte en uno de los huesos. Fuente: Journal of Archaelogical Science.

Será en el año 2010 cuando se publiquen nuevas investigaciones en una revista científica internacional. La relación de la industria lítica con los restos de elefantes ha sido una cuestión controvertida, al menos cuando sólo se ha hecho por una mera asociación espacial.

Los de Arganda fueron pioneros entre aquellos pocos lugares europeos que podían presumir de un yacimiento del Paleolítico inferior con clara intervención humana: huesos desmembrados, un cráneo forzado con esquirlas de sílex incrustadas y, por supuesto, gran cantidad de herramientas líticas en un conjunto hallado in situ. Todo ello condujo a las conclusiones que ya hemos relatado.

Las marcas líticas en los huesos son hechos muy raros y difícilmente demostrables. Tales marcas no siempre aparecen y, de existir, son débiles y suelen desaparecer consumidas por el paso del tiempo. En otras ocasiones son marcas accidentales y tampoco es posible vincularlas con una intervención humana.

Las investigaciones publicadas en 2010 hacían público que se habían hallado, grabadas en la superficie de los huesos de “Miguelito”, tales marcas, lo que confirmaba la historia de unos heidelbergensis eviscerando a un elefante moribundo o ya muerto. La evisceración, etapa previa reservada a los grandes carnívoros, indicaba que los humanos se les adelantaron.

Los restos del elefante de Áridos 2, expuestos en el Museo Arqueológico Regional. Alcalá de Henares. Fuente: Wikimedia Commons.

Los restos del elefante de Áridos 2, expuestos en el Museo Arqueológico Regional. Alcalá de Henares. Fuente: Wikimedia Commons.

La importancia de los dos yacimientos de Arganda se acentuaba con estos nuevos datos. Hasta la fecha no se pensaba que en épocas tan distantes del Pleistoceno inferior los humanos se alimentaran de animales tan grandes que, aunque muertos, suponían entrar en competencia con grandes carnívoros.

El esqueleto de Áridos 2 será trasladado, junto con los demás restos de Arganda, al Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares. “Miguelito” será presentado por fin al gran público en el año 2002, en la exposición “Bifaces y elefantes. Los primeros habitantes de Madrid“.