Apuntes para la historia del Real Sitio de Gózquez

Entrando en Gózquez de Abajo

Entrando en Gózquez de Abajo

Para el caminante que recorre estos senderos del sur madrileño, Gózquez emerge repentino bajo la forma de un gran caserón, a la vuelta del camino, próximo a un estanque ahogado por una vegetación salvaje, en un paraje solitario, aislado hasta hace poco de cualquier elemento perturbador, lejos del mundanal ruido.

Un sitio misterioso que sólo el gran proyecto del Parque de Ocio de la Comunidad consiguió romper en parte, abriendo otros espacios y caminos, que aún desfigurando lo existente, no han logrado acabar del todo con aquel recóndito paraje.

Iniciamos aquí una serie de capítulos tendentes a descubrir la historia de las poblaciones que circundan el lugar que llamamos Parque Lineal del Manzanares, queriendo recuperar así la historia de la cuenca baja del río, o mejor dicho, de los ríos, pues Manzanares no es sino con Jarama y Tajuña, estando estos cursos íntimamente unidos en el devenir de la región madrileña.

Villaverde, Vallecas, Rivas-Vaciamadrid, Getafe… y un nutrido grupo de pueblos, que van desde el que se ha despoblado hasta el que ha sido absorbido por la voraz metrópoli, serán el objeto de nuestro análisis.

Estos artículos no vendrán solos, sino acompañados de nuevas secciones en nuestra web que darán paulatinamente cobertura documental a nuestras narraciones. Inauguramos en este momento dos: Fuentes escritas originales de la historia del Parque Lineal del Manzanares y, dentro de ésta, la transcripción de los textos del Catastro de Ensenada para las poblaciones de nuestro ámbito, que aún estando publicados en la web del Ministerio de Educación Cultura y Deporte, no son de fácil lectura.

Os dejamos pues con estos apuntes para la historia de un pequeño y casi olvidado lugar del Sureste madrileño: Gózquez.

Panorámica de la casa de Gózquez de Arriba

Panorámica del Real Sitio (Gózquez de Arriba)

Para reconstruir la historia de este caserío que supervive, no abundan muchos datos; al menos para su fase de inicio como entidad con nombre propio, en la época medieval, al margen del contexto prehistórico y protohistórico anterior.

En documentos del siglo XII es nombrado por vez primera, en textos relacionados con la repoblación de la Transierra, nombre que desde Castilla se daba al Sur del macizo de Guadarrama, abarcando hasta el Tajo. Repoblación inmediata a la caída de Toledo (1085), llevada a cabo fundamentalmente por serranos (abulenses y segovianos), que se reparten el territorio que envuelve la incipiente Villa y Tierra de Madrid, que muy pronto entra en liza rebatiendo la presión de sus dos hermanas mayores.

Detalle de la fachada principal de la casa de Gózquez de Arriba

Detalle de la fachada principal de la casa de Gózquez de Arriba

Los GozquesLos Cosques, es el nombre que recibe la aldea segoviana fundada en estos predios.

Llama la atención, que al otro lado de los cerros, mirando al Manzanares, se encuentran Nubdes y Cova de Nubdes (aldeas de la Tierra de Madrid); en zona fronteriza que parece diferenciarse por esta oposición de significantes:

Nubdes/Nobiles, significa Nobles, y estaba ubicada donde encontramos La Aldehuela  en la actualidad.

Cova de Nubdes significa Cueva de Nobles, y alude a otra aldea ubicada en el paraje de la cueva artificial aislada del descansadero del arroyo Culebro en la Cañada Real. Hablamos de ella en nuestro artículo sobre las cuevas artificiales del Parque Lineal.

Evolucionará a Covanubles-Cuniebles, según reflejan diversos documentos a finales de la Edad Media, al igual que el hidrónimo del arroyo, resultado de la evolución Cuniebles-Culebres.

Los Cosques, Los Gozques, significa literalmente Los chuchos, Los perros comunes.

¿Perros plebeyos ó perros cristianos?, nos preguntamos; dando cierta transcendencia a la acepción.

Porque ambas fueron fórmulas medievales muy corrientes, marcando una relación de dependencia o vasallaje, ó quizás, simple rivalidad religiosa entre islamistas y viejos godos, o mozárabes cristianos repobladores.

