Ruta de la Guerra Civil Española
Recorrido por una pequeña parte de los restos de la Guerra en el Parque Lineal

Mapa de la ruta
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Nombre: Ruta Gefrema de la Guerra Civil en el Parque Lineal
Medio: A pie.
Longitud: 15 kilómetros (ida y vuelta)
Dureza: Baja
Tipo: Histórica, Guerra Civil
Tiempo: 4-5 horas
Atajable: NO
Origen de estas trincheras del Parque Lineal
De Líster a la 4ª División del EPR
Los terrenos que vamos a visitar en esta ruta se caracterizaron, en los tiempos del conflicto que asoló España, por muchas líneas que acabaron dibujando el esbozo que, gratuitamente y sin casi esfuerzo por nuestra parte, nos ofrecerá el tiempo pasado si nos adentramos en lo más profundo de esta excursión.
Esos trazos, que ahora tratamos de revivir, son los que conforman la historia de este país y la pequeña historia particular de Madrid, de un Madrid que acababa de salir airoso del trance de su ocupación por las fuerzas de Varela: Franco fracasa en la toma de la capital de la República. Estamos a finales del 1.936, quizá a comienzos del 1.937, las trincheras que visitamos pertenecían a la 4ª División del Ejército Popular de la República (EPR).
Durante el rápido avance de las tropas de Franco sobre la capital de España se hizo patente la necesidad de disponer de un ejército organizado y preparado para la guerra. La necesidad debía satisfacerse en un tiempo récord. Tanto en la sierra de Guadarrama, como en los combates que tuvieron lugar en la provincia de Toledo, destacó por su grado de militarización y capacidad combativa el "Quinto Regimiento", las milicias del cada día más poderoso Partido Comunista de España.
El día 10 de octubre de 1.936 el Gobierno, consciente de la imperiosa necesidad anterior, dicta la orden por la que se crearán las primeras Brigadas Mixtas que articularán el EPR. La 1ª BM, al mando de Líster, tendrá su génesis en los batallones del Quinto Regimiento establecidos en el sector de VillaVerde: "El Líster" (o "el corbata" por la uniformidad de su jefe), "El Victoria", "El Amanecer" y el de "Las Milicias Gallegas". Su primer acto de guerra se circunscribe al ataque republicano junto con los T-26 de la Batalla de Seseña, tras la cual se repliega a VillaVerde, donde se fija definitivamente su posición, estableciendo el flanco izquierdo de las fuerzas leales en la Batalla por Madrid. En este momento las tropas cruzan por primera vez el Manzanares, pasando a su margen izquierda desde VillaVerde hasta Rivas, estableciéndose la línea de vanguardia en la otra ribera, entre VillaVerde Bajo y Perales del Río. Al Sureste de esta localidad se extiende un vasto terreno arenoso y de defensa compleja a la derecha del Manzanares, que terminaba en la Marañosa. En estas posiciones acaba la Batalla por Madrid y se fija a los atacantes nacionalistas en VillaVerde Alto y en el Cerro de los Ángeles.
El día 27 de noviembre, fracasado el ataque frontal de Varela contra la capital, el Gobierno continúa la creación del EPR sobre el terreno a golpe de prueba y error. Se ponen en marcha las primeras Divisiones. La 1ª Brigada Mixta de Líster quedaría encuadrada en la 4ª División, al mando de Juan Modesto. Es en este momento cuando el comandante efectúa el ataque al Cerro de los Ángeles, su conquista y su posterior pérdida. Las filas republicanas rebautizan al cerro desde entonces como el "Cerro Rojo".
Entre el 9 y el 15 de febrero de 1.937, la Batalla del Jarama precisa de los recursos que estaban defendiendo el frente de Madrid, por lo que se crean las Divisiones provisionales "A", "B" y "C", que actuarán con urgencia en el Jarama. La 1ª Brigada Mixta es encuadrada junto a la 9ª, 18ª, 23ª, 66ª y 70ª, en la División "C", cuyo mando se entrega a Enrique Líster. La nueva división tiene su bautismo de fuego en el contraataque efectuado contra el espolón de la Marañosa, todavía en aguas del río Manzanares. Esta división se convertirá después de esta Batalla en el 11ª División o "Batallón Líster", que actuó en los enfrentamientos más señalados de la Guerra Civil Española.
