La Torrecilla y la Torre de Abén Crispín

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Torreón del Torriton. Atalaya a la ribera del Jarama cerca de Talamanca. Muy similares a esta debieron ser la Torrecilla y la Torre de Abén Crsipín

Los árabes diseñaron un sistema defensivo basado en atalayas –torres que debieron ser ocupadas por milicias del campo- y ciudades fortificadas. Entre ellas no debía haber mucha distancia, ya que se comunicaban mediante señales visuales usando fuegos en su parte superior, avisando de ataques o incursiones enemigas, y permitiendo así a las ciudades amuralladas prepararse para el ataque.

Estas torres eran cilíndricas, de unos 6 metros de diámetro y 12 de altura. Disponían de tres pisos en su interior, uno para almacén, otro de depósito de combustible para los fuegos de alarma y un tercero de vivienda para la milicia armada que allí estuviera destinada. La puerta estaba elevada sobre el terreno, lo que mejoraba su defensa. También existieron torres cuadrangulares, aunque se piensa que estas eran ejemplares desgajados del sistema defensivo general, estando orientadas a la defensa de enclaves de valor económico o núcleos poblacionales.

Las atalayas se distribuyeron a lo largo del pie de monte de la Sierra de Guadarrama, cubriendo un ataque frontal contra Mayrit, el Madrid musulmán. Pero el conjunto de atalayas más importantes que ha quedado en la región de Madrid es el que se sitúa en los valles de los ríos Jarama y Henares, hasta llegar al Manzanares, donde como veremos, también hubo varias.

El propósito de estas últimas torres ha sido muy discutido por la comunidad investigadora. De hecho se supone que muchas de ellas son realmente cristianas, sobre todo al sur de Madrid, de los primeros momentos de difícil repoblación, en un acto imitativo al contrario. Estas torres defensivas serían repobladas buscando el cobijo de su seguridad, llegando a formar auténticas poblaciones.

Sí parece claro que las atalayas árabes del valle de estos ríos querían defender caminos de acceso a los núcleos de población más importantes de la época: Talamanca, Alcalá de Henares y Mayrit. Se buscaba crear una red de caminos fortificados con dirección Norte-Sur, mejorando la movilidad interna y aumentando las posibilidades de ahogar cualquier incursión cristiana en esta dirección.

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Mapa de atalayas árabes protegiendo los valles de los ríos Jarama, Henares y Manzanares

El sistema defensivo se prolongaba más allá de lo que hoy es la Comunidad de Madrid, por toda la Marca Media, desde Medinacelli en Soria hasta Talavera en Toledo. Precisamente esta última ciudad era la capital de la Marca Media, último bastión defensivo protegido por la definitiva trinchera que debió ser el profundo foso del río Tajo.

Las atalayas del Parque Lineal, las atalayas del campo de Madrid

mapa atalayas campo de madrid

Mapa de atalayas en el campo de la ciudad.Fuente: elaboración y datos propios desde mapas originales de Matilde Fernández Montes

Las atalayas del Parque Lineal debieron servir para un propósito diferente, si no complementario. Ya vimos que el campo de la ciudad musulmán, la fahs al-Madina, debió ser enorme, incluso superior al contemporáneo Parque Lineal del Manzanares. Los topónimos así parecen indicarlo: desde la Atalayuela/Taralluela junto a la desgraciadamente protagonista M-40, hasta la Salmedina por el Norte o por el Sur, la Aldehuela o la Atalaya del Recuenco. El Parque Lineal es el campo de Madrid musulmán, corrompido lentamente después en época cristiana.

Ese enclave, económicamente tan rentable, estuvo rodeado por atalayas defensivas destinadas fundamentalmente a proteger y vigilar un recurso de gran valor para el entonces próspero núcleo de población llamado Mayrit.

No es sencillo saber donde estuvieron esas atalayas, porque desgraciadamente en el Parque Lineal todas fueron destruidas, o al menos poco queda de ellas. Sin embargo hay dos topónimos que se adoptaron en los lugares con atalayas: torre y campo, este último propio del campo de la ciudad. Los textos medievales ayudan a su vez a los investigadores en las descripciones que arrojan de tales lugares.

