La Batalla del Jarama en el Parque Lineal del Manzanares

Pocos conocíamos que la Batalla del Jarama había tenido lugar también a orillas del río Manzanares, y que el Parque Lineal atesora importantes restos de uno de los enfrentamientos más importantes de la Guerra Civil Española.

Pocos sabíamos que el río Manzanares y sus alturas del Cerro Gordo y del Cerro Redondo, la Torrecilla, La Marañosa, Cabeza Fuerte, Coberteras o el Espolón de Vaciamadrid, fueron protagonistas principales de aquel enfrentamiento que luego llamaríamos “La Batalla del Jarama”.

Probablemente la Batalla del Jarama se decidió frente a los olivares de Arganda y de Morata, pero no sería acertado históricamente olvidar lo que sucedió en los valles y alturas del Parque Lineal del Manzanares.

Porque si no lo cuentas, no existe. En el GIPL hemos elaborado un modesto trabajo de recuperación histórica sobre la Batalla del Jarama, visitando in situ decenas de restos en una labor que se ha extendido durante años, inacabada, y de la que ahora publicamos un resumen en una serie de capítulos que completan la visión de la Guerra Civil Española en el Parque Lineal del Manzanares. Otro campo de investigación que tan solo acaba de abrirse.

La Batalla del Jarama

Febrero de 1.937. Tanto gubernamentales como rebeldes tienen un objetivo común pero en direcciones opuestas: Embolsar al contrario, en el Frente de Madrid, cortando sus comunicaciones, hasta obligarles a su completa rendición. El escenario de tales maniobras se daría en el Sureste madrileño, cerca de los ríos Manzanares y Jarama.

Tras dos primeros intentos de tomar Madrid; por la Casa de Campo y el Clínico en el mes de noviembre, y por Las Rozas, en el mes de enero; el mando nacionalista opta ahora por planificar una nueva maniobra, más al sur, que se inicia el 6 de febrero de 1937 y que pasará a la Historia como Batalla del Jarama.

Al mando republicano, inmerso aún en la planificación de su propia maniobra y el proceso de concentración de fuerzas, le pilla desprevenido el ataque que desde el primer momento suponen encaminado al cruce del Manzanares, en dirección Vallecas y Vicálvaro.

Loma Artillera
“Loma Artillera”, que fuera duramente castigada por los republicanos durante el asalto nacionalista a Coberteras

Por el contrario, las unidades de Orgaz y Varela van ocupando las alturas que se alzan sobre el Arroyo Culebro y el río Manzanares hasta confluir en el Espolón de Vaciamadrid, asentando firmemente el ala izquierda del ataque.

Desde allí ya tienen a tiro la carretera de Valencia, que baten con las ametralladoras interditando el paso de cualquier vehículo. Madrid tiene que buscar vías alternativas para abastecerse.

Pero el plan no acaba ahí. Se ha cubierto una primera fase, y la segunda será cruzar el río Jarama en dirección hacia la altiplanicie entre Morata y Arganda, a fin de calar más en el territorio en dirección Este y cortar más adelante la carretera de Valencia para maniobrar hacia Alcalá de Henares. Las Divisiones italianas  que Mussolini ha enviado a España, se disponen a avanzar desde Alcolea del Pinar, a lo largo de la carretera de Aragón, hacia Guadalajara y Alcalá para cerrar la tenaza.

El día 8 están sobre Coberteras y el Espolón, pero el mal tiempo no aconseja seguir adelante. Las fuerzas republicanas han sido barridas en impetuoso avance.

La madrugada del día 11 se asalta el Puente del Pindoque. El día 12 se repite la misma operación y cae el Puente de San Martín de la Vega. Ya alcanzada la otra orilla del río Jarama, avanzan las Brigadas de Barrón, Sáenz de Buruaga y Asensio, en forma de tridente, escalando la meseta.

A la República le urge taponar la herida abierta en el Jarama porque de progresar, Madrid tiene los días contados en poder del Gobierno legal. Brigadas Mixtas españolas e Brigadas Internacionales son lanzadas de urgencia hacia lo incierto, a un frente difuso en busca de un enemigo que avanza entre los olivares. Allí se produce el choque. En un laberinto en el que las fuerzas propias y contrarias se confunden. Pagan un alto precio por cada metro que frenan el avance de los rebeldes.

Las Brigadas Internacionales ganan protagonismo con gestas de resistencia numantina que les cubren de gloria. La Colina del Suicidio o las luchas de la Cota 700 son ejemplos de la denodada entrega de británicos, eslavos, alemanes, norteamericanos, franceses,… Hay que ganar tiempo a toda costa. Van taponando con refuerzos de tropas aún sin curtir los boquetes abiertos en el frente de avance. A costa de grandes pérdidas.

Los carros rusos cumplen un papel fundamental en los golpes y contragolpes asestados al enemigo, sobre este llano laberíntico plagado de olivos que desdibujan cualquier hito de referencia y permiten los ataques por sorpresa.

A cada desbandada de las filas republicanas acude una compañía de carros que restituye rápidamente las líneas; solo que a veces las piezas anticarro alemanas al acecho, resultan tremendamente eficaces, abatiendo algún carro y poniendo en huida al resto.

Tras una semana larga de ofensiva, las fuerzas nacionalistas terminan agotándose por el tremendo esfuerzo sufrido y por la más absoluta carencia de unidades de reserva que puedan acudir en su reemplazo. Es el 14 de febrero cuando se ordena frenar el avance y únicamente se permiten acciones encaminadas a rectificar las líneas propias y tomar posiciones defensivas; como el ataque al Chalet Blanco del día 15; el ataque a la Casa de la Radio del día 16; …

Es entonces cuando el Gral. Miaja quiere darle un vuelco a la Batalla y arrojar otra vez, más allá del Jarama, al enemigo. Se lanzan ataques contra La Marañosa y el Espolón de Vaciamadrid a la vez que se asalta una y otra vez el macizo del Pingarrón, para volver a perderlo.

Deslumbrados por la posibilidad de cambiar el destino de la Batalla, los republicanos olvidan que los nacionalistas ya se han fortificado en sus posiciones y de que su motivación puede ser igual o más alta que la de ellos mismos. Posiciones que por otro lado están bien escogidas y que van a defender  a cualquier precio.

El día 27 de febrero de 1937, tras un último intento fallido, el mando gubernamental decide terminar la batalla, y abandonar la idea de tomar el promontorio del Pingarrón. Ese día, agotados hasta la extenuación ambos ejércitos, sintiéndose inútiles en su intención de aniquilar al contrario, carentes ya de toda brillantez en el planteamiento de su estrategia militar, se da por concluida definitivamente la Batalla del Jarama.

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