Hasta ahora las posiciones de la margen derecha del Manzanares que visitamos, estaban fuertemente relacionadas con Líster, el Quinto Regimiento, la 1ª Brigada Mixta y la 4ª División que, con diversas modificaciones, vinieron a ser la misma realidad perfeccionada por la experiencia de los combates y las nuevas medidas de organización emanadas del Gobierno de la República. Sin embargo, la Batalla del Jarama supone el desplazamiento definitivo de estas unidades, quedando defendido el lugar a partir de febrero de 1.937 por diferentes Brigadas Mixtas que quedaron en la zona, encuadradas todas ellas en la 4ª División.
La 4ª División ocuparía por lo tanto, el sector comprendido por las líneas que iban desde el Vértice Basurero hasta la localidad de Perales del Río, lugar donde se producía el enganche con la siguiente División, la 18ª, que defendía ambas márgenes del Manzanares hasta su desembocadura en el Jarama, internándose después unos metros en este último río. Las trincheras de la margen izquierda del Manzanares que ahora visitamos, fueron ocupadas finalmente y hasta el final de la Guerra, por la 152ª Brigada Mixta (de la 4ª División), al mando del teniente Jarillo (nombrados en diciembre de 1.937).
Sobre la creación de estas trincheras del Parque Lineal
De la Batalla de Madrid a la Batalla del Jarama
La datación de las trincheras y restos defensivos que vamos a visitar no es absolutamente precisa, pero a tenor de su origen podemos decir que la construcción de los primeros emplazamientos pudo efectuarse en plena Batalla por Madrid, a finales del 1.936, cuando la 1ª Brigada Mixta cruza por un par de días el río en Perales, para proteger a las unidades más cansadas de Seseña.
Por una inscripción grabada en la pared de una habitación perteneciente a una trinchera en la zona cerca de Perales, podemos afirmar que a comienzos de 1.937 la línea estaba ya en funcionamiento. Esto nos podría llevar a inferir que las primeras posiciones probablemente estuvieron colateralmente relacionadas con la Batalla por Madrid, y que quizás fueran de escasa entidad debido a la imperiosa necesidad que el frente madrileño exigía en recursos. Sin embargo los rumores que presagiaban la ofensiva del Jarama, seguramente aceleraron, tras la de Madrid, la construcción de una sólida línea por detrás del río Manzanares, que cortara un más que previsible ataque dirección Vallecas.
Finalmente la Batalla del Jarama siguió una línea un poco más al sur, empezando con dirección Marañosa, en la desembocadura del Manzanares, a la que precisamente acudiría con urgencia la División "C" de Líster, de la que acabamos de hablar.
Las posiciones de la 4ª División al lado izquierdo del Manzanares nunca fueron primera línea de combate. Ese destino estaba reservado a las tropas de esta misma División que ocupaban las tierras de la margen derecha, entre VillaVerde Bajo y Perales. Estas líneas de vanguardia eran de una fragilidad extrema, construidas sobre terreno arenoso, con mucha emanación de aguas a la superficie, amplios llanos de complicada defensa con la dificultad añadida de tener el río tras ellas, lo que podría volverse en arma de doble filo para los republicanos en caso de retirada de estas posiciones.
Por lo tanto, aunque fueran segunda línea, estas trincheras fueron las únicas que realmente podían oponer resistencia significativa en este sector, dando por hecho el mando republicano el desmoronamiento inmediato de las posiciones de la margen derecha en caso de un contraataque serio de los nacionalistas, cuya posición más avanzada era la del Cerro de los Ángeles. Ese contraataque jamás se produjo, por lo que las defensas objeto de esta ruta nunca entraron en combate directo.
