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Canal de Castilla, Canal del Manzanares y Canal Imperial de Aragón

Canal de Castilla

Gallipuente en una esclusa del Canal de Castilla

En este artículo ponemos en común el recorrido e instalaciones de los tres grandes canales de navegación que hicieron posible el sueño ilustrado de la navegación de nuestros ríos. La suerte que corrieron fue bien distinta, aunque sus semejanzas nos ayudarán a interpretar aquello que hoy permanece difuso su la historia.

El Canal de Castilla fue una infraestructura de navegación fluvial que atravesó buena parte de la meseta castellana entre los siglos XVIII y XX. Hoy es un importante elemento de nuestro Patrimonio histórico recuperado por el Ministerio de Medio Ambiente, la Junta de Castilla y León y las diputaciones de Palencia, Burgos y Valladolid.

El Real Canal del Manzanares fue otro de los canales de navegación que se construyeron en España. Fueron pocos, tan solo tres, el de Castilla, el Canal Imperial de Aragón y el del Manzanares, todos coetáneos. Éste último abrió herida entre los resecos cerros meridionales de la Villa y Corte, allá por el mismo siglo XVIII, alterando para el resto de la historia el aspecto de esa breve franja de terreno que vio navegar chalupas desde la mismísima Corte en Madrid hasta el pueblo de Vaciamadrid, donde el Manzanares moriría como muere hoy contra el Jarama.

Canal de Castilla, Imperial de Aragón y del Manzanares eran la materialización del deseo ilustrado para revolucionar las vías de comunicación del interior peninsular. En el siglo XVIII la economía española se encontraba fuertemente lastrada por su incapacidad para transportar producción y fuerza de trabajo a través de polvorientos e incómodos caminos, de complicado trazado que, en algunos casos, ni siquiera existían como tales, viéndose en extremas dificultades quienes se arriesgaban a transportarse a sí mismos y a sus equipajes y atijares.

El progreso del país se ahogaba en una centenaria incomunicación, agravada por una geografía accidentada. La economía española zozobraba con estructuras caducas y lastres seculares. Los canales de navegación vendrían a inundar esta reseca realidad, abriendo la puerta de la esperanza ilustrada.

Canal Imperial de Aragón

Aunque en esta serie de artículos no trataremos del Canal Imperial de Aragón, éste formó parte junto con el de Castilla y el del Manzanares del prestigioso grupo de canales navegables en España.

Canal Imperial de Aragón

Lámina de época con la misma perspectiva que la foto anterior. Contemplamos la presa de Pignatelli para la captación de aguas del Canal Imperial de Aragón. Fuente: canalimperial.com

 

Viajamos hasta el Canal de Castilla y nos dejamos engullir por sus recias llanuras atiborradas de luz, por sus pueblos de piedras gastadas y por sus atardeceres gloriosos. Refugiados en los frescos bosques de ribera que el canal amadrina desde tiempos remotos, contemplamos el eterno viaje del agua ahora parcialmente recuperado. Esclusas, embarcaderos y acueductos llenos de ella, húmedas entrañas de molino y edificios salvados in extremis de la ruina, nos regalan perfecta idea de aquella navegación que fue y que ahora es refugio de aves y de un ecosistema del que, casi sin darnos cuenta, acabamos formando parte sumergidos en su historia.

La “esclusa Sexta” del Belmonte de Campos. Ramal de Campos.

Castillo de Belmonte de Campos

Torre del homenaje. Castillo de Belmonte de Campos. Palencia.

El tiempo se detuvo algún día en Belmonte de Campos. Nada parece indicar cuándo pasó semejante cosa, pero la impresionante torre del homenaje que otrora gobernara la planicie, nos indica que allí hubo un castillo. Fue en el siglo XV. La población alrededor de esa fortaleza alcanzaría entonces los 4.000 habitantes, quizá con alguna reserva. Hoy no llega a cuarenta almas.

Bosque de ribera en torno al Canal de Castilla.

Bosque de ribera en torno al Canal de Castilla.

