Espolón de Vaciamadrid: protesta por la destrucción de restos de la Guerra Civil

Espolón Vaciamadrid - Manifiesto

Durante la lectura del manifiesto

El pasado 13 de febrero de 2016 diversas asociaciones convocamos a la ciudadanía para una ruta y acto protesta por la reciente destrucción de restos históricos en el Espolón de Vaciamadrid. El perjuicio causado, de compleja valoración, resulta muy evidente en el Patrimonio más reciente: el de la Batalla del Jarama y el conjunto fortificado de trincheras, zanjas de comunicación y baluartes desplegado por la particular orografía del Espolón.

Los trabajos de limpieza posteriores al incendio, han llenado de cicatrices la superficie de los cerros, hasta el punto de hacerlas perfectamente visibles a kilómetros de distancia.

La emblemática silueta del Espolón de Vaciamadrid no será ya nunca la misma, pero tampoco la gran valía de su Patrimonio histórico. Este es el relato de una enérgica denuncia.

La prohibición de Casa Eulogio

Prohibiciones y cercados en Caso Eulogio

Prohibiciones y cercados en Caso Eulogio

Unos días antes de la convocatoria, mediante burofax remitido a las asociaciones convocantes de esta marcha, los propietarios de la finca Casa Eulogio, donde se encuentra enclavado el Espolón de Vaciamadrid, comunicaban la imposibilidad de transitar sin su autorización más allá de los caminos vecinales.

Para evitar posibles problemas con las fuerzas de orden público y la denuncia de los propietarios, los organizadores nos vimos obligados a cambiar por completo la ruta, siendo redirigida a un lugar público, el Soto de las Juntas, donde además se leyó un comunicado.

Cierre del camino y advertencia. Al fondo las primeras cumbres del Espolón.

Cierre del camino y advertencia. Al fondo las primeras cumbres del Espolón.

Esta situación de conflicto entre propiedad y excursionistas no es nueva. El crecimiento de Rivas-Vaciamadrid y la proliferación de senderistas y ciclistas está creando ciertas fricciones en la zona, con carteles y bloqueo de caminos que, en algunos casos como el de la Presa del Rey, han sido directamente ocupados por los propietarios colindantes.

De nuevo debería considerarse con sensatez el acceso responsable a estos lugares con evidentes valores para la ciudadanía, asumiendo la realidad y legalidad actuales. Nunca fue posible ponerle puertas al monte.

Cursos bajos de Jarama y Manzanares: valor patrimonial y protección legal

Cortados de Casa Eulogio - La Marañosa

Cortados de Casa Eulogio – La Marañosa

El Espolón de Vaciamadrid está dentro de un paisaje peculiar, a caballo entre el Terciario y el Cuaternario, producto del desagüe de la cuenca endorreica de Madrid. Los terrenos son el resultado de miles de años de acumulación de sedimentos y posterior erosión de los mismos, una vez que las aguas retrocedieron.

Miles de años de erosión diferencial modelaron un paisaje de suaves colinas, cerros testigo y cantiles. Todo ello mucho antes de que el primer ser humano los habitara. Son paisajes sedimentarios de gran austeridad que sin embargo albergan flora y fauna autóctona, especialmente adaptada. Son un valioso testimonio de nuestro pasado geológico, un paisaje casi desaparecido, superviviente de nuestra voracidad urbanizadora.

El hombre no tardaría en explotar los recursos de los valles de Manzanares y Jarama, estableciéndose en ellos y utilizando las alturas para controlar su propio hábitat.

El Espolón de Vaciamadrid emerge en este contexto como ejemplo paradigmático de todo el entorno. Su forma puntiaguda se destaca de la plataforma caliza de La Marañosa-Coberteras para hincarse en el Manzanares, estrangulando al río en una mueca con forma de media luna que acaba con éste en el Jarama.

Su nombre responde por tanto a su forma, aunque otros topónimos hayan convivido con el de «espolón». Así, en mapas podremos verlo marcado como «El Pronunciado», o simplemente «Cerros de Casa Eulogio», en alusión directa a la finca que lo contiene.

El Espolón de Vaciamadrid ha sido epicentro de nuestra existencia desde la prehistoria

El Espolón de Vaciamadrid ha sido epicentro de nuestra existencia desde la prehistoria

La altura, inmejorable atalaya sobre el fértil valle de los dos ríos, ha sido hábitat humano durante toda nuestra existencia. Desde la prehistoria hasta la Guerra Civil Española, siempre con el mismo cometido: controlar el espacio de ambos ríos.

La protección legal de este entorno es triple. Por un lado está la protección de la Ley 3/2013 de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. Por otro la protección de los hábitats de aves (ZEPA), por Directiva 2009/147/CEE, y por la propia figura del Parque Regional del Sureste, creada por Ley regional número 6/1994.

Es precisamente esta última la que declara la zona del Espolón de Vaciamadrid como Zona A o de Reserva Integral, la mayor de las protecciones de todo el parque.

Los restos destruidos de la Guerra Civil estaban catalogados por la asociación GEFREMA y el Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid, y eran perfectamente conocidos.

Consecuencias

Un momento de la concentración frente al Espolón de Vaciamadrid

Un momento de la concentración frente al Espolón de Vaciamadrid

Nada de esto ha parecido ser suficiente. Lo quemado siempre se podrá recuperar, pero los restos históricos se han perdido de manera absurda y negligente. Está por cuantificar el daño producido en un Patrimonio que abarca desde nuestra prehistoria hasta el presente.

Las repoblaciones de Pino Carrasco del gobierno franquista fueron un absoluto desastre, obligando a retroceder a encinas, coscojas, matorrales y una gran variedad de especies herbáceas adaptadas a estos suelos pobres. Todas autóctonas y algunas en peligro de extinción. Estas repoblaciones han sido el peor y más voraz de todos los fuegos.

El fuego, destructivo y siempre un desastre, no es nuevo. Todas estas especies han convivido con él siempre, se han adaptado e incluso se han beneficiado de sus efectos positivos. La auto-regeneración es un hecho y el pino muchas veces viene acompañado de política y votos. No se deberían cometer los mismos errores.

Se hace ahora necesario depurar responsabilidades que, en último extremo, recaen directamente sobre la Dirección General de Patrimonio y la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid que, en el caso del Espolón de Vaciamadrid, parecen haber actuado en el pasado y en el presente de manera negligente.

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