Así podemos situar casi con total seguridad varias atalayas en el Parque Lineal, rodeándolo a modo de cinturón: Torre del Campo/Pedroso, La Atalayuela –conocido también como Santiago el Verde– la Atalaya del Recuenco, o las más representativas Torrecilla o Torre de Iván Crispín. Junto a ellas, cerrando el círculo, núcleos de población probablemente fortificados como Rivas, Vaciamadrid, Mejorada del Campo o el propio Mayrit.

La Torrecilla y la Torre de Iván Crispín: el pueblo sin tierras

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Torreón del Torriton. Atalaya a la ribera del Jarama cerca de Talamanca.

En los mapas actuales sólo sobrevive el topónimo de La Torrecilla en el antiguo lugar donde existió una Villa Romana y una necrópolis visigoda del mismo nombre. Esto indicaría una constante en la alta Edad Media: la reutilización de los antiguos lugares de habitación. Los árabes debieron hacer lo mismo, hecho este justificado por la alta rentabilidad de este enclave, como ahora veremos.

En cuanto a la Torre de Iván Crispín el Fuero de Madrid la cita a principios del siglo XIII cuando habla de los ejidos y abrevaderos, tierra del común de todos los madrileños.

… otro abrevadero en el vado Arenoso, desde la Torre de Abén Crespín hasta la cueva de Olmeda …

Varios han sido los nombres de este enclave: Torre de Abén Crepín (S XIII), Iván Crispín (S XV) y Valdecripín, cuando ya era un despoblado y dejaba de existir como tal. El primero de ellos ratifica su origen musulmán, puesto queAbén significa “hijo de” en árabe.

Ambas torres debieron estar a los dos lados del río Manzanares, muy próximas entre sí, vigilando el amplio paso creado por el vado que forma el Manzanares en dicho lugar. Allí se formó una aldea, probablemente al cobijo de la seguridad que daban las atalayas en un principio, y después fruto de la prosperidad de un lugar que llegó a tener cierta importancia en la Comunidad de Villa y Tierra madrileña.

El lugar era realmente estratégico puesto que formaba un cruce de caminos con destino Madrid, cruzado por la cañada de las Merinas, actual Cañada Real Galiana, donde además el río forma un amplio vado arenoso que permitía atravesarlo fácilmente. A sus recursos forestales habría que añadir el hecho de que allí mismo se instalaron varios molinos, lo que ya prueba que lo que debía ser tierra del común de la Comunidad de Villa y Tierra de Madrid, era ya de dueños privados.

El Concejo de Madrid, deseoso de obtener nuevos ingresos, arrendó partes de ese común, lo que en definitiva era restarlos de su uso colectivo para pasar al particular. Las apropiaciones indebidas, tan frecuentes en lasrelaciones de propiedad de la Baja Edad Media, acabaron por dañar gravemente los derechos de los madrileños, por lo que las disputas fueron constantes en este lugar.

Así, los intereses de los dueños privados debieron entrar en conflicto con los de los vecinos, siendo abundantes las disputas en la baja Edad Media. En el siglo XV se amojonan los pastos del común, probablemente para evitar que sigan las apropiaciones, aunque tal vez ya era demasiado tarde, puesto que en el siglo XVI Perales del Río contesta el cuestionario de Felipe II diciendo que la Torre de Valcrepín no tiene ya tierra alguna, puesto que son todas del secretario Vargas.

Allí debieron resistir un puñado de aparceros, pero la esencia que dio prosperidad y vida al lugar había ya desaparecido, al pasar las tierras del común a manos privadas. Los nuevos propietarios no eran precisamente pertenecientes al pueblo llano, sino a la oligarquía terrateniente de la zona, malos pechadores y peores productores, puesto que en general no estaban interesado en sacar rendimientos a las tierras, sino en poseerlas.

Mucho después, por el siglo XVIII, en las Relaciones del Cardenal Lorenzana podemos leer al respecto lo siguiente:

[…] A cuarto de legua de la Aldehuela, caserío de cuatro casas y oratorio, hay una casa de labor llamada La Torrecilla, propia del Conde de Mora […]

El pueblo de Madrid, desalojado de las tierras de la Torre de Abén Crispín, parece que nunca pudo ya volver al lugar, salvo como vasallaje en aparcería de personajes de alto linaje.

