La Villa Romana de VillaVerde

recreación de una habitación noble en la villa romana de villaverde

Recreación en el Museo de San Isidro de una habitación noble de la Villa Romana de VillaVerde. Tramo 2 del Parque Lineal.

En el Tramo 2 de lo que hoy es el Parque Lineal, muy cerca del edificio de oficinas Novosur y por donde pasa el camino peatonal al borde del río Manzanares, se levantó una próspera villa romana de ciudadanos del Imperio que, a la vega del río, trabajaban la tierra y cuidaban de los animales.

Probablemente este complejo que casi se autoabastecía, requirió de la mano de obra que por aquel entonces existía en la zona, lo que lo hizo ser un centro neurálgico importante junto a la que sería una importante zona de paso: el Vado de Santiago el Verde, por donde cruzar el río en dirección a Vallecas podía hacerse con suma facilidad.

La villa debió ser grande, pero lo que llegó a nuestros días fue fundamentalmente una zona perteneciente a la parte habitada. Esa zona, tras años de olvido, terminó siendo destruída cuando muy cerca del lugar se construyó la carretera de circunvalación M-40. Aunque la recuperación e integración fue posible e incluso hubo planes de ejecutarla conforme las obras de la M-40 terminaran, nunca existió suficiente interés para ello, perdiéndose así una de las joyas del Parque Lineal del Manzanares.

En este artículo tratamos de recuperar la memoria de la Villa Romana de VillaVerde, con la intencón de que esto no vuelva a suceder jamás.

Descubrimiento de la Villa

destrucción de la villa romana de villaverde

Hasta finales de 1.927 era muy poca la información que había respecto al Madrid de la época de los romanos, y muy escasos los restos encontrados. De ahí la importancia que tuvo el descubrimiento del yacimiento de Villaverde Bajo. Villaverde es el único lugar de Madrid en el que se puede probar la existencia de una villa romana con pruebas y restos concretos. Desgraciadamente, durante la construcción del nudo supersur de la carretera de circunvalación de Madrid M-40, tales restos fueron destruidos por completo

La villa romana de Villaverde fue descubierta por D. Fidel Fuidio el 30 de diciembre de 1.927 cuando, buscando silex y otros objetos prehistóricos por la margen derecha del Manzanares, encontró, poco antes de llegar al puente del Tren de Aranjuez sobre el río Manzanares (entonces linea a Andalucía), la existencia de una tierra oscura que contenía cerámica romana.

Al llegar al arenero anterior a la villa [romana], uno de mis discípulos (Manuel Moreno) me presentó un trozo de vasija de barro rojo que había perdido el barniz, pero no el dibujo del relieve. Esto despertó la curiosidad. Esta quedó satisfecha al llegar al siguiente arenero, donde se destacaba al lado de la arena una tierra muy negra de cenizas, donde pude recoger un trozo de vasija roja con barniz muy brillante y relieves geométricos circulares muy pronunciados y algunos estucos pintados. Entonces me di cuenta del descubrimiento

Pérez Barradas, 1.929

El Sr. Fuidio puso este hecho en conocimiento del profesor Obermaier y de D. José Pérez de Barradas, quién sería el encargado de dirigir las excavaciones que pronto comenzarían.

El yacimiento romano más importante, fue descubierto en el conocido como Arenero del Ventorro del Tío Blas, en el que comenzaron las excavaciones arqueológicas el día 16 de enero de 1.928 por cuenta del Ayuntamiento de Madrid.

excavación de la villa romana

Excavación de la villa con Barradas al frente. Año 1929.

Esta zona ya había sido visitada en anteriores ocasiones por Barradas. Los areneros fueron muy explotados en esta parte del río Manzanares y hoy se siguen encontrando algunos de mediados del siglo XX en el Parque Lineal.Durante todo el siglo pasado, las arenas que arrastrara el río durante miles de años y dejara repartidas por las Terrazas del Manzanares, fueron extraidas en canteras al aire libre, para ser posteriormente usadas en la construcción. Estos procesos extractivos lo que en realidad hacían era una vastísima cata arqueológica, descubriendo de manera abrupta los restos que las arenas del río habían ocultado durante miles de años. Desde el famoso elefante de transfesa, junto a lo que hoy es la estación de Villaverde Bajo, hasta restos de la época romana, como el que nos ocupa.

