El Puente del Pindoque

puente del pindoque

Puente del Pindoque en la actualidad , completamente desprovisto de toda su estructura metálica

Perdida la orilla derecha del Jarama y con la duda táctica todavía flotando en el aire sobre cuál sería la dirección final de las tropas de Orgaz y Varela, urge cubrir los cerrojos del Jarama, los tres puentes clave que podrían servir de paso al enemigo: Titulcia, San Martín, Pindoque y puente de Arganda. Los dos primeros defendidos por la 17ª Brigada Mixta, los otros serán urgentemente cubiertos por la XII Brigada Internacional.

Después de las anteriores jornadas de lluvia, el 10 es un día esplendido. Los nacionalistas se preparan para dar un golpe de mano que dará un giro de 180 grados a la Batalla del Jarama. En la madrugada del 10 al 11 de febrero, el tabor de Tiradores de Ifni de la brigada de Barrón, formado por tropas moras bien enseñadas en el oficio de la guerra, se deslizan por los cortados de yeso de la Marañosa hasta llegar al valle del Jarama. Desde allí tienen a tiro el puente del Pindoque, al cual llegarán entre las sombras sin ser vistos por la compañía franco-belga André Marty (XII BI), que lo defendía.

Los de la XII Brigada Internacional habían llegado el día anterior, instalando un centro de resistencia en el mismo puente del Pindoque. Dos ametralladoras Maxim soviéticas son colocadas a cada lado del puente para ejercer un mortal tiro cruzado, mientras otra es colocada en el centro. El centro de mando del dispositivo estaba en una casilla a la derecha del puente. Los internacionales no reconocen el terreno, confiando en una engañosa y total tranquilidad del frente. El día anterior, los marroquíes sí que lo hicieron, localizando la posición de cada ametralladora.

No encienden fuego, por precaución la cena será es noche fría. Aunque hay turnos de guardia no se designan centinelas avanzados.

Las tropas moras caen por sorpresa sobre los franco-belgas, nadie los ha escuchado. Algunos cruzan el puente y otros se adelantan vadeando el río para sorprender a los republicanos por retaguardia. Los primeros en caer serán degollados, luego, descubierta ya la acción, la compañía será prácticamente exterminada con bombas de mano. Los cables de los distintos dispositivos de voladura son cortados por los zapadores. La acción de los hombres de Barrón será todo un éxito, y el primer cerrojo del Jarama, el más importante, caerá en la madrugada del 11 de febrero.

puente del pindoque

El puente del Pindoque: 11-12 de febrero

mapa batalla jarama

El paso del puente del Pindoque, del 11 al 12 de febrero de 1.937

El tabor de Tiradores de Ifni comienza a pasar rápidamente el puente, cuando se produce una explosión. Desde las Casas de Pajares, un kilómetro al norte del puente, alguien de la XII Brigada Internacional escucha los gritos y ruido de la acción y activa los explosivos. Las tropas moras se dejaron en la orilla izquierda del Pindoque una carga y parte del puente vuela por los aires, pero sin consecuencias graves para su trasiego.

Las primeras tropas de Barrón que cruzan el río se dirigen a las Casas de Pajares, para asegurar el flanco izquierdo de la cabeza de puente. La XII Brigada Internacional opone resistencia pero es finalmente vencida.

Mientras todo esto sucedía, la caballería de Barrón permanecía esperando la orden de avance en el llano, en las casas de la Boyeriza. Destrozada la defensa republicana era prioritario montar con urgencia la cabeza de puente, puesto que la artillería de los gubernamentales ya batía el Pindoque con intensidad. Los jinetes comenzaron a cruzar el río al galope y, a paso de carga, se dirigieron rápidamente al vértice Pajares, desde donde se dominaría el valle del río.

Allí les esperaría el resto del batallón André Marty de la XII Brigada, con escasas municiones. Sabían que a la caballería había que recibirla con un golpe de fuego a corta distancia, pero se precipitan y comienzan a disparar antes de tiempo, delatando la posición de las ametralladoras al enemigo y malgastando munición. Resistieron hasta acabar sus cartuchos, cuando la infantería mora les ataca también por retaguardia a través de la carretera del puente de Arganda. Los moros no acostumbraban a tomar prisioneros, por lo que son muertos hasta los heridos. El André Marty acababa de ser diezmado.

Tras ellos estaba el batallón Dombrowski, de polacos, perteneciente a la XI Brigada Internacional, defendiendo doblemente el acceso a Arganda. Cuando la infantería y caballería moras de Barrón toman el vértice Pajares, se lanzan a dominar las alturas de Arganda, en dirección a las alturas de Valdeperdices. Los polacos van cediendo espacio, defendiendo inteligentemente el terreno que barren con sus ametralladoras, hasta que finalmente las vanguardias nacionalistas se estiran tanto, que la oposición del Dombrowski y los contraataques republicanos en retaguardia, obligan a detenerse a las tropas moras.

A las tres de la tarde, pese a la resistencia republicana, ha pasado el río toda la brigada de Barrón. Tras ello comienza a pasarlo la de Buruaga que debe suspender la operación durante la noche por el intenso fuego republicano que alcanza el puente.

