Los combates del Pingarrón

lincoln brigade monument

Soldiers Monument: “To Our Fallen Comrades-Our Victory is Your Vengeance”. Abraham Lincoln Brigade. ALBA ARCHIVES and own modification Monumento del batallón Abraham Lincoln (XV BI) tras su duro castigo en el Pingarrón. Cartel en un olivo con las trincheras del Jarama al fondo.

Mientras las tropas de Juan Modesto se afanan en tomar al asalto, a pecho descubierto, en combate claramente desfavorable y frontal contra un enemigo muy bien atrincherado, las alturas de la Marañosa, Coberteras y del espolón de Vaciamadrid, el mando republicano decide hacer lo propio en el otro flanco de la Batalla del Jarama, en el Pingarrón.

Es allí donde se deciden invertir la mayor parte de recursos bélicos para doblegar al enemigo del Jarama, enfrentándose a él de la misma manera que se hacía en el Manzanares: de frente, desde posiciones en el valle claramente inferiores, apelando al heroísmo y a la entrega como último recurso. Aspectos estos que se dieron de sobra por ambos bandos en las lomas del cerro Pingarrón, regadas de sangre durante los durísimos combates que allí se sucedieron, siendo a la postre el punto y final de la Batalla del Jarama.

Durante las jornadas que fueron del 19 al 27 de febrero de 1.937 el Pingarrón fue tomado y perdido numerosas veces por ambos bandos. Del lado republicano primero por la 1ª Brigada Mixta de Líster, después por la 19 Brigada y finalmente por el batallón Abraham Lincoln, de la XV Brigada Internacional, que dejó sobre el campo de batalla centenares de heridos y muertos, y que llegaron a ser todo un símbolo republicano de los desafortunados combates del Pingarrón, ausentes de buena parte de la lógica y táctica militar que se esperaba en una fase tan importante de la Batalla del Jarama.

Con las únicas armas de una superioridad numérica que había de ser suficiente, y la entrega y heroísmo de unas tropas que se pensaban vencedoras de la Batalla, se inicia y se terminan los combates del Pingarrón y los de la Batalla del Jarama.

bienvenida al batallon abraham linconln

Bienvenida a los miembros supervivientes del Abraham Lincoln. Nueva York 1.938. NEW YORK TIMES.

Los combates del Pingarrón

pingarrón

Estribaciones del Pingarrón. FOTO DARIO MELIA

Del 19 al 27 de febrero de 1.937 los republicanos pretenden tomar las alturas del cerro Pingarrón, fortificarse en ellas y lanzarse después al asalto del puente de San Martin de la Vega, cercando al enemigo.

batallón abraham lincoln

Miembros del batallón Abraham Lincoln

Dirigidos por Líster y en compañía de los carros soviéticos T-26, tan útiles en la batalla, la noche del 19 de febrero los republicanos de la 1ª Brigada Mixta asaltan el Pingarrón en medio de violentísimos combates, matando a todos sus ocupantes. Apenas les da tiempo a fortificarse cuando las tropas moras lo reconquistan, aun a costa de un 80% de bajas propias.

Se planteó, como primera misión, la conquista del Pingarrón por sorpresa. Esta misión fue encomendada a la 1ª Brigada, que conquistó el Pingarrón en un ataque nocturno, la noche del 18 al 19 de febrero, y aniquiló allí un batallón enemigo con granadas y a la balloneta.Closing Quote

Enrique Líster Forján. Jefe de la 11 División del EPR (1ª y 9ª Brigadas Mixtas)

El Pingarrón es defendido por tropas Regulares de Ceuta y de caballería del comandante Velasco. Todos a las órdenes del comandante Zamalloa.

El 23 de febrero de nuevo los republicanos suben a la cumbre que hizo famosa la Batalla del Jarama, acompañados por los T-26B soviéticos, cambiando de manos al menos cuatro veces. Contraataca el Primer Tabor de Regulares de Tetuan, que estaba en reserva. La 17ª Brigada Mixta llega a tener 1.100 bajas en un mismo día.

La altura del Pingarrón ha pasado muchas veces de unas manos a otras. Ya ha costado a ambas partes varios miles de hombres. Cinco o seis casas y una calva petrea, lisa y empinada […] Quien la domine mandará sobre un gran trecho del río […] Entre las casas y la colina petrea, se ha abierto -ya nadie recuerda por quien- una breve trincherita. La ocupan, por turno, ora los fascistas, ora los republicanos. La pequeña trinchera esta inundada de sangre, llena de cadáveres y jirones de cuerpos humanos, despedazados por las explosiones de los obuses. Es imposible distinguir los cadáveres -sólo una cabeza de la que se conserva entera la mitad habla del África por el pendiente de la oreja.Closing Quote

Mijail Koltsov. Corresponsal extraordinario de Pravda

Finalmente, “en un acto de monumental estupidez” –como diría después el brigadista e historiador Robert Garland Colodny- el 27 de febrero se manda al asalto del Pingarrón al batallón de norteamericanos Abraham Lincoln, de la XV Brigada, que acababa de llegar al frente. Para entonces los marroquíes y legionarios se han fortificado en la cima con tres hileras de ametralladoras que disparaban en fuego cruzado. Los norteamericanos son masacrados, pero aún así están a punto de volver a tomar el cerro maldito. De los 450 que inician el ataque, 200 son bajas.

El mando republicano tras comprobar las cifras de pérdidas y lo insensato de tales acciones, ordena el final de los ataques, con lo que se finaliza la Batalla del Jarama.

Consecuencias de la elección del Pingarron frente a la Marañosa

La deficiente observación del mando republicano paso por alto el hecho de que la brigada de Rada se extendía en exceso por el flanco izquierdo del ataque, en una larga línea compleja de defender. Mientras, en el valle del Jarama, tras los puentes, se concentraban en un terreno apenas mayor tres brigadas nacionalistas. Enfrentarse de lleno a esas tres brigadas, el grueso del ejército de Orgaz, hubiera sido lo menos inteligente.

Durante toda la Batalla del Jarama, las acciones más brillantes de los republicanos, penetrando hasta el fondo del valle haciendo uso de su superioridad aérea y de sus blindados T-26, siempre fueron borradas del mapa por la enorme concentración artillera de La Marañosa e incluso Cabeza Fuerte.

Las fuerzas rebeldes se concentraban entre los vértices de Pajares y Pingarrón, con un enemigo que ya demostraba ser superior enfrente, y con un río crecido a la espalda. Sus dos únicos nexos con la retaguardia eran dos puentes: el del Pindoque y el de San Martín, que eran batidos por los republicanos.

Por esos puentes debían pasar las municiones, los heridos y los muertos, los alimentos y el agua de los miles de soldados nacionalistas que aguantaban el aluvión de fuego que ahora lanzaban los soldados gubernamentales.

Sólo para el suministro diario de agua los nacionalistas debían hacer auténticos malabarismos. En el valle del Jarama no había agua potable y de haber bebido la del río o los pozos, probablemente habrían enfermado masivamente. Por ello todos los días cruzaban los puentes viejas cisternas de Obras Públicas que a menudo se averiaban.

El único respaldo de esas fuerzas rebeldes era precisamente la artillería de Rada, situada especialmente en La Marañosa y Cabeza Fuerte, dos verdaderos observatorios sobre el Jarama y Manzanares.