Estamos en el Ramal de Campos del Canal del Castilla. Una deslumbrante llanura de trigo nos separa de su “esclusa Sexta”. Es otoño y a pesar de lo benigno de la estación, el áspero clima castellano nos curte hasta que logramos alcanzar los primeros árboles, inmensos álamos que desafían desde el siglo XVIII la interminable llanura, fecha en la que el hombre convirtiera en vergel estas tierras con un novedoso camino de agua.

La "esclusa Quinta" del Ramal de Campos.

La «esclusa Sexta» del Ramal de Campos.

Entre la maleza todo parece querernos sonar a los que ya conocemos el Canal del Manzanares. Las puertas delanteras de la esclusa están cerradas, lo que significa que el embarcadero está rebosante de agua. La esclusa está en servicio e, inesperadamente, permite la navegación. Varias especies de aves acuáticas se sorprenden al vernos tanto como nosotros a ellas. Huyen aguas arriba, donde nadie las molesta. No es difícil encontrar paz en estas tierras.

El estado de semiruina del molino de la esclusa Quinta no es impedimento para ilustrar y sorprender al visitante.

El estado de semiruina de la fábrica de harinas de la esclusa Sexta no es impedimento para ilustrar y sorprender al visitante.

A la izquierda del Canal las paredes de una fábrica de harinas conservan aún todo el encanto del dinosaurio industrial. De hecho su caz le sigue entregando agua sin coste alguno, recorriendo tripas vacías de ruedas y mecanismos, suministrando sangre a un animal en permanente estado de hibernación.

En la orilla derecha se levanta los almacenes de la esclusa, con evidentes signos de deterioro, pero conservando la plenitud de sus formas y de las artes que usaran sus promotores y constructores, recortadas ahora como siempre contra el impoluto lienzo que ofrece llano y cielo castellano.

Casa peón conservador Cuarta Esclusa Real Canal del Manzanares


Casa del esclusero, esclusa quinta del Canal de Castilla

La propia esclusa, magníficamente recuperada, nos recuerda vivamente aquellas que levantara Fernando VII en el Canal del Manzanares, aunque de dimensiones algo superiores. Todo el conjunto tiene evidentes similitudes con el que un día existiera junto a Casa de la Cuarta Esclusa del Canal del Manzanares. Casa, esclusa e instalaciones repitieron estampa en Madrid, frente a la barriada de VillaVerde Bajo. Algo queda aún de todo ello y el caminante podrá disfrutarlo, quizá por breve tiempo, habida cuenta de la acelerada destrucción del Patrimonio histórico del Parque Lineal del Manzanares.

Los obvios paralelismos entre ambos canales de navegación se repiten por todo su recorrido, especialmente en el Ramal de Campos del Canal de Castilla, con esclusas rectas, casi idénticas a las del Manzanares. Más allá de estas pruebas materiales, que podemos comprobar en el material gráfico que acompaña a este artículo, existe el elemento histórico, paralelo en ambas instalaciones, como paralela es la historia de dos hermanos. También tendremos oportunidad de comprobarlo en esta serie de artículos dedicados a ambos canales de navegación.

El Canal de Castilla, sin llegar a ser ni mucho menos lo que se había soñado por la imaginación ilustrada, transformó su entorno y, pesé a quedarse obsoleto, fue recuperado para el solaz de quien desee visitarlo.

Por contra, el Canal del Manzanares torció su destino desde el momento de su poco afortunado diseño e ingenua previsión. Después, gobernantes incompetentes y funcionarios poco recomendables, hicieron el resto. Pese a ser un canal histórico, único junto al de Castilla y el Imperial de Aragón que llegara a ser navegable, nadie ha sabido darle encaje en cada tiempo, postergándolo al olvido de la solitaria documentación, cuando no de la irrecuperable destrucción.

Canal de Castilla y Canal del Manzanares: descripción y recorrido

Canal de Castilla

Canal de Castilla

El Canal de Castilla es la mayor obra de navegación interior que haya visto España en toda su historia. Fue ejecutada entre los siglos XVIII y XIX para ser paulatinamente abandonada en detrimento de otras opciones mejor posicionadas en el marco político y económico.

Mapa del Canal de Castilla

Mapa del Canal de Castilla.