La decisión sobre la creación de estas posiciones defensivas parece doblemente justificada. Por un lado cubrir a las débiles líneas de vanguardia y asegurar su retirada. Por otro lado aprovechar las magníficas características del entorno para, con un mínimo esfuerzo, rentabilizar una máxima defensa. Y así se hizo.
El río Manzanares no es caudaloso en ninguno de sus puntos y es posible vadearlo simplemente cruzándolo a pie por las tropas. Sin embargo eso no quiere decir que también lo pueda hacer la artillería y los tanques, ni que el vadeo se haga sin reducir notablemente la marcha. Si a eso le añadimos que la llanura aluvial del río estaba batida por las estribaciones ocupadas por estas trincheras, hace pensar que una acción por allí debería estar precedida por la sorpresa, la inversión de ingentes cantidades de medios técnicos y humanos, además de la certeza de que se producirían muchas bajas. Por ello y seguramente por otras certezas, la zona no registró nunca actividad bélica directa.
Sobre la naturaleza y uso de estas trincheras y casamatas
Un legado histórico de enorme valor
Para la construcción de esta línea se aprovechó el terreno relativamente blando pero consistente, formado por las Terrazas del Manzanares, que aquí son yesíferas. Todo fue directamente excavado en la roca, bien a pico y pala, bien a compresor. Podemos encontrar trincheras con puestos de tirador y de mando, puestos de observación a diferentes alturas en la loma de los cerros, casamatas subterráneas en la madre de la roca, túneles de comunicación, estancias para el mando, vivacs, polvorines y letrinas en la cara opuesta de las estribaciones, etcétera. Todo ello excavado y sin utilizar hormigón, gracias a la versatilidad del yeso natural.
Aunque la zona no estableciera combate de manera directa con el enemigo, sí que registró actividad bélica a la vista de los restos. Además de que la posición era bien visible desde el Cerro de los Ángeles y que estaba batida por él, por los restos de las vainas podemos decir que los fusiles funcionaron diariamente a los largo y ancho de la posición. Un principio reconocido en la guerra es que el soldado que no dispara deja de ser soldado, aunque sepa que el disparo nunca alcanzará al enemigo.
El estado de los restos es afortunadamente bastante bueno, en especial el de las construcciones subterráneas, a pesar de no ser utilizado hormigón en su elaboración. Esto es debido a una multiplicidad de factores, entre los que se nos ocurre destacar los siguientes:
- La propia naturaleza de los cerros. Como decimos, la roca de yeso es un material muy versátil, que permitió construir rápidamente las distintas unidades defensivas y que resiste el paso del tiempo aceptablemente.
- Ausencia de combates directos. La ausencia actividad bélica permitió que los restos no fueran destruidos en el propio conflicto.
- Estabilidad en la ocupación. La falta de combates serios que comprometieran la zona hizo que las unidades se establecieran allí y que efectuaran obras de acondicionamiento y reparación durante toda la guerra. Es muy reseñable que existen infraestructuras civiles insertas en las militares, estructuras propias de zonas de vida civil y no militar, como la existencia de cuevas relativamente acondicionadas o el paradigmático gallinero que existe en plena trinchera.
- Baja productividad agrícola de los terrenos. Las zonas ocupadas por las trincheras nunca han sido ocupadas por campos de cultivo. Su escaso valor agrícola ha propiciado por lo tanto la conservación de los restos.
- La cloaca de Madrid. Históricamente, y por razones puramente físicas, la cuenca baja del Manzanares ha sido el lugar donde iban a parar todos los desagües de la capital. No siempre han sido depuradas las aguas y la contaminación de la zona alcanzó cotas muy elevadas a mediados del s XX. La degeneración pareció alentarse desde los poderes públicos cuando ni siquiera se puso freno a la utilización ilegal del lugar para verter residuos de todo tipo.