Los areneros eran por lo tanto explotaciones privadas que no siempre veían con buenos ojos la intervención de personas ajenas a la pura actividad económica que les interfería. Entonces no existía ninguna reglamentación para la protección del patrimonio y ni siquiera existían los arqueólogos como hoy los conocemos. Es de suponer que, aunque muchas personas colaboraran, normalmente las menos pudientes, otras no lo hicieran en absoluto, por lo que podemos imaginar que la mayor parte de los restos fueran destruidos o expoliados por los dueños de los terrenos.

areneros en el parque lineal del manzanares

Areneros en la zona del Manzanares. La foto a la izquierda es de los años 20, la de la derecha es actual.

Los obreros que allí trabajaban me hablaron de que no era rara la aparición de “cacharros” en la tierra, y me enseñaron algunos trozos de barro negro y rojizo, atípicos y con señales claras de torno. Es de advertir que sobre fragmentos semejantes habíamos consultado a diversas personas y que unánimemente las habían considerado como medievales. Esta fue la razón de que no atendiéramos a su estudio. No obstante, procuramos recoger un “cacharro” entero que uno de los obreros se llevó a su casa, donde lo tuvo en uso algún tiempo[…] Hemos de manifestar nuestro agradecimiento por todas las facilidades prestadas, al duque de Híjar, dueño del terreno, a los Sres. Unzeta y Aresti. No podemos decir lo mismo de los encarados de la explotación del arenero, D. Jesús Castaña y D. Mariano Fernández, pues a ellos se debe en buena parte el que nuestros trabajos no rindieran el fruto esperado, como habrá ocasión de probar más adelante.

Pérez Barradas, 1.929

En aquella época, los conocimientos que se tenían sobre la arqueología romana eran muy escasos, lo que hizo que se confundieran algunos restos romanos con restos de la época medieval no dándoles la importancia que tenían realmente. Suponemos que ese desconocimiento fue también clave en el hecho de que se perdiera parte del patrimonio que se encontrara en el arenero. La villa romana de Villaverde, de hecho, nunca fue recuperada al completo.

Ubicación de la Villa

Las ruinas romanas de Villaverde Bajo se hallan en el término de Villaverde, provincia de Madrid en la orillas de río Manzanares, en el ángulo que forma el camino de San Martin de la Vega y el camino y vado de Santiago el Verde, frente al kilometro 6 de la vía férrea Madrid-Aranjuez y junto al ventorro del tío Blas.
Entre las ruinas y el río Manzanares hay un terreno llano de regadío, separados éste por un canalillo.
Desde la cumbre del cerro de las ruinas hacia el norte, se tiene una vista panorámica de las más hermosas de Madrid y GuadarramaClosing QuoteFuido Rodriguez, F. 1934

Tras algunas indagaciones, hemos conseguido determinar la ubicación exacta de la villa, en un entorno altísimamente transformado por el hombre.

fotocomposición de la ubicación de la villa

Ubicación exacta del yacimiento de la Villa Romana de VillaVerde. Hemos superpuesto la foto de la destrucción sobre una foto actual del lugar. Se observa el anclaje perfecto de las vías al fondo, del tráfico de la carretera de VillaVerde a Vallecas y de los árboles, más pequeños entonces. Al fondo está el edificio Novosur, que entonces no existía. En cambio se observa una nave, es la última del complejo Euskalduna, hoy ya desaparecido.

El paisaje ha cambiado mucho durante los últimos años, incluso el curso del río Manzanares fue modificado para ampliar la depuradora de La China. Del ventorro del tío Blas no queda nada, creemos que víctima de las obras de explanación de debieron acompañar a la M-40. En general podemos decir que el entorno poco tiene que ver con el que Barradas encontró en su descubrimiento. En las fotos aéreas de 1.956 podemos despejar con claridad la ubicación de los restos que fueron descubiertos en el 27, lindando con el camino a San Martín de la Vega y lo que llamaban Vado de Santiago el Verde, que no era otra cosa que una gran planicie donde las aguas del río se desparramaran en su tiempo, reduciendo notablemente su profundidad y permitiendo que fueran vadeadas fácilmente, lo que confirió al lugar una importancia sustancial al ser destacada zona de tránsito.