Han sido las excavaciones, auspiciadas por las obras del Parque de la Warner, efectuadas en torno al año 2000 por Alfonso Vigil-Escalera, las que han arrojado datos bastante esclarecedores sobre la etapa oscura en que se fundaron en este lugar humildes asentamientos rurales.

Esta excavación desveló la existencia de fondos de cabaña rectangulares, a modo de los grubenhaus centroeuropeos, evidente signo de ocupación de un pueblo germánico.

En el yacimiento son nulos los restos culturales romanos o de transición (terras sigillatas tardías), y sí aparece pleno de cerámica y vajilla doméstica de nuevo cuño, visigoda, diferente a todo lo conocido hasta entonces, abriendo una nueva secuencia cultural que culmina con la aparición de otras cerámicas, igualmente novedosas, beréberes, de la fase final de ocupación.

Panorámica de la casa de Gózquez de Abajo

Panorámica de la Casa de Abajo (Gózquez de Abajo)

Estos últimos pobladores africanos desplazarán finalmente el poblado hacia la ribera del Jarama, cerca del  área conocida actualmente como Gózquez de Abajo; que será germen de la aldea de repoblación segoviana llamada Sant Steuan ó Santisteban.

La secuencia temporal de todo el conjunto excavado alcanzaría, desde el siglo VI hasta el siglo VIII, culminándose el proceso hacia el siglo IX, cuando se funde lo postvisigodo con lo paleoislámico; según concluye este arqueólogo.

Detalle ventana y enrejado casa Gózquez de Abajo

Detalle ventana y enrejado casa Gózquez de Abajo

En el poblado excavado se advierten tres fases hasta su total abandono o destrucción, desvelándose vanos de puertas y ventanas ciegas, muros de redistribución, y signos varios de decadencia desperdigados; tal como restos de comida, cerámica destrozada o enseres rotos.

Además del conjunto arquitectónico excavado apareció un importante conjunto de sepulturas de inhumación entremezclado con el caserío, orientado hacia la salida del Sol, mirando a Oriente, de diversa tipología y dimensiones.

II. Antecedentes históricos

Detalle de la fachada principal de la Iglesia de Gózquez de Abajo. Este edificio es de una época posterior.

Detalle de la fachada principal de la Iglesia de Gózquez de Abajo. Este edificio es de una época posterior.

Los antecedentes visigodos más próximos los encontramos en la necrópolis de El Jardinillo junto a la vecina villae rusticae romana de La Torrecilla, excavada por Concepción Blasco Bosqued y Rosario Lucas Pellicer, coautoras de una Memoria sobre su auge y decadencia, “de villa a tugurium”. Paraje rebautizado como Torre de Abén Crespín con la repoblación medieval, alquería perteneciente a Madrid de población posiblemente mozárabe.

Matilde Fernández Montes ha aportado también datos fundamentales para la interpretación de la andadura medieval de estos lugares, resultado de un minucioso análisis del interesante fondo documental conservado de la época (Libros de Acuerdos del Concejo madrileño, etc).

La dehesa de Valdeyuela o El Aldehuela, resto de Nobiles, vecina de la Torre de Abén Crespín, la recibieron en dote los Freyres Calatravos de manos del Conde Pedro de Nubdes y de su esposa (1189), a través de D. Nuño Pérez de Quiñones, Maestre de la Orden, para ser incorporada a la Encomienda de Moratalaz.

Sabemos que algo más tarde Ruy Sánchez Zapata (c.1360-c.1445), llegado a Madrid como doncel de Dña.Leonor, hija de Pedro IV El Ceremonioso y casada con Juan I, también tuvo en La Aldehuela propiedades, siendo Copero Mayor de Enrique III de Trastámara y de su hijo Juan II. Casado y viudo al poco tiempo, con Dña. Mencía de Ayala, heredó de ésta los señoríos de Barajas y La Alameda.

Tras un vacío documental de casi doscientos años, aparece una vasta documentación en la Real Biblioteca del Monasterio, minuciosamente catalogada por Gregorio de Andrés (documentación 1425-1630) y por Benito Mediavilla (series documentales 1631-1882 y 1560-1885).

III. Creación del Bosque Real

Detalle de la casa de Gózquez de Abajo.

Detalle de la casa de Gózquez de Abajo.

Los primeros documentos catalogados datan de cuando Felipe II se propuso crear un gran Bosque Real, concentrando dehesas que enlazaran los palacios de Aceca, Aranjuez, Vaciamadrid, Casa de Campo, El Pardo y El Escorial, mediante compras, permutas u otros tratos con sus propietarios.