Atalaya del Recuenco

el recuenco

El Recuenco

En el año 1.239 Fernando III dicta el amojonamiento de tierras que intenta poner fin el conflicto entre Madrid y Segovia por la transierra, o pie de monte madrileño. El Privilegio (disposición) sobre la Demarcación de los alfoces o territorios de estas dos villas en conflicto, disponen una linea fronteriza de 42 mojones.

El número 30 es el de la Atalaya del Recuenco, de ubicación muy difusa hasta la fecha, pero que creemos haber localizado junto a Cabeza Fuerte, un alto que domina el valle del culebro, posición clave a los largo de la historia, en el extremo Suroeste del Parque Lineal del Manzanares. El paso de la cañada de las Merinas por este vallecillo quedaría al resguardo de esta posición defensiva.

Citamos aquí nuestro documento de trabajo:

30º Mojón: Atalaya del Recuenco
Atalaya árabe sin localizar. Recuenco alude a hueco del terreno, rehundido.
Aparece rotulado ‘recuenco’ sobre un espolón gemelo de Cabeza Fuerte, al Este, separados ambos por el Camino de Getafe a Gózquez. Planos E10m CAM 2009.

Torre del Campo Torre Pedroso

En el extremo Norte del campo de la ciudad debió existir el emplazamiento de otra atalaya vigía del fahs al-Madina musulmán. Su denominación ha sido variable durante las diferentes épocas: la Torre, Torre del Campo o Torre Pedroso, nos dejan entrever su antiguo pasado como atalaya de la Salmedina árabe.

La toponimia parece insistir en el hecho de que en el lugar existió una atalaya, camino de la Torre, camino del Castillejo o el actual Ermita de la Torre o Virgen de la Torre.

En este enclave, igual que en el de la Torrecilla, existió un poblado que, al llegar el siglo XV quedó despoblado, muy probablemente por los mismos motivos que el anterior. Después quedó tan solo una ermita, la de la Nuestra Señora de la Torre.

Vaciamadrid

Si la Salmedina era la fahs al-Madina, el campo de la ciudad árabe, Vaciamadrid será su topónimo gemelo, la fahs al-Mayrit, el campo de Madrid musulmán. El lugar también era llamado Mazalmadrit, del árabe Manzil Mayrit, o parador de Madrid.

Situada al extremo más oriental del campo de la ciudad, del prehistórico Parque Lineal, Vaciamadrid, Mazalmadrit, era una posada probablemente fortificada. El último paso de todo viajero antes de llegar a Mayritpor el valle del Manzanares.

Rivas

La renta de Rivas es nombrada en el Fuero antiguo de Madrid como bien propio del Concejo, que lo arrienda para financiar el coste de construcción y mantenimiento de la muralla de Madrid.

Allí se levantó una antigua fortaleza islámica en la margen derecha del Jarama, que ha llegado incluso a nuestros días en los restos del castillo de Rivas.

Su situación vigilaba el acceso a un bien de alto valor económico, inserto en la Salmedina árabe y que en época cristiana se acotó como un bien propio del Concejo de Madrid: el Carrascal de Vallecas.

Casa alta de la Salmedina

casa de la salmedina

Pie de uno de los muros que cimentaron una torre cuadrangular en el vértice Salmedina. ¿La atalaya de la Salmedina?

Ya hablamos en el capítulo de la Salmedina cristiana como era muy probable la existencia de una torre en el vértice Salmedina.

En la zona se asentó previsiblemente una alquería musulmana, que en la parte más alta del cerro dispondría de una pequeña torre de la que no ha quedado más testimonio que sus propios muros.

Denominada en los mapas y textos modernos como Casa Alta de la Salmedina, heredad de propiedad privada a finales del XIV, fue un señorío del obispo de Astorga hasta el siglo XVII. Parece completamente probable que losfenómenos de usurpación de la tierra del común que acabaron con despoblar en el siglo XV el campo de la ciudad, estén muy relacionados con esta privatización.

En los señoríos era frecuente la construcción de torres o atalayas que controlaban los dominios del terrateniente, quizá imitando o heredando antiguas construcciones musulmanas. La de la Salmedina, aupada por el imponente peñón del mismo nombre, no necesitaría mucha más altura para imponer respeto a los vasallos aparceros del señor.