El Vado de Santiago el Verde fue un Soto del río Manzanares donado a la orden de Santiago. Las milicias santiaguistas tenían la difícil tarea de colonizar la tierra recien conquistada a los musulmanes durante la Edad Media. En el Parque Lineal -que fue el campo de madrid durante la dominación árabe– se prujeron actos de violencia y terrorismo tras la reconquista que hicieron imprescindible la donación y venta de muchas de las tierras extremas a las órdenes religiosas, por entonces fuertemente militarizadas.

Las milicias religiosas debieron establecerse y levantar algún tipo de fortificación que pervivió en el tiempo, llegando al siglo XIX como una ermita a la que se llegaron a hacer peregrinaciones y que luego probablemente fue expoliada y destruida.

Sólo la tradición indica que el origen de Villaverde fue la donación de tierras, por Alfonso VI a caballeros santiaguistas […] Sin embargo, un hecho puede parece confirmar dicha hipótesis: la existencia de la antigua ermita, llamada de Santiago el Verde, en el Vado de Santiago, muy próxima a donde hoy está el puente sobre el Manzanares de la vía férrea Madrid-Alicante.

Historia de Villaverde, Ayuntamiento de Madrid, 1986.

ubicación de la villa romana

Plano anterior y actual que señala la existencia de la villa. Nótese que tras las obras de la M-40 el curso del río fue desviado y la carretera de VillaVerde a Vallecas suprimida aquí. En la actualidad, el emplazamiento de la villa romana quedaría justo junto al camino peatonal del Parque Lineal.

La excavación arqueológica

estratigrafia, villa superior e inferior

Como decíamos, el 16 de enero de 1.928 comienzan las excavaciones en la villa romana de Villaverde, las cuales fueron dirigidas por José Pérez de Barradas. En seguida aparecieron trozos de estucos y de mosaicos, fragmentos de cerámica, huesos y trozos de tejas y ladrillos.

Se pudo distinguir la existencia de dos niveles arqueológicos superpuestos que contenían restos romanos.

En el nivel inferior, al cual se denominaría villa inferior, no se documentaron restos de muros in situ, pero sí fragmentos de tejas, ladrillos, y algunos trozos de mosaicos.

A estos restos se superponían los muros y pavimentos de una construcción posterior que fue denominada villa superior.

La villa romana inferior

La villa romana inferior es la más antigua de las dos. Construida en el sg. I d.C., fue destruída por un incendio a finales del sg. II o comienzos de III d.C. En ella, se encontraron numerosos restos de mobiliario y ajuar. Entre ellos, el hallazgo de una olla refleja la pervivencia de tradiciones indígenas durante los inicios de la villa. Otros restos, como la cabeza de Silvano, un lampadario, y una jarra de bronce, reflejan una romanización más acusada.

cabeza en alabastro de silvano

Cabeza de Silvano, encontrada en la excavación de la villa. Actualmente expuesta en el Museo de San Isidro.

jarra yacimiento

Jarra de bronce hallada.

Silvano era espíritu tutelar de los campos y de los bosques. En ocasiones se ha atribuido esta cabeza a Sileno, Dios menor de la embriaguez. Sin embargo, Sileno es un Dios griego que nada tiene que ver con Silvano, al que se describe como un dios que preside sobre los campos y los granjeros, y también se le consideraba protector de las fronteras de los campos. Asimismo, se le describe como la divinidad protectora de los rebaños de ganado, a los que guarda de los lobos y cuya fertilidad promueve.

Durante la excavación se encontraron cuatro monedas de bronce. Dos de ellas eran ilegibles y las otras dos pertenecían a Anna Galeria Faustina y Trajano respectivamente.

Aparecieron varios objetos de hierro en bastante mal estado de conservación, pudiendo identificarse únicamente algunos cuchillos con mango de hueso (asta de ciervo), clavos, escarpias, anillas y unas placas rectangulares con un agujero central.

Los materiales fueron utilizados para la construcción de la villa superior, por lo que no se han encontrado restos de muros ni ningún otro vestigio de construcción, tan sólo algunos trozos de tejas y ladrillos.