Bosque Real propicio para sus actividades cinegéticas, mester de nobles y monarcas, donde, además de probarse con las armas, mostraban el valor personal.

A cambio de otras casas y prebendas otorgadas a su secretario Sebastián Cordero de Nevares,  obtuvo la Casa de Vaciamadrid.

Las dehesas de Gózquez y Santisteban se consiguieron de igual modo, de su propietario Luis Carrillo, Señor de Pinto y Marqués de Caracena.

Y lo mismo aconteció con las dehesas de Pajares, La Aldehuela, Buen Año, El Piul, Torrebermeja y las cuatro islas del Xarama.

En codicilo testamentario (1598), Felipe II concedería poco antes de su muerte, una serie de beneficios sobre estas dehesas al Real Monasterio del Escorial, que posteriormente, ampliará y confirmará su sucesor, Felipe III (1603).

Mediante sucesivas Cédulas Reales, todo el conjunto terminará siendo desligado de la jurisdicción del Real Sitio de Aranjuez y agregado al Bosque del Pardo con sujeción a su Reglamento (1612).

Un siglo después (1731) se otorga al Prior la libre administración conforme a los criterios fundacionales, ya que, al margen de actividades cinegéticas y otras de orden lúdico, los monarcas dedican los beneficios generados por la explotación de las mismas a diversas obras de mantenimiento y jardinería del Real Monasterio y La Fresneda.

El importante fondo documental guardado desde el siglo XVI en la Real Biblioteca del Monasterio, milagrosamente salvado de los saqueos de las tropas napoleónicas, refleja gran parte de la vida económica y estado de cuentas del Real Sitio de Gózquez hasta finales del siglo XIX.

Estos legajos conservan noticias curiosas de variada índole, así como relación de los sucesivos Padres Administradores que tuvo este Real Sitio, y que periódicamente rendían cuentas al Padre Prior de San Lorenzo.

Por el orden de fechas en que son citados en algún documento, conocemos los siguientes:

P. fray Juan Abarca (1683), P. fray Antonio del Castillo (1687), P. fray Francisco Alonso González (1693), P. fray Esteban del Val (1710), P. fray José de Caracena (1713), P. fray Nicolás de Ampudia (1729), P. fray Diego de Monjaraz (1747), P. fray José Ayuso (1756), P. fray Antonio Sánchez (1771), P. fray Clemente Lozano (1776), P. fray Sebastián de la Serena (1778), P. fray Juan de Daimiel (1790), P. fray Vicente Sánchez (1793), P. fray Juan de Sta. Olalla (1794), P. fray Jacinto Ramos (1803), P. fray Ángel Morales (1803), P. fray Vicente Sánchez (1803), P. fray Blas de Madridejos (1808), P. fray Vicente Sánchez (1809), Antonio López de Lanuza (1812), P. fray Francisco Milano (1814), P. fray Vicente Flores (1815), P. fray José de San Antonio (1829) P. fray Ángel Llata (1834), José Díaz Roncero (1837), Ildefonso Alejandro Álvarez (1854), Cosme García Retamero (1865).

A la relación de monjes administradores sacada de citas documentales aisladas, hemos añadido los administradores laicos de su etapa final, ya que durante la guerra de Independencia, el Gobierno Español nombró un cargo de Administrador General Civil.

Así mismo, las pugnas de la Restauración, el advenimiento de Fernando VII, las Desamortizaciones, también tuvieron aquí amplia repercusión.

IV. El Real Monasterio del Escorial

Plano de dehesas y dependencias del Real Sitio de Gózquez

Plano de dehesas y dependencias del Real Sitio de Gózquez. Pincha sobre la imagen para aumentar.

Esta documentación, en general, pone de manifiesto un prolongado incumplimiento de las Reales Ordenanzas por parte de los monjes, explotando los bosques hacia su esquilmo.

Pastoreo y caza furtiva, tala y venta de madera, carboneras vegetales y otras actividades no permitidas, aparecen denunciadas una y otra vez por la Junta de Obras y Bosques y su Guarda Mayor, con las consiguientes querellas.

El Real Monasterio terminará gozando de total autonomía, llegando su cabaña ganadera a contar con 30.000 cabezas, la más importante de la península, fundando sus agostaderos e invernaderos dentro de una red de granjerías de apoyo con descansaderos y esquileos propios.

