Ruta de los campamentos del Jarama

Ruta de los campamentos republicanos

En esta ruta mostramos un recorrido por algunos de los campamentos del Jarama, ubicados en la Línea de Reservas republicana.

Partiendo del kilómetro 1+170 de la carretera M-313, al que hemos accedido desde la Salida 28 de la Variante de la Autovía de Valencia A-4, echamos a andar en dirección Sur, siguiendo el Camino Viejo de Arganda a Morata, que en este punto atraviesa la carretera actual.

Puesto de mando

Vamos en paralelo a la carretera, hasta que pasada la hondonada del Valhondo, comienza la subida del camino hacia la loma alargada del Guijarral, que en su vertiente Oeste conserva una posición de la Línea de Sostenes. El campamento se encuentra en el borde derecho del camino y lo primero que encontramos son dos edificios de mampostería, de forma rectangular, que fueron un puesto de mando de Compañía. Han desaparecido las cubiertas y solo vemos los muros en buen estado de conservación, metidos contra el talud, al igual que el resto de excavaciones que vamos encontrando según avanzamos camino adelante.

La mayoría de las cuevas-refugio han sufrido hundimientos y han quedado cegadas las oquedades. Encontramos intactas algunas de ellas, y podemos comprobar la forma y profundidad de estas, con capacidad para dos o tres soldados.

Cuando llegamos al final de la hilera de cuevas regresamos hacia el inicio de la cuesta, algo más abajo de los dos edificios, para girar hacia la izquierda en dirección a la alcantarilla de la carretera M-313 enclavada donde hace 80 años se situaba el kilómetro 16, ya que la kilometración partía de Arganda y no de la Salida 28 de la A-4 como lo hace en la actualidad.

Observamos a lo largo de todo el camino los restos de un muro en el borde opuesto de las excavaciones, de origen histórico, pues era un modo de proteger las propiedades y de evitar que los caminantes y ganado entraran a los olivares y a los viñedos. Esta caminería es de origen medieval, y no sería sustituida por la actual hasta casi el siglo XX. Cuando cruzamos la M-313 bajo la alcantarilla, observamos los tres tramos de la misma, que corresponden a los sucesivos ensanches a partir del trazado originario de buena cantería.

Subimos al camino inmediato que lleva en dirección Oeste hacia el Milano y en su prolongación hacia el Viaducto ferroviario de Valdepeñas. Advertimos en el talud derecho de la explanación otra serie de excavaciones similares a las observadas en el Guijarral. En este paraje se aposentaron los brigadistas franco-belgas de la XIV BI del Gral.Walter, venidos desde posiciones de reserva en Torrelodones, para cubrir el hueco abierto en el frente, el día 14 de febrero a mediatarde.

Según descendían de los camiones se les ordenó acampar en este punto y sus tres batallones se desplegaron para vivaquear en el entorno, donde podemos ver restos de excavaciones repartidos en diversos puntos de esta vaguada además del camino mismo. A la mañana siguiente partieron al encuentro de las fuerzas contrarias, rebasado el Viaducto y la trinchera del ferrocarril del Tajuña. Combates del 15 de febrero que marcaron una inflexión en la batalla y una reorganización de fuerzas y mandos.

Seguimos la marcha en dirección al Milano por esta vía pecuaria que algo más adelante desaparece, en un tramo cultivado entre olivos y rastrojos, dando nuevamente con el camino. Vemos algunas construcciones al pie de las lomas de la izquierda, pequeños muros de mampostería encerrando más cuevas-refugio, abrigos rupestres, que durante la guerra llamaron chabolas.

Cuando llegamos al cruce con la vía pecuaria proveniente del Sur, que en realidad es la continuidad de la Senda Galiana del Pingarrón, giramos levemente por la izquierda hacia la edificación que se advierte al pie de la loma del Vértice Milano; edificación con varios repartos entre el doble muro de mampostería frontal y los laterales de cierre, carente así  mismo de cubierta. Aquí se estableció otro puesto de mando, y siguiendo por la falda de la loma iremos encontrando las sucesivas excavaciones que la bordean a lo largo de dos centenares de metros.  Tanto en la loma del Milano como en la de enfrente, hayamos posiciones de la Línea de Sostenes unidas por largas trincheras excavadas en zig-zag, así como excavaciones de diversas formas y tamaño habilitadas para usos diversos durante las fechas de la batalla y después de la misma.

Retrocedemos el camino recorrido hasta el cruce y continuamos en dirección Norte tras rebasar la pequeña loma con restos de otra posición y de trincheras, para alcanzar a unos 500 metros el paso a nivel del cruce con la antigua explanación ferroviaria del tren del Tajuña, construida al inicio del siglo XX, Vía Verde en la actualidad, que atravesaremos para descender al Camino de Valdepinar. Antes hemos visto una edificación moderna con alberca adosada, al  lado derecho, y unos restos de muros bastante antiguos a la izquierda del camino, anteriores a la guerra civil, cuya datación requeriría del desbroce y prospección arqueológica correspondiente; posiblemente ligados a la vía pecuaria o más bien a la vigilancia de estos viñedos.

Si hasta ahora hemos encontrado construcciones militares hechas ex-profeso, en los campamentos visitados,  al llegar al camino de Valdepinar, retrocediendo unos metros, encontramos un edificio de mampostería con otra construcción anexa, reutilizados durante la campaña. Por la calidad de los materiales y sillería labrada de cantería, podemos deducir que se trataba de edificaciones anteriores posiblemente adscritas a la explotación ferroviaria.

Retrocediendo el camino para continuar la marcha en dirección Nordeste, encontramos otra larga hilera de excavaciones derrumbadas y cuevas-refugio aún visibles, sobre el corte del talud, al lado izquierdo. Este camino conducía a Valdecorzas y al Monte de Valdepeñas, lugares donde se situaba la Línea de Resistencia republicana.

Si seguimos avanzando vamos a topar con la Variante de la autovía A-3, punto de inflexión hacia la derecha por el camino paralelo que conduce al pontón ferroviario de la Vía Verde actual, que cruzaremos para continuar por la vaguada que se abre a continuación por donde discurre el Camino Viejo de Arganda a Morata del inicio de esta ruta.

En esta larga y ancha vaguada, entre viñedos abandonados, vemos a ambos lados excavaciones de diversos tamaños y restos de edificaciones de mampostería con cuevas-refugio excavadas al fondo de las mismas. Es el área campamental más amplia de las visitadas. Para las excavaciones se aprovechan inclusive los márgenes de la profunda cuneta del camino histórico, por donde bajarían las aguas en época de lluvias arañando este surco.

Llegamos al final de esta vaguada a una rampa del camino, de mediana pendiente, que sería solo apta para caminantes a pie, ya que hacia la derecha gira otro ramal buscando una subida menos pronunciada que debió servir a caballerías y carretas.

Rebasada la corta rampa llegamos al punto de partida, tras superar los, aproximadamente, 6 kilómetros de recorrido.

Este recorrido nos ha servido para identificar este tipo de instalaciones y sus elementos funcionales más característicos.

Gracias a ello, podremos seguir analizando enclaves similares repartidos por doquier en este campo de batalla, aún pendientes de estudio y prospección; promoviendo la incorporación de los mejor conservados al futuro parque temático de la batalla.

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