La villa romana superior

La planta de la villa romana superior pudo ser documentada en gran parte debido a la presencia de numerosos restos de muros y pavimentos. Para levantar las paredes del edificio se utilizaron materiales de la zona, como bloques de pedernal y marga yesífera.

Quizá el descubrimiento más llamativo sea el de dos mosaicos en dos habitaciones contiguas, y una serie de estucos, todos ellos pintados según la costumbre de la época. Se trataba de estucos muy sencillos, nada ostentosos.

mosaico villa romana de villaverde

Mosaico Villa Romana de VillaVerde. Actualmente en restauración. En su extracción y traslado sufrió importantes daños.

La sencillez constructiva y decorativa de la villa, junto con la presencia de huesos de animales en los alrededores, nos hace pensar que se trataba de una villa rústica, ya que las urbanas solían ser bastante más lujosas.

Las villas rústicas servían para gestionar una explotación agrícola o ganadera y solían tener varios edificios como la casa del encargado de la explotación, edificios para el ganado y las herramientas, pajares, graneros, caballerizas, bodegas, almacenes, huertos, etc. Además, solían tener un edificio reservado al dueño de la finca para cuando quisiera pasar una temporada en el campo.

De este último edificio parecen ser los restos arquitectónicos encontrados.

maqueta de la villa romana

Maqueta de la villa objeto de prospección arqueológica. Museo de San Isidro.

La villa superior sigue un modelo muy común en la época, con un patio central con una galería circundante en torno a la cual se disponen las estancias. Lamentablemente, durante la explotación del arenero se destruyó una parte del yacimiento, por lo que en el momento de llevar a cabo las excavaciones una parte ya había desaparecido. Por ello, sólo se pudo documentar una parte de la villa, así como varias construcciones anejas tales como un pequeño acueducto hecho de ladrillo para conducir el agua, varios depósitos de agua y un horno de cal. Este último se nutría de leña para su puesta en marcha y se fundían piedras calcáreas previamente trituradas convirtiéndose en cal. Este material se utilizaba para la edificación. El proceso era sencillo, aunque muy lento, ya que las piedras podían tardar días en fundirse.

En Villaverde hoy en día es prácticamente imposible encontrar canteras de piedra caliza, y en la época de la que data la villa romana también debió serlo. Sin embargo, el terreno siempre ha sido rico en marga yesífera. Por ello, entendemos que el horno no se utilizó para obtener cal, sino yeso, el cual fue utilizado en la construcción de la villa. La obtención del yeso sigue exactamente el mismo proceso que la de la cal.

horno conservado en el Parque Lineal

Se hallaron varias pesas de cerámica a mano, utilizadas en los telares para la fabricación de tejidos. Es posible que se tratara de una explotación ganadera, y utilizasen la lana de las ovejas para fabricar esos tejidos, o bien que la explotación fuese agrícola e intercambiasen los productos agrícolas por la lana. Recordemos que los habitantes de esta villa convivieron con el poblado carpetano del Cerro de la Gavia. En la zona no se encontraron señales de lucha, por lo que la convivencia fue pacífica.

sepulturas romanas

Sepulturas romanas de la villa

La villa romana se arruinó tras su abandono. Muchas de las villas abandonadas se convirtieron en el siglo IV en lugares de culto, en iglesias cristianas, las cuales fueron derrumbadas con la invasión de los bárbaros.

A escasa distancia de la misma, en el Arenero de Martín, se descubrieron varias sepulturas romanas. Tres de ellas estaban formadas por lajas de marga yesífera y bloques de pedernal. Otras tres, eran simples fosas excavadas en el terreno. La mayoría ya no contenía restos humanos, aunque una de ellas contenía un esqueleto de gato.

La más relevante y mejor conservada, excavada en el terreno, muestra un esqueleto juvenil, posiblemente femenino en posición decúbito supino. En el dedo medio de la mano izquierda tenía un anillo sencillo de bronce. Su estado de conservación era bastante deficiente, por lo que se tuvo que extraer con todo el bloque de tierra.

Se trataba de alguien de clase humilde, ya que los romanos solían incinerar a la gente de clase alta, mientras que los pobres eran enterrados fuera de las ciudades. Por otro lado, la presencia del anillo en el dedo anular de la mano izquierda muestra que se trataba de una mujer casada y su material, el bronce, que era hija de plebeyos o libertos.