Como poseedores de un vasto saber en recetas de Botánica, los monjes dispusieron entre otras plantas del curioso sauzgatillo, poderoso inhibidor del deseo sexual; y fue grande el recelo mostrado cuando el rey Felipe IV, abril de 1636, ordenó enviar 24 carros de estacas de sauzgatillo y chopo para ornato de sus jardines del Palacio del Buen Retiro madrileño.

A través de los documentos obtenemos información económica en torno a alquileres, préstamos, rentas y pleitos de propiedad de tierras, junto a otras de índole histórico o arquitectónico.

Destacamos algunas; como la construcción del puente de piedra y madera de La Aldehuela, por Real Orden, a costa del Monasterio, que aún podemos contemplar, semienterrado por el barro, sobre un paleocauce del Arroyo Culebro.

El arquitecto P. fray Antonio de San José fue el encargado de las obras, que ejecutó entre mayo y octubre de 1747. Hay además 19 memorias semanales indicando número de oficiales y peones empleados, así como salarios percibidos. Una nueva factura, de 1756, añade que por este puente pasa el Rey hacia Coberteras a la caza de lobos.

A pesar de que ya en el siglo XVI se cita la existencia de un caserón, entre 1713 y 1726 se dedican las rentas del Piul y San Esteban a la construcción de la Casa de Gózquez. Se suponen obras de ampliación o mejora.

Gózquez gestiona también la Casa del Nuevo Rezado, Privilegio Real de Felipe II otorgado a los monjes escurialenses. Podemos verla en la actualidad, convertida en sede de la Academia de la Historia, en la madrileña calle del León, con la gran parrilla de San Lorenzo labrada en piedra sobre su entrada principal, signo patrimonial escurialense.

Encontramos también noticia de la agresión de un monje a un guarda (1688), la muerte de un gallego (sic) en las dehesas (1716), el apresamiento de otro guarda (1760), el asesinato por salteadores de dos arrendatarios del esparto (1826), así como los desmanes de la caballería francesa que llegó a incautar entre 800-900 carneros y borregos (agosto, 1808).

Las respuestas del Catastro de Ensenada (1752) constituyen otro aporte interesante de datos económicos, reflejando con cierto rigor, tanto la cuantía y calidad de las tierras en su conjunto, como los beneficios reportados; así como la ganadería existente y demás fuentes de ingresos.

En 1764 se descubrió el manantial de agua dulce que posibilitó la construcción de una Fuente de piedra. También se levantó un cerramiento de mayor solidez, formando un gran patio, al mismo tiempo que se construía la Vinagrera (1770). Un aparatoso incendio destruyó en esa época la Bodega, por lo que hubo que rehacerla en 1782.

Por aquel tiempo se arrendaba la hierba del lugar para el abasto de carne de Madrid (1803).

Tanto las obras del Real Canal del Manzanares como las de la Real Acequia de Jarama implicaron afecciones sobre este Real Sitio al que hubo que indemnizar en varias ocasiones.

En 1814, por vaivenes de la política, se denomina al lugar Casa Nacional de Gózquez, se impone administración civil, hasta la restitución en 1823 de todas las posesiones y bienes incautados, acabado el Trienio Liberal, abolida la Pepa, y reimplantado el Absolutismo (Expedición de apoyo de los Cien Mil Hijos de San Luis a Fernando VII).

En 1827 se construye un puente de madera sobre el río Jarama.

En 1831 se erige un Molino harinero en la parte trasera del conjunto arquitectónico.

La epidemia de cólera de 1832 hace sopesar a las autoridades sanitarias y Concejo de Madrid, la necesidad de crear casas de curación aisladas, solicitándose entre otras la Casa de Gózquez.

La Junta de Fortificación isabelina, en plena Guerra Carlista (1837), invita a la Administración de Gózquez a colaborar en la Cerca de San Martín de la Vega.

En 1839, el gran estanque, denominado La Charca, y los depósitos de agua adolecen de filtraciones y mal estado general, lo que requiere obras de limpieza y reparación.

V. Las Desamortizaciones

La Desamortización de Mendizábal (1836) también tuvo su efecto sobre estas dehesas. Nombrado en diciembre de 1837 Administrador General del Real Monasterio y sus dependencias, Antonio Santander; éste acomete la tarea de inventariar, en colaboración con el Administrador de Gózquez, José Díaz Roncero, todas las rentas de pastos, leñas, caza y pesca.