- Marginalidad. Es también a mediados del s XX cuando se produce la ocupación de los terrenos por familias sin recursos que venían a trabajar a Madrid. La capital se nutría entonces del trabajo de estas personas que fijaron los primeros poblados chabolistas de la ciudad. Una parte importante de estas familias ocuparon permanentemente las estructuras dejadas por el Ejército Republicano, lo que resalta de nuevo su carácter civil durante la contienda. Tras este triste episodio de la historia de Madrid, se produce una tercera ocupación a finales de los años 70 y principios de los 80. Se trata de los toxicómanos que vivieron en torno a los poblados chabolistas herederos de aquellos primigenios. Esta característica, unida a la anterior, hace que la zona sea poco recomendable para actividades inmobiliarias o de cualquier otro tipo, por lo que la moderna sociedad madrileña nunca entró en lo que hoy son los terrenos del Parque Lineal del Manzanares, tramo 2. Hoy sigue sin hacerlo, aunque la tendencia cambia a cada minuto.
- Linealidad. Siguiendo la costumbre republicana de posiciones defensivas inmensamente largas -estas tienen casi veinte kilómetros de trincheras continuas- estas posiciones están diseñadas en forma lineal, articuladas todas ellas por uno o varios surcos de trincheras excavados en los cerros. Curiosamente esto ha propiciado una curiosa defensa cuando ya ninguna guerra estaba vigente. La dificultad de que una estructura posterior coincida exactamente con toda la línea, es casi imposible. Y aunque son numerosas las estructuras transversales que la atraviesan, el impacto ha sido mínimo y en ningún caso ha desvirtuado la personalidad de estos restos de nuestra historia (M-45, M-50 y yacimiento de Casas Murcia, etc)
Para finalizar diremos que salvo las trincheras, el resto de construcciones disponían de un tejadillo que en la mayor parte de los casos estaba hecho de tejas, acompañadas probablemente de rollizos, tierra y ladrillo. Que sepamos, ninguna de esas techumbres ha llegado a nuestros días, probablemente porque tras el conflicto fueron dinamitadas por las fuerzas vencedoras o incluso por los propios republicanos.
Una nota sobre VillaVerde
Un pueblo dividido entre los dos bandos en conflicto
Las trincheras de la 4ª División están localizadas en la actualidad en el distrito de Puente de Vallecas, sin embargo cuando fueron construidas lo estaban en el municipio de VillaVerde.
La anexión de VillaVerde por Madrid se produjo en el año 1.954, momento en el cual forma parte de la capital como uno o varios distritos que cambiaron sus fronteras hasta el día de hoy. Antes de 1.954 VillaVerde se extendía desde lo que fue el Cerro Basurero, hasta Perales del Río y sus límites se extendieron al otro lado del Manzanares, ocupando parte de los cerros, incluidos los que visitamos en esta ruta.
Podemos decir, por lo tanto, que históricamente las trincheras formaron parte de VillaVerde y la actividad bélica que aquí se desarrolló.
Una nota sobre la conservación de los restos
La reintegración y conservación
El relativamente buen estado de los restos, su relevancia histórica y el hecho de que estén insertos en un área de enorme carga de Patrimonio Histórico, nos hacen plantearnos la necesaria integración de los mismos.
El hecho de que el patrimonio se haya conservado hasta hoy no significa que dentro de un par de años desaparezcan sin dejar ningún rastro. De hecho esto ya ha empezado a suceder y si no se han devastado por completo hasta la fecha ha sido por las razones anteriormente esgrimidas.
Pensamos que es importante por lo tanto, la integración y la interpretación de este legado que la historia nos ha depositado en los terrenos de lo que hoy llamamos Parque Lineal del Manzanares.
La ruta de la Guerra Civil en el Parque Lineal
Excursión por una pequeña parte de los restos de la Guerra en el Parque Lineal
Partimos de la estación de Cercanías de VillaVerde Bajo, tras lo que tomamos la calle de Vicente Carballal en empinada bajada hacia el lecho del río Manzanares. Casi sin darnos cuenta tomamos contacto con las Terrazas del Manzanares que, justamente bajo estas tierras que ahora pateamos, escondieron los restos del "Elefante de VillaVerde", por citar alguno de los innumerables vestigios de un tiempo pasado inmenso y rico en historia.