Con un recorrido de 207 kilómetros, atraviesa tres provincias: Burgos, Palencia y Valladolid, surcando buena parte de la meseta castellana para dotarla de una vía de comunicación hacia Santander, el que entonces era conocido como «Puerto de Castilla«.

Semejante obra duró casi un siglo y nunca llegó a terminarse según los planes iniciales, que pasaban por unir Segovia con Reinosa, en lo que debería haber sido el antecedente de nuestras modernas autopistas. No obstante, lo construido fue navegable y produjo distintos aprovechamientos para la región hasta bien entrado el siglo XX.

Para lograr su objetivo, los ingenieros diseñaron un vaso de sección trapezoidal cuya anchura, entre 11 y 22 metros en algunos puntos, y una profundidad de hasta 3 metros, permitían la navegacion de pequeños barcos a través de campos de cultivo y pueblos de caminos pedregosos. Esta fantástica estampa que tuvo lugar en Castilla hace más de doscientos años, hoy puede volver a contemplarse.

El Canal de Castilla divide su trazado en tres grandes tramos que rompen la llanura castellana con lo que se asemeja a una «Y» invertida.

Ramal del Norte

Mapa Ramal del Norte. Canal de Castilla.

Mapa Ramal del Norte. Canal de Castilla.

Con él nace el Canal de Castilla en Alar del Rey, dentro de la provincia de Palencia, y con una longitud de 75 kilómetros y 24 esclusas, toma sus aguas allí mismo del río Pisuerga.

Muere en Ribas de Campos, todavía en la provincia de Palencia, justo donde le sigue el Ramal de Campos.

Ramal de Campos

Mapa Ramal de Campos. Canal de Castilla.

Mapa Ramal de Campos. Canal de Castilla.

Nace a continuación del Ramal del Norte, donde toma sus aguas de la confluencia de aquel y del río Carrión.

Durante 78 kilómetros y tan solo 7 esclusas, navega a través de las tierras que le dan nombre, atravesando las amplísimas llanuras de Tierra de Campos para morir en Media de Rioseco, en la provincia de Valladolid.

Ramal del Sur

Mapa Ramal del Sur. Canal de Castilla.

Mapa Ramal del Sur. Canal de Castilla.

Al poco del nacimiento del Ramal de Campos, este se bifurca en El Serrón, todavía en la provincia de Palencia, para dar aguas al Ramal del Sur, que allí tiene su comienzo.

Se rompe aquí el Canal de Castilla en dos, lo que en el mapa le confiere esa particular forma en Y griega boca abajo. Serán otros 54 kilómetros de aguas reguladas por otras 18 esclusas.

El Canal del Manzanares

El Canal madrileño, con sus 22 kilómetros construidos y navegables, regidos por sus 10 esclusas, parece infinítamente pequeño frente al castellano. No tanto si lo comparamos con uno de los ramales de aquel, cuestión ésta no baladí, puesto que eso es lo que era el del Manzanares: el ramal noble de otro superior que llegara a Lisboa o a Andalucía. Lo veremos mejor en los siguientes capítulos.

Mapa del Real Canal del Manzanares

Mapa del Real Canal del Manzanares. Actualmente desaparecido hasta la Tercera Esclusa.

El vaso del Canal del Manzanares no diferiría en exceso del castellano. De sección también trapezoidal y unos 10 metros de anchura en su base y 15 en su superficie, tendría una profundidad idéntica a aquel: 3 metros. Espacio éste mucho más costoso de llenar, puesto que sólo recibía aguas del Manzanares, el aprendiz de río que algunos veranos ni siquiera tenía líquido para sí mismo. Por su parte, el Canal de Castilla se alimenta al menos de dos caudalosos ríos de la cuenca del Duero: Pisuerga y Carrión. El Imperial de Aragón, protagonista indirecto de este artículo, era alimentado en su cabecera nada menos que con las aguas del río Ebro.

Vaso del Canal del Manzanares

Cerca de Rivas Vaciamadrid la propia caja del Canal del Manzanares es claramente visible. En este punto nunca fue navegable, al menos formalmente, aunque las estructuras encontradas recientemente demuestran que eso pudo no ser así.

