III – El ataque de la XII Brigada Internacional al Cerro de los Ángeles

dewoitine d-37 cerro de los angeles

Dewoitine D-37 francés, usado por los republicanos durante la primera parte del conflicto, aparece aquí accidentado frente al Cerro de los Ángeles al comienzo de la guerra

Los planes de Rojo siguen siendo explotados en las siguientes jornadas. El ataque a las columnas nacionalistas se hará por los flancos, mientras que en el centro se deberá resistir a cualquier precio, sin ceder un solo centímetro de tierra. Madrid no podía caer, costara lo que costara.

Los primeros combatientes de las Brigadas Internacionales ya han hecho su bautismo de fuego en Madrid, con enorme valentía y arrojo. Ahora le toca el turno a la XII BI, que tiene como objetivo atacar el Cerro de los Ángeles y castigar al enemigo en su flanco derecho.

En medio de una descoordinación pavorosa, sin apenas tiempo para la creación de las nuevas brigadas, y sin ninguna experiencia en combate, se lanza el ataque que, tras un rápido avance, es frenado en seco para tener que volver a retroceder con grandes bajas.

9-12 de noviembre de 1.936: La XII Brigada Internacional

cerro de los ángeles

Vista del Cerro de los Ángeles sobre los años 20, poco después sería escenario de violentos combates

Los nuevos planes del TOCE (Teatro de Operaciones del Centro de España) eran pasar al contraataque por los flancos, para debilitar al enemigo en el centro, que era por donde pretendía entrar a Madrid. Por la derecha Barceló y Galán, por la izquierda Líster y Bueno. Vicente Rojo ultima el plan y comienza a repartir las tropas del vasto frente que defienden. Se trata de hacerlas pivotar a los extremos sin que se note en el centro y sin que el enemigo lo sepa.

La orden del ataque al Cerro de los Ángeles y de su eventual toma, llega a los internacionales apostados en Albacete el día 9. Allí la recibe la XII Brigada Internacional, dentro de la cual ni siquiera ha dado tiempo a crear los batallones. Tan solo el “Garibaldi” está organizado, pero no hay ni estado mayor ni servicios de brigada.

Todo se improvisa aún con mayor rapidez y confusión que la vez anterior. Madrid nos llama. Las noticias que llegan de la capital son electrizantes. Nicoletti telefonea para decirnos que la XI Brigada se cubre de gloria en la Ciudad Universitaria, al lado de las Brigadas, de las milicias y del pueblo español. Naturalmente nadie quiere ser menos que los compañeros que ya combaten.

Luigi Longo

Los voluntarios internacionales que llegan el día 9, partirán con la XII BI al día siguiente. Apenas hay tiempo ni de entregarles el material, mucho menos para entrenarles en el manejo de un arma. Con inusitada celeridad se crea el batallón franco-belga (“Edgar-André”) y el alemán-eslavo (“Thaelmann”), que se unen al italiano (“Garibaldi”). En camiones y en trenes son desplazados hasta la localidad de Villacañas, en Toledo, para depués ir a Chinchón, donde se reagrupan todas las unidades y fuerzas que efectuarán el ataque. Se establece finalmente en esta localidad el Estado Mayor.

El desorden es importante. Las unidades no están integradas y los mandos no tienen el control sobre las mismas. Se habla francés, italiano, alemán y polaco, y normalmente nadie entiende de las otras lenguas que no son la propia. La situación, ya antes de empezar, parece desesperada. No obstante, y con obligado retraso por el fenomenal desorden en la situación, llega la orden de ataque para el día siguiente. Junto a la XII BI partirán también las Brigadas Mixtas 2ª y 5ª del Ejército Popular de la República.

El objetivo es penetrar en las lineas enemigas por su lado derecho, tomar el punto estratégico del Cerro Rojo y ralentizar el avance de la Casa de Campo, aliviando presión.

13 de noviembrede 1.936: El primer ataque al Cerro de los Ángeles[Indice]

La XII BI estaba comandada por el general Lukács, un húngaro de amplio historial combativo, y compuesta por el batallón Edgar André (franco-belga), el Garibaldi (italiano), y el Thaelmann (alemán). La composición de la Brigada se ha realizado a marchas forzadas, como todo en Madrid en aquellos días de locura, en el que nadie sabía ni siquiera si sobreviviría a la metralla unas horas más. Los hombres llevan un armamento acorde a sus “uniformes”, variopinto, de circunstancias… a veces ni siquiera es posible un entendimiento básico verbal, dadas las distintas nacionalidades e incluso las distintas ideologías de los hombres que allí se disponían a atacar el Cerro. Los mandos, muchos de ellos, acaban de ser elegidos casi por aclamación.

