La cerámica campaniforme (2000 – 1700 a.C.)

La llegada de las edades de los metales: Cobre, bronce y hierro.
Paraje de Valdocarros, un entorno cargado de historia junto al Jarama. Rivas-Vaciamadrid.

Paraje de Valdocarros, un entorno cargado de historia junto al Jarama. Rivas-Vaciamadrid.

Acorta distancia, entre Rivas y Arganda del Rey, junto a los cortados del Piul, está el paraje de Valdocarros. Éste es un yacimiento de sobra conocido desde hace siglos, antiguo despoblado medieval, **ejido del Fuero madrileño, y con una larga tradición de habitación en nuestra historia que se remonta al paleolítico. Buen testimonio de ello debieron ser las **cuevas de la margen derecha del Jarama, colgadas de los farallones de yesos, y en buena parte destruidas por el desarrollismo franquista que casi asoló la entonces pequeña aldea de Vaciamadrid.

Aquí, en un paraje natural impresionante y bajo esas cuevas, ya en término de Arganda del Rey, arranca la historia del yacimiento con la donación de un particular de varias piezas de sílex y cerámica. Las primeras datadas en un amplio margen paleolítico-neolítico, las segundas en el llamado periodo Campaniforme.

La llegada de los metales, el Calcolítico

La cerámica campaniforme y su papel en el cambio

Ejemplos de cerámica campaniforme. Fuente: "La tierra apropiada".

Ejemplos de cerámica campaniforme. Fuente: “La tierra apropiada”.

Las cerámicas campaniformes reciben su nombre por la forma de campana invertida que presentan. En Madrid son especialmente relevantes las halladas en el yacimiento de Ciempozuelos.

Peculiares por la fina decoración incisa que representan, lo son más por el lugar del que proceden, del occidente europeo, de la costa atlántica, siendo inmejorables testigos de los conocimientos que con ellas viajaron. Con ellas llegaron a la región madrileña nuevas ideas, nuevos descubrimientos y la metalurgia del cobre, iniciándose el Calcolítico, la antesala de la Edad de los Metales (edades del cobre, del bronce y del hierro).

Acabamos de alcanzar el tercer milenio antes de Cristo y la llegada de la metalurgia no acaba de sustituir a la piedra, más dura, versátil y abundante que el cobre en Madrid. Las gentes que habitaron en nuestra región continuarían con su vida típicamente neolítica. Sin embargo será el cobre profusamente usado en elementos ornamentales y para engrandecer el prestigio de determinados individuos, que serían enterrados junto a ellos en muchas ocasiones.

Brazalete de oro hallado en el yacimiento de La Torrecilla, junto al Manzanares, en Perales del Río (Bronce final, 1200-800 a.C.). La metalurgia del oro surgió paralela a la del cobre. Fuente: "Orígenes, un viaje al pasado de Madrid".

Brazalete de oro hallado en el yacimiento de La Torrecilla, junto al Manzanares, en Perales del Río (Bronce final, 1200-800 a.C.). La metalurgia del oro surgió paralela a la del cobre. Fuente: “Orígenes, un viaje al pasado de Madrid”.

Las otras dos edades del metal se sucederían con cierta rapidez. La del bronce surgiría dos mil años antes de Cristo, probablemente por pura casualidad, al juntar cobre con estaño, un metal más blando pero cuya aleación ganaría en dureza.

Durante el cobre los poblados ganan altura en busca de lugares de amplias vistas para el control del ganado, pero sin alejarse de los cursos de agua. En La Deseada de Rivas, ya se seguía un patrón que se intensificará hasta la llegada de Roma.

Los revolucionarios cambios surgidos en el Neolítico se intensifican con la llegada de los metales. La metalurgia es una actividad costosa y relativamente compleja que se termina vinculando al prestigio social. Aparece la jerarquización en la vida de los humanos, las élites rectoras y, en definitiva, una realidad muy similar a la actual, profundamente simbólica y con marcadas estructuras divisorias.

En nuestro entorno es muy significativo el brazalete de oro macizo hallado en el arenero de La Torrecilla, en el año ****xxxxx, elemento sin duda singular, fabricado exclusivamente con objetivos simbólicos. O el yacimiento del kilómetro 19 de la carretera de Valencia, en Rivas-Vaciamadrid, llamado de las “Terrazas del Manzanares“, donde se excavaron tres fondos de cabaña y la sepultura de un varón de unos 25 años enterrado junto a un cuenco de cerámica, dos puntas de flecha en cobre y dos prismas de cuarzo.

El “abuelo del Manzanares”. Un hombre neolítico en Rivas-Vaciamadrid

El "Abuelo del Manzanares" tal y como lo encontraron por casualidad unos senderistas

El “Abuelo del Manzanares” tal y como lo encontraron por casualidad unos senderistas

Serían personas del Grupo Naturalista Naumani las que se toparan de forma casual con otro enterramiento de la Edad del Bronce, junto al Manzanares y muy cerca de la Presa del Rey, en Rivas-Vaciamadrid. Era el año 1984 y la zona que encontraba ambos ríos no cesaba de ofrecer yacimientos de gran relevancia.

El “abuelo del Manzanares“, como así quisieron llamarlo, descansaba en posición fetal, con la mano derecha bajo el cuerpo. Junto a la tumba se encontraron numerosos restos de cerámica, sílex, conchas de bivalvos y piedras con signos de haber estado en contacto con fuego. Tras la consabida excavación de emergencia, el cuerpo y los restos se trasladaron al Museo Arqueológico de Madrid. El lugar lo ocupa hoy un camino muy transitado bajo los imponentes cerros de yesos terciarios del espolón de Vaciamadrid.

La humanidad descubre el hierro unos 1000 años antes de nuestra Era. Este metal, mucho más duro que los anteriores, supone un sustancial cambio en herramientas y armas, aunque su uso no se generaliza hasta el siglo IV a.C.

Junto al hierro se comienza a usar el torno de alfarero, profesionalizándose la producción de cerámicas, que comienzan a ser más finas y de mayor calidad.