Eso explicaría el gran número de esclusas del canal madrileño, conformando tramos cortos de menor capacidad y excesivamente propensos a las filtraciones, pendientes siempre de otro ramal de ayuda que nunca se terminó.

Su recorrido, al menos el que llegara a ser navegable, salía de Madrid, bajo el Puente de Toledo, para llegar hasta la Décima Esclusa, muy cerca del pueblo de Vaciamadrid. Hoy es perfectamente visible e incluso transitable a lo largo de buena parte de su recorrido original, desde el antiguo emplazamiento de la Tercera Esclusa, en VillaVerde, bajo la M-40, hasta pasado el Puente de las Cambroneras, en el municipio de Rivas-Vaciamadrid.

Instalaciones

Fábrica de harinas "La Treinta"

Fábrica de harinas «La Treinta»

El principal uso del Canal de Castilla fue el transporte de la producción castellana de grano. Junto a éste apareció inmediatamente el del aprovechamiento de la nada despreciable fuerza del agua en los saltos de altura que tenían lugar en todas y cada una de las esclusas. Rara es la que hoy no tenga restos de su molino o cualesquiera formas de turbinas e ingenios humanos para transformar la corriente en infinidad de otros movimientos responsables de un cierto resurgimiento industrial en la Meseta Norte.

En algunos casos los antiguos molinos fueron reconvertidos a modernas instalaciones que continuaron aprovechando la fuerza del agua, como el caso de esta fábrica de harinas “La Treinta” en la treinta esclusa del Ramal Sur. No será raro encontrarnos con ellas en nuestros paseos por el Canal, convenientemente documentadas en breves y directos paneles explicativos que harán más gratos nuestros paseos por los caminos de sirga.

Cárcavo de molino Canal de Castilla

No todos los molinos se reconvirtieron. En la imagen cárcavo vacío de rodeznos en el Canal de Castilla. Pertenece a la séptima esclusa del Ramal del Norte, conocido como «el batán». De sus ruinas adivinamos su grandeza.

Especialmente importantes fueron las fábricas de harinas, papel, cuero, etc, que se levantaron junto a almacenes, y las siempre presentes casas del esclusero, el equivalente a las casas del peón conservador que tuvo el Canal del Manzanares. Canal que, como era de esperar, también dispuso de molinos y batanes, turbinas e ingenios hoy desgraciadamente desaparecidos, con la única excepción de los restos del Molino de Cartón, cerca de VillaVerde Bajo, en la Cuarta Esclusa. Junto a ellos se dispusieron almacenes, canteras y hornos de yeso, formando un tejido industrial con todas sus fases: extracción, almacenamiento, producción y transporte.

En el siguiente capítulo de esta entrega sobre el Canal de Castilla y el Canal del Manzanares tendremos oportunidad de recorrer más detalladamente estas instalaciones.

13 comentarios en «Canal de Castilla, Canal del Manzanares y Canal Imperial de Aragón»

  1. He leído este excelente reportaje con mucho interés. Visité el Canal de Castilla hace un par de años y quedé sorprendido de su magnitud y buen estado de conservación. Sin embargo el Canal del Manzanares ha sido «olvidado» por estos pagos.
    Habría que hacer algo más para que los madrileños sepamos que el Manzanares intentó ser algo más que un «aprendiz de río».
    ¿Una loca carrera fluvial en su parte más navegable, en locos cacharros?
    Ya estoy deseando ver la II parte.
    Enhorabuena por esta excelente comparativa.

    1. Gracias a todos por vuestros ánimos… no los merezco!

      Respondiendo directamente a Rafael: el día 14 (domingo) vamos a hacer la cuarta ruta del Canal del Manzanares, pero esta vez la haremos «sólo» para socios. En breve recibiréis la convocatoria.

      Y espero poder publicar la segunda parte de esta entrega, mi modesta contribución a que se conozca nuestro canal, muy a la altura de otros que, como el de Castilla, están parcialmente recuperados.