En 1838, se arrienda la dehesa de Gózquez a un particular, D. Manuel Justo Domínguez, y los pastos de La Aldehuela al Marqués de Perales, uno de los mayores terratenientes del Reino, cuyos antepasados llegaron a contar con una cabaña ganadera de 14.000 cabezas repartida por varias posesiones entre Castilla y Extremadura.

Este mismo año, el nuevo Administrador General, Ángel Rull, prosigue el plan progresivo de arrendamientos.

Tras la Revolución liberal-burguesa de 1868 y el derrocamiento de Isabel II, se produce la enajenación total de las fincas y desamortización de los bienes de la Corona.

Muy diversos son los intereses de los particulares que intervienen en esta desmembración que favorece tanto a nobles como a familias pudientes, que mantendrán la estructura del territorio con el aspecto de gran dehesa-latifundio que aún conserva al día de hoy; así como las actividades a que consagran estos predios, desde la crianza de ganadería brava a la agricultura del olivo y de la vid, además de su atávico uso cinegético.

Curiosamente, entre 1889-1927 se crea la Trapa de La Aldehuela, a iniciativa de unos monjes cistercienses cuya Orden, originaria de Sainte Marie du Désert (Toulouse), sufre la persecución religiosa desatada en Francia.

El Prior se llama R.P. dm. Esteban García, denominándose al convento, Val San José.

La finca que había sido comprada por D. Fulgencio Tabernero, costándole 250.000 pesetas, la reciben como regalo de esta familia, que igualmente, adquiere y les entrega el monasterio de San Isidro, en Dueñas (Palencia).

Tras un intento de remontar el decadente estado de la finca mediante reconstrucciones del caserío primitivo y de retomar los cultivos, estos monjes-agrícolas acaban abandonando Val San José para desplazarse a la Trapa de Dueñas (Palencia) de afamados chocolates, y al monasterio de Sta. Mª de Oliva, en Carcastillo (Navarra) con buena producción de vinos.

De aquel momento encontramos en la actualidad un confuso conjunto de restos: Refectorio, púlpito, pila colectiva, aseos comunes, pozo, aljibe, bodega, capilla, espadaña, veleta, huerto; y una masa de arbolado con predominio de pinos y cipreses. Todo junto al viejo camino empedrado de San Esteban.

Tras su posterior reocupación y abandono a finales de los años 90, habiendo sufrido todos los avatares de la guerra 36-39, el último dato al respecto es que el Ayuntamiento de Getafe ha aprobado la expropiación de lo que denomina “casa y jardines del Marqués de Perales” (05/02/2010).

Conocemos, también por el Plano catastral de 1860, la existencia de otro edificio noble llamado Casa de Pajares, hecho desaparecer mediante voladuras por una empresa extractora de áridos en los años 60.

Los restos de la Casa de Abajo, también representados en dicho Plano, pueden rastrearse entre el caserío que en la actualidad se denomina Gózquez de Abajo.

VI. La Guerra Civil Española

Trincheras en las inmediaciones de Gózquez de Arriba.

Trincheras en las inmediaciones de Gózquez de Arriba.

Cabe finalmente mencionar algunos datos sobre el papel jugado por el caserón y sus contornos en la Batalla del Jarama, acaecida a lo largo del mes de febrero de 1937.

El día 6 de febrero se ordenaba por el mando nacionalista, como primera fase del tercer gran intento por aislar Madrid, el avance desde Pinto hasta Gózquez de la Brigada Barrón apoyada por la Caballería de Cebollino, y flanqueados por las Brigadas de Asensio y Rada, a derecha e izquierda respectivamente.

Pero el general Orgaz, Jefe de la División Reforzada de Madrid, pone a última hora en escalón de Reserva a Barrón, sustituyéndole Sáenz de Buruaga, que cae sobre Gózquez tras vencer la tenaz resistencia de un grupo de jinetes enemigos. El golpe final lo ejecuta la Caballería envolviendo el caserío y haciendo retroceder hacia el Jarama a la fuerza republicana que allí resiste. Once milicianos con su armamento son hechos prisioneros en los sótanos.

Esa noche, la Plana Mayor de la Caballería, que acampa en Gózquez, recibe algunos disparos desde algún punto cercano.

Un miliciano, que será recordado como el Duende de Gózquez, ha quedado rezagado, y oculto en un desván dispara a través de un hueco del muro.