La noche del día 13 parten en camiones desde Chinchón las fuerzas que efectuarán el ataque. Con los faros apagados y en un territorio muy cerca del frente, es necesario dar rodeos y complicar un trayecto en teoría corto. Una decena de camiones se pierde y el ataque, que debía haberse producido cuando las primeras luces del día ni siquiera hubieran aparecido, se retrasa una vez más.

Al frío amanecer, henchidos de coraje, los voluntarios extranjeros inician desde La Marañosa el avance hacia el Cerro de los Ángeles. Se trata de ganar la posición desde un ataque envolvente que llevarían a cabo las brigadas españolas por la izquierda, y las internacionales por la derecha.

trincheras cerro de los ángeles

Las posiciones nacionalistas en el Cerro estaban sólidamente construidas con hormigón. Desde ellas se observaba perfectamente la llanura cuando no había apenas árboles en sus faldas.

El avance por las ondulaciones de La Marañosa se produce a plena luz del día y los defensores del Cerro de Los Ángeles siguen perfectamente la maniobra de los republicanos. Los internacionales llegan a la pedanía de Perales del Río, donde las tropas son recibidas por la población, que les indica donde estaban los soldados nacionalistas: en el Cerro. Viendo el avance, los soldados rebeldes abandonan las trincheras y retroceden hasta las fortificaciones del Cerro de los Ángeles. En la apresurada retirada dejan parte del material de guerra por el camino. La batalla parece sonreirles, pero llegan a la falda de la colina con intenso fuego de sus defensores.

El “Garibaldi” se pierde en el apasionamiento de su bautismo de fuego y ataca el cerro de frente, cuando debería haberlo hecho por el flanco derecho. Al pie de la colina queda patente la poca preparación del asalto. Los muros levantados por los nacionalistas exigen bombas de mano para debilitar su resistencia, pero falta este material. Incluso con este grave inconveniente se intenta con escaleras de mano, sin apenas cobertura. El Cerro se defiende a placer.

Los republicanos siguen avanzando junto a 3 tanques T-26, llevados ex profeso para la ocasión. Desde las estribaciones de la Marañosa, truenan las baterías republicanas contra el Cerro, cuya respuesta no se deja esperar. Los atacantes deben tirarse al suelo sobre una llanura dominada por las armas automáticas nacionalistas, cada hueco del terreno es usado para no morir antes de iniciar el asalto.

El combate dura todo el día y es suspendido por la noche, cuando los tanques deben retirarse ante un firme incierto. El resultado para las fuerzas republicanas es realmente malo, con enormes bajas. La urgencia y falta de preparación del ataque ha sido clave, la inexperiencia de los hombres ha hecho el resto. Demasiada improvisación en un Madrid al borde del colapso. La Brigada es recompuesta y se lleva a la capital, la presión allí es insostenible.

Para colmo de males, el ejército nacionalista parece averiguar las intenciones de Rojo y ese mismo día inicia un decidido ataque con las columnas de Barrón, Alonso y Tella, quien tiene su base de operaciones en VillaVerde Alto y a quien no han conseguido inquietar con el ataque de la XII Brigada. Consiguen importantes avances y se viven momentos de pánico en las lineas al grito fatídico de “¡Qué nos copan!”

Los nacionalistas, mientras tanto, parecen organizarse a todos los niveles, incluyendo el del culto religioso:

Al comienzo de la guerra civil se encontraba la Imagen de la Santísima Virgen en el altar de su Ermita y aunque el Cerro fue escenario de terribles violencias, la imagen fue respetada no sufriendo daño alguno […] El Jefe de las fuerzas nacionales avisó al Sr. Alcalde de Getafe, Don Juan Gómez de Francisco, del peligro que corría la Imagen permaneciendo en su Ermita y aunque los soldados la habían bajado de su Altar y llevado a la Hospedería, recomendó se la viniera a recoger para dejarla en un lugar de Getafe. Al día siguiente fue colocada en su Carroza y trasladada a Getafe por un grupo de jóvenes de la localidad.

Real e ilustre congregación de Nuestra Señora de los Ángeles de Getafe

Referencias y bibliografía

[L1].- Líster, 1.966
[S1].- Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores (S.B.H.A.C.)
[SR1].- Luis Suárez Fernández, Octavio Ruiz Manjón-Cabeza, 1.981
[M1].- Modesto, 1.969
[BM1].- J.M. Reverte, 2.004
[BM2].- J.M. Reverte. El autor nos relata con cierto detalle la visita del poeta Rafael Alberti a VillaVerde, sin embargo no hemos encontrado otra referencia que lo acredite.
[BM3].- J.M. Reverte. Entrevista del autor con quien probablemente lo vivió, Lázaro Somaza (p. 163)
[BM4].- J.M. Reverte. Cita pag 296.