  2. Estimados amigos [estimado Vicente]: sigo desde hace tiempo con interés los avatares del Canal del Manzanares porque me seduce la historia de las obras públicas y, sobremanera, la de los canales de navegación de mediados del XVIII -1ª revolución europea de los transportes-, producto de los planteamientos reformistas de los Ilustrados del continente. Estudio la historia de estos canales y recorro algunos de ellos con frecuencia -el de Castilla es como el pasillo de mi casa- porque sus obras de fábrica son, no solo desde el punto de vista técnico/hidráulico sino también desde el monumental, fascinantes.
    Me ha gustado vuestro planteamiento y vuestras fotos (no es un comentario cortés sino de corazón) y me gustaría que hubiera muchas iniciativas así. Por eso creo que se deben aportar cosas y, si me lo permitís, deseo enviaros algunas correcciones y opiniones.
    Sobre las primeras decir que la esclusa que presentáis como quinta del Canal de Castilla es la sexta del Canal de Campos (la 5ª no está rehabilitada) construida en el siglo XIX por la empresa privada a la que se adjudicó el canal en 1831, tras haber estado paradas sus obras desde 1804; por eso su vaso es rectangular (las construidas por el erario público en el siglo XVIII son de planta ovalada); esta en concreto fue construida hacia 1848. El edificio industrial de esta esclusa no fue molino sino fábrica de harinas -las diferencias no son baladís, aunque no pueden ser objeto de esta nota- y la construcción que identificáis como casa del esclusero de esta esclusa fueron almacenes, pues aquí la casa del esclusero no se conserva (si se conserva sin embargo en la quinta esclusa que, como la mayoría de las que quedan, es de hacia 1920, tras la reversión del Canal al Estado, en que este, a pesar del poco futuro que ya se le preveía como canal de navegación, hizo un enorme esfuerzo inversor para reponer edificios y elementos de las esclusas que habían sido devueltos por la empresa privada en estado lamentable). El edificio que identificáis como del «cárcavo vacío de rodeznos» es el de la 7ª esclusa del Canal del Norte, conocido como «el batán» porque fue su primera función y convertido en fábrica de harinas en 1820 (la 2ª abierta en el canal y la 1ª arrendada por la Real Hacienda a la iniciativa privada).
    Sobre las segundas -opiniones- entiendo que es mejor no enjuiciar el «ejemplo de reintegración de nuestro Patrimonio» que supone lo hecho hasta ahora en el Canal de Castilla: todo lo que se haga es poco y sea bienvenido [casi] todo lo realizado… pero es una obligación apuntar que el B.I.C., con categoría de Conjunto Monumental, Canal de Castilla tiene una gran mayoría de sus obras de fábrica -sus auténticos monumentos- en un estado lamentable, en algunos casos ruinoso, porque no se dedica a su conservación monumental ningún porcentaje de los beneficios que el Canal genera. Se han rehabilitado -que no restaurado- algunas esclusas (la 42ª si ha sido además restaurada»), recuperado algunos edificios singulares y algunas casas de escluseros, y arreglados los caminos de servicio del canal, -que no las sirgas, aunque en algunos tramos, pocos, sean coincidentes-, se ha recuperado y protegido lagunas… aunque sin presupuesto para su mantenimiento ya veremos hasta donde llegamos. En estos «arreglos» han participado, en un nivel u otro según la obra, el Estado, la Comunidad Autónoma, las diputaciones, fundaciones particulares… con un porcentaje mayoritario de dinero europeo. Pero hay acueductos, puentes, almenaras, construcciones diversas… muy maltrechos y hasta una esclusa totalmente destruida (la 21ª)… (y dineros de Europa va a haber ya pocos).
    Bien es verdad que si, a este respecto, lo comparamos con el Canal del Manzanares -cosa no debemos hacer por motivos obvios- el de Tierra de Campos puede parecer Jauja, pero un B.I.C. (1991) con un Plan Regional de Protección específico (2001) que «presta» unos enormes servicios a la sociedad (regadío, abastecimiento y un turismo que ya comienza a florecer) debe recuperar un porcentaje de ese «préstamo» para su conservación monumental.
    Por último deciros que se me han revuelto los jugos gástricos (como cuando hueles un buen cocido otoñal después de un verano a gazpachos) ante vuestra convocatoria para el día 14: me apetece muchísimo hacer esta ruta del Canal del Manzanares con gente que conozca el trayecto… sin embargo, y sin cocido a la vista, todo se me ha tornado ardor de estómago: no soy socio y además el puente me llevo a diez toledanos a que se empapen de Canal de Castilla, desde Alar hasta Rioseco -Canales del Norte y de Campos… tres días no dan para más, el del Sur para otro viaje- porque estoy totalmente convencido de que esta es la OBRA PÚBLICA más emblemática de la España moderna.
    Un abrazo amigos -amigo Vicente-; espero con interés los siguientes capítulos y poder estar en contacto por esta afición común porque, incluso sin salir de Madrid, tenemos muchos canales que ver.
    ¡GRACIAS!
    jesús