El batallón Garibaldi y la irrupción de los T-26 soviéticos

puente de arganda

El Puente de Arganda no ha cambiado nada desde la Guerra Civil Española

El Batallón Garibaldi, de la XI Brigada Internacional, estaba situado unos 3 kilómetros al norte del puente del Pindoque. Nada más tener noticia de que el puente del Pindoque ha sido tomado, pasa a la ofensiva acudiendo al llano hasta tener a tiro de sus ametralladoras el puente. Allí aguantará 3 días, dificultando en extremo el paso de las unidades nacionalistas y escorando a la izquierda a las tropas de Barrón, que casi se desgajaron en su peligroso intento de llegar al puente de Arganda. Puente que llegó a ser cruzado por la caballería de Barrón ante el caos del grueso de la XII Brigada Internacional que allí se encontraba, pero que partía en esos momentos para taponar el centro del dispositivo de ataque nacionalista, cabeza de puente en el Pindoque.

El Batallón Garibaldi, al interponerse entre las líneas enemigas, evita que Barrón afiance una cabeza de puente en el de Arganda que, de haberse conseguido, hubiera asegurado el flanco izquierdo de las tropas nacionalistas que se encontraban ya en la otra orilla del Jarama. El objetivo de Barrón era apoderarse de las alturas del Piul para batir desde allí con la artillería, pero lo exagerado del estiramiento de sus tropas le obliga a retroceder.

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Ilustrativa fotografía de un T-26B y de un Polikarpov I-16. El tripulante lleva un gorro ruso que probablemente vino junto al tanque.Archivo Rojo.

Las líneas republicanas comienzan a organizarse y ya están en el frente los nuevos ingenios bélicos que equilibrarían la Batalla. Los tanques rusos T-26 y los aviones Polikarpov I-15 e I-16 tendrían a partir de este momento un peso fundamental en el desarrollo de los hechos. Los Polikarpov I-15 y los I-16 fueron durante la mayor parte de la Batalla del Jarama, dueños del cielo, consiguiendo a menudo una importante superioridad aérea. Los T-26, marchando por varias veces los días 11 y 12 a lo largo de la vega del Jarama desde el llano de La Poveda, castigan por retaguardia el vértice Pajares, destruyendo los primeros emplazamientos de baterías enemigas junto al Pindoque.

Las baterías ligeras de La Marañosa, que ya habían iniciado la bajada de estos montes para cruzar el Pindoque y apoyar la ofensiva al otro lado del Jarama, deben regresar al galope y ponerse en el mismo borde del precipicio, al descubierto, para alcanzar con puntería directa a los T-26. Los carros rusos llegan incluso a cruzar el puente del Pindoque persiguiendo a las tropas rebeldes que huyen buscando el abrigo de los cortados de yeso y de la orilla del río.

El día 12 se repetirá la operación con el mismo resultado. Los tripulantes de los T-26 hacen gala de enorme valor, al llegar a salir de sus tanques para remolcar los que quedan inutilizados en medio del valle. Entre las explosiones de la artillería de La Marañosa, los tanquistas hacen frente con sus pistolas, fuera de los blindados, a los soldados enemigos que tratan de matarlos

Finalmente la artillería situada en La Marañosa hace fracasar estos intentos, destruyendo un número importante de tanques, debiendo los otros abandonar el campo de batalla con urgencia. Sin embargo, estas intervenciones logran desactivar la infraestructura atacante del enemigo por unas horas, lo que permite la activación de la defensa republicana.

En los cerros de Coberteras-Marañosa y del espolón de Vaciamadrid, permanecía la brigada de Rada asegurando el ala izquierda del ataque y, lo que fue vital durante toda la Batalla del Jarama, proporcionando eficaz cobertura artillera a las tropas que avanzaban por la otra orilla del Jarama. Allí se ordenan contraataques de la 19ª Brigada Mixta en la jornada del 12 de febrero que finalmente resultan en fracaso.

El Puente del Pindoque después de la Batalla del Jarama

planos puente del pindoque

Planos del puente del pindoque. Se aprecian que los pilares de la sección central son los que se han conservado. Foro GEFREMA.

puente del pindoque

El puente del Pindoque en los años 70, poco después de su abandono. GEFREMA.

El puente del Pindoque era un puente para el ferrocarril de la azucarera de la Poveda. Sobre un sistema de traviesas descansaban directamente las vías, por lo que en principio no era utilizable por vehículos, personas o ganado. Sin embargo en uno de sus lados había una franja cuyo suelo estaba formado por planchas de hierro, lo que lo hizo transitable hasta que los zapadores lo acondicionaran para el paso del resto de las tropas.

Sin embargo el paso de la caballería no debió ser ni mucho menos sencillo. Presionados por el constante fuego republicano sobre el puente, los jinetes debían pasar por una estrecha franja de planchas de metal cubiertas de hombres y caballos muertos. Dificultad que precipitó a algunas monturas a las turbulentas aguas del río Jarama.

Tras la guerra el puente se siguió utilizando en su forma anterior hasta que en los años 60 se abandonara la línea férrea que lo recorría. A principios de los 70 el puente fue destruido, tal vez por una riada o para reutilizar el abundante metal del que estaba compuesto, apareciendo tal y como lo podemos ver hoy en día.