Tras causar varias bajas entre los acampados, terminará siendo localizado y fusilado en el acto.

Entre el 8 de febrero y el 9 de marzo de 1937, según el Diario del general Varela, fueron diarias sus visitas al general Orgaz en la Casa de Gózquez, donde estaba instalado el Cuartel General, siguiendo las incidencias de los combates en la génesis de la batalla.

Allí decidieron poner fin a la misma según el curso que tomaban los acontecimientos y el agotamiento de las reservas. Cuenta López Muñiz, jefe del E.M. de Varela, que la artillería republicana causó serios daños al caserón. Además de los refugios habilitados en los sótanos de la casa, aún puede verse entre el bosquecillo, a un lado de la fachada principal, un acceso a la bodega, con varias galerías y pozos de aireación, que sirvieron como refugio.

Al final de la batalla, tanto Orgaz como Varela fueron apartados de sus cargos y renombrados para otras funciones en planos secundarios.

Paradójicamente, la República lanzó una ofensiva contra Segovia ese mismo 30 de mayo, y Varela, con mando del llamado Sector de Ávila, se vio nuevamente envuelto en reñidos combates cual supuso la defensa del palacio de La Granja y el rechazo general de la ofensiva, demostrando ser uno de los militares más competentes del ejército nacionalista.

Remitiéndonos ya a la época actual, observamos estos días que se ejecutan obras de mantenimiento ó consolidación en la Casa de Gózquez.

Sinceramente esperamos de la buena finalidad de las mismas, y que este edificio siga sin perder sus características originales guardando fielmente todos sus secretos.

7 thoughts on “Apuntes para la historia del Real Sitio de Gózquez

  • Magnífico trabajo que pone de manifiesto el profundo conocimiento y el dominio de la información que tiene el autor sobre estos territorios. Parece poseer el autor una cualidad especial que le hace interpretar y narrar la evolución histórica de estos lares de tal forma que al lector le transporta en el tiempo.
    ¡FELICIDADES!

  • Estupendo e interesantísimo artículo. La similitud de mi nombre y el hecho de haber nacido en Camarena (Toledo) me han impulsado a seguir investigando. Fruto de ello ha sido averiguar que el nombre exacto es Don Luis Carrillo de Toledo (1564-1626), I
    Marqués de Caracena, Conde de Pinto, Señor de Pinto y de Inez, Gentilhombre de
    Cámara de Felipe III, Comendador de Santiago, Gobernador de Galicia, Virrey de
    Navarra, Virrey y Capitán General de Valencia en 1609, al producirse la expulsión
    de los moriscos, Presidente del Consejo de Ordenes, Consejero de Estado.

    Subrayo es es Marqués de Caracena -pueblo de la provincia de Soria_ y no Camarena.

    Por otra parte, me ha quedado la duda de quién es el propietario actual de la finca de Gózquez de Arriba.
    Muchas gracias por hacernos conocer la historia de un lugar tan interesante pero casi desconocido para los madrileños.

  • Luis:
    Muchas gracias por tu observación.
    Pasamos a corregir el dato.
    Lo tomé, sin contrastarlo, de la obra de José Antonio Álvarez de Quindós sobre el Real Bosque y Casa de Aranjuez (1802), que también reprodujo años después, Cándido López del Olmo y Malta, en su Historia descriptiva del Real Sitio (1868).
    Es probable que la transcripción de algún borroso manuscrito o quizás, un simple error de imprenta, condujera a tal equivocación, entre Caracena y Camarena.
    Un saludo.

  • Echo en falta alguna información sobre las fincas de Gózquez en los annos 1859-1868, época en la que está al frene del Escorial San Antonio María Claret y, al parecer, repara las maltrechas edificaciones de Gózquez y el Piul, hace nuevos contratos de arriendo y se sirve de las rentas de Gózquez para una serie de instituciones que pone en funcionamiento en el monasterio: colegio de segunda ensennanza, seminario supradiocesano e incluso los primeros cursos de un centro universitario.

  • por casualidad, pude ver un magnífico diagrama de la línea de frente de los dos ejércitos en rojo y azul (Jarama) no le encuentro . Estoy centrado en un trabajo
    sobre esta zona (Barranco del tío Rufo, Monte del Fraile..). Agradeceria me indicarais
    la forma de poder visualizar el mapa.
    Muchas gracias y felicitaros por elmagnífico trabajo que haceis

    Carlos.

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