    1. Antes de nada, muchas gracias de nuevo por los comentarios y por vuestra enorme capacidad para no aburriros ante semejante «tocho»… Vuestras palabras me hacen sentir que lo hecho sirve para algo.

      Sobre los fallos que ha visto Jesús: rectifico en el texto lo que comentas. La verdad es que juraría que muchas veces copio «literalmente» lo que ponen los carteles… pero reconozco que yo me acabo de dejar caer en esas tierras y tú las tienes muy repasadas. Sin querer justificar mis errores, acostumbrado a cuatro esclusas en Madrid, las del de Castilla ¡abruman!, confunden y te despistan a la mínima. La verdad es que el Patrimonio de la instalación es enorme.

      Ya nos contarás las diferencias entre fábrica de harinas y molino (harinero). Personalmente me encantan los últimos, verdaderos dinosaurios indrustriales de nuestras tierras, pero me pica la curiosidad: ¿se trata de tamaños? ¿de tecnologías? ¿de productos? ¿de organización industrial?…

      ¿Ejemplo de recuperación? Todo depende de con qué se compare. En eso no pienso como tú. El Canal del Manzanares es perfectamente comparable (y de hecho esa comparación la columna vertebral de estos capítulos) con el de Castilla. Las evidentes diferencias en tamaño y capacidad hídrica no deben ser óbice para abordar esa empresa.

      Esta misma razón de la «incomparabilidad» con el castellano es la que esgrimen los políticos madrileños para destruir lo poco que queda del Real Canal del Manzanares: lo irás viendo si sigues aguantando el «tostón» que os doy en las siguientes entregas.

      De hecho, los trabajos arqueológicos realizados en los restos del Canal del Manzanares, carentes en su mayoría de documentación previa, han usado reiteradamente la del de Castilla como base para averiguar cómo era el primero, el nuestro, así que no parece un error ponerlos en paralelo.

      Personalmente pienso que sí debemos comparar para avanzar. Pero para avanzar hay que compararse con el mejor, no con el peor. Lo hecho en el Canal de Castilla es ejemplar para el Canal del Manzanares, pero probablemente sea deficiente si lo comparamos con lo realizado en los canales europeos o americanos, excelentes plataformas de recuperación y aprendizaje histórico, verdaderas economías de escala para regiones enteras.

      Entiendo tus palabras en el sentido de que el Canal de Castilla no es comparable con el del Manzanares: sería ir para atrás. Y lo comparto plenamente. Pero no a la inversa: el Canal del Manzanares sí es (y debe ser) comparable con el de Castilla, por razones, objetivos, época histórica e incluso personajes comunes.

      Por la ruta, no te preocupes, siempre podemos hacerla en petit comité, casi es también parte de nuestra casa ¡si hasta hemos arreglado alguna vez algún tramo del camino de sirga! Así que cuando quieras nos conocemos.

  3. Felicidades Vicente, un articulo precioso…. por favor date prisa en publicar los siguientes ¡¡¡¡¡ me has pillado además preparando una ruta ciclista por los tres ramales del Canal de Castilla, para la Semana Santa o el Puente de Mayo de 2013, por lo que me estoy empapando de Canal y por eso aún me gusta más tu artículo. Un Saludo Amigo.

  4. Hola Vicente!. DE NUEVO un saludo cordial y AGRADECIDO (es decir, como en mi primera).
    He de decirte que me ha sorprendido la «deriva» de tu respuesta, tras cuya lectura he vuelto a releer lo que te remití en primera instancia -con el único afán de SUMARME A ESTE CARRO aportando algo- por si he expresado en algún párrafo lo inadecuado de «comparar» ambos canales, a tenor de tu respuesta: «En eso no pienso como tú. El Canal del Manzanares es perfectamente comparable… con el de Castilla. Las evidentes diferencias en tamaño y capacidad hídrica no deben ser óbice para abordar esa empresa…».
    Con mi aportación intentaba expresar exactamente lo contrario (apoyando, por ende, tus tesis restauradoras y conservacionistas del Canal del Manzanares, que SUSCRIBO PLENAMENTE). La frase que yo utilizo textualmente es «…si, a este respecto, lo comparamos con el Canal del Manzanares -cosa que no debemos hacer por motivos obvios- el de Tierra de Campos puede parecer Jauja…». ¿Y cual es el «a este respecto»?: todo el párrafo anterior donde se describe, de manera somera, lo que se ha hecho en el Canal de Castilla y con el dinero de quien y se sostiene que falta mucho por hacer y que además no se planifica presupuesto para mantenimiento, planteando mi opinión sobre de donde se debe sacar. Con el párrafo que le sigue «… un B.I.C. (1991) con un Plan Regional de Protección específico (2001)…» etc. etc. lo que estoy subrayando es que el Canal del Manzanares no tiene ninguna figura regional-legal de protección, nadie ha invertido nada en él y no hay instancia oficial alguna preocupada por hacerlo («si, a este respecto, lo comparamos… el de Tierra de Campos puede parecer Jauja…»). En ningún momento planteo absolutamente nada que ponga en tela de juicio la comparación con el de Castilla, cuya realidad PATRIMONIAL puede perfectamente servir como REFERENTE para el del Manzanares ¡pues claro que si!; por eso comenzaba mi primera con un «Me ha gustado vuestro planteamiento y vuestras fotos (no es un comentario cortés sino de corazón) y me gustaría que hubiera muchas iniciativas así» y acababa con un «…espero con interés los siguientes capítulos». ¿Para que piensas que digo esto?, ¿para ensayarme en el formalismo epistolar?.
    En cuanto a tu aseveración «Esta misma razón… es la que esgrimen los políticos madrileños para destruir lo poco que queda del Real Canal del Manzanares…», habiendo quedado claro (eso espero) que yo no esgrimo «esta misma razón» me gustaría saber con nombre y apellidos quienes son esos «políticos» y conocer los argumentos concretos -en que medios, o ante que requerimientos, y fechas- que han dado. Primero porque yo estoy dispuesto a rebatirlos hasta cansarles y después porque generalizar no es santo de mi devoción: no aporta amigos, tan necesarios en una larga marcha reivindicativa como esta, y aumenta la fila de los del «qué mas da» que ya sabemos a quien beneficia.

    Me gustaría añadir algún argumento más sobre la «incomparabilidad» de ambos canales (subrayando, con ello, mi compromiso con la reivindicación de recuperación): ambos nacen producto del afán reformista [Ilustrado] de la época; pero las épocas no avanzan sino hay conciencias que las empujen hacia el progreso: la realización del de Castilla fue ideada por uno de los más grandes «premieres» que han tenido los Borbones -es mi opinión- en sus ya casi tres siglos de «corona»: don Zenón de Somadevilla, marqués de la Ensenada; y la del Manzanares por quien se despidió del cargo pudiendo tirarse el pisto de haber apoyado durante su mandato la realización de más obras públicas que en todo el resto del siglo: don José Moñino, conde de Floridablanca. Ambos acabaron sus «mandatos» con el agradecimiento de sus «amos» (cosas de la política): el primero desterrado y el segundo procesado.
    El de Castilla se inició en 1753 como obra costeada por el erario público y, por la falta de fondos que debía aportarle el mismo, acabó casi un siglo después siendo cedido a la empresa privada para su terminación y explotación; el del Manzanares se concedió en primera instancia a una empresa privada en 1760 y, a los 6 años, la incapacidad de la misma se lo devolvió a la corona para que hiciera con el lo que pudiera.
    El devenir comercial de ambos, ahora si, no tuvo absolutamente nada que ver, como tampoco tuvo que ver su evolución funcional: mientras el de Castilla acabó en «de riego» en el último tercio del siglo XX -en una larguísima historia paralela a la agónica evolución del regadío en nuestro país [historia también fascinante, dicho sea de paso, fundamentalmente por los ingenieros que lo impulsaron y le dieron forma]- pero conservando esclusas y artefactos industriales debido a la cultura que habían creado al respecto algunos ingenieros que trabajaron en él en el primer tercio del siglo pasado, el del Manzanares sucumbió «legislativamente» casi sin haber llegado a centenario, mandado cegar y destruido en su recorrido metropolitano por ser considerado insalubre (se debía llamar así a la falta de rentabilidad comercial ¿desde cuando han preocupado las insalubridades de las industrias a sus dueños y a quienes velan por sus intereses?)…
    En fin, hay para dar y tomar… por eso LA HISTORIA de los canales de navegación requiere que sigamos reivindicando su rescate y rehabilitación (caso del Manzanares) y el mantenimiento monumental (caso del de Castilla): no hay nada peor para el patrimonio que la pérdida de la memoria histórica de su significación, y el patrimonio es DE TODOS.

    Estimado Vicente: yo te ruego que releas mi aportación y lo reflexiones… si tras ello tu sentir sigue siendo el mismo, entonces perderé definitivamente la fe en la palabra, te lo aseguro.

    Sobre molinos y harineras hablamos otro día…
    Te iba a decir algo sobre la expresión «capacidad hídrica» pero ya no me atrevo no sea que lo entiendas como un correctivo… y para nada es esa mi intención. A ver si vamos a obviar -nosotros, seres racionales- que las críticas, correcciones, sugerencias… si son constructivas, y llevan alternativa, son siempre positivas para el conocimiento.

    PD.: 1. Quizá sea mejor que conozcamos nuestros correos (tu el mio ya lo sabes) para que «el resto del mundo» no tenga que aguantar este royo «que yo digo que tu dices»…
    2. Para Carlos Pérez: vas a hacer en bici, amigo, la más grande ruta verde que hay en la península -207 km aunque harás algunos más- recorriendo, en ella, el mayor conjunto monumental civil de la misma. Yo lo he hecho varias veces, la última precisamente en el puente de mayo de este año, con 20 personas de Valladolid (que ya quieren que repitamos precisamente en la misma fecha del año que viene); yo te recomiendo MAYO mas que semana santa: la explosión del verde cambia el paisaje de manera INCONCEBIBLE (ten en cuenta que cerca de un 80% del territorio que atraviesa el Canal es la Tierra de Campos: llanuras esteparias). Si quieres información (práctica, naturaleza, bibliográfica, lugares en alrededores…) a través de Vicente no será difícil que contactemos

    Y acabo exactamente igual que en mi primera:
    Un abrazo amigos -amigo Vicente-; espero con interés los siguientes capítulos y poder estar en contacto por esta afición común porque, incluso sin salir de Madrid, tenemos muchos canales que ver.
    ¡GRACIAS!
    jesús

    1. Nada Jesús, aclarado.

      Pero las cosas claras y el chocolate espeso. Han quedado perfectamente expuestos ambos razonamientos, complementarios sin duda.

      No debemos entender la confrontación de los mismos como la confrontación de las personas, sino el necesario acotamiento que se deben hacer a planteamientos tan amplios como los tuyos.

      Para no aburrir más al personal, no te adelanto esas declaraciones políticas. Encajan perfectamente en el último de los capítulos y podremos discutirlas… aunque mucho me temo que estaremos todos total y amplísimamente de acuerdo.

      A ver si nos vemos en persona y aprovechamos el escenario de nuestras tierras navegables…

  5. OK. Tomo nota…
    ¿No has valorado mi solicitud de remitirme tu correo -el mio ya le tienes- para «no aburrir más al personal» o por si queremos quedar «en persona» etc?

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