En unos minutos cruzamos la Avenida de los Rosales, antigua carretera de San Martín o, más antiguo aún, camino de San Martín o Vereda de San Martín, una Vía Pecuaria. En cualquier caso ya tuvo cierta relevancia en la Guerra Civil, siendo en este punto republicana pero más al Sur fue controlada por los nacionalistas.
Estamos en el Parque Lineal del Manzanares (Tramo 2) y nos disponemos a cruzar el río por una pasarela. Tras ella tomamos el asfaltado camino a la derecha de nuestra marcha. Aquí es popular el Parque, cientos de personas salimos a pasear por estos senderitos a la vera del río, todos los fines de semana del año. La vega del Manzanares no siempre fue así, es más, nunca lo ha sido hasta poco después de la Guerra Civil.
Aunque el Ayuntamiento de Madrid acondicionó los caminos que discurren por las márgenes del río, estos no son los únicos. La inmensa mayor parte del Parque Lineal está fuera de esos caminos marcados, y los verdaderos tesoros, escondidos de las rutas marcadas ¡¡ Sin ese principio no podremos disfrutar del Parque !!
El suelo que ahora pisamos, se encontraba varios metros más abajo, formando la gran llanura aluvial que era el Manzanares. Así fue desde que los Neardentales poblaron este lugar. El río no tenía un curso fijo y se retorcía desparramado líquidos por su vega, a poca profundidad, regando de vida el lugar que quedaba a su paso. Las avenidas eran frecuentes, en lógica con su escaso fondo, y en la segunda mitad del siglo XX se decidió encajonar su curso para evitar la destrucción de los campos y viviendas que aún persistieron el desarrollo de la capital.
La elevación se hizo con escombros de todo tipo, muchos de ellos provenientes de los derribos que debieron practicarse en un Madrid asolado por la guerra. El Manzanares quedó así "atrincherado".
A nuestra izquierda, la Casa de la Cuarta Esclusa, todo un símbolo del Parque y Bien de Interés Cultural (BIC) especialmente protegido del Ayuntamiento de Madrid. Estamos junto al Real Canal del Manzanares, una infraestructura lineal que hizo navegable el río de Madrid.
Nuestro paseo continúa por el Camino del Malecón, que debe su nombre precisamente a haber servido de Malecón del Real Canal, o de camino de Sirga, si lo preferimos. A la izquierda dejamos los restos de la Quinta Esclusa.
Siguiendo "la sirga" del Canal vamos dejando a la izquierda el imponente tajo que un día del año 1.992 se llevó medio Cerro de la Gavia... y medio Poblado Carpetano. Estamos en La Gavia (y no es un centro de compras). Podemos ver ya muchos detalles y observar el espolón derruido del poblado, tampoco cuesta imaginar un grupo de casas protegidas por la impresionante roca de yeso. Estamos frente al Poblado Carpetano de la Gavia, ya habrá tiempo de verlo más detenidamente. Bajo él, también segadas por las máquinas de perforación del LAV, colgadas sin sentido de la parte alta de la roca, las cuevas que en su día defendían el cerro. Son los túneles de comunicación de las casamatas hoy desaparecidas, las casas colgantes de un Parque Lineal perdido en la historia.
Cruzando las vías del AVE, concretamente las del LAV a Sevilla, las del LAV a Barcelona y las del futuro LAV en construcción a Levante, hemos llegado a territorio de trincheras. A la izquierda del puente de servicio propiedad de ADIF se observa perfectamente el agujero de una casamata que en su día protegió el acceso a los Cerros por el valle que ahora contemplamos.
Desde aquí podemos hacer tres pequeñas subrutas. Una que entra dentro de la casamata, un impresionante túnel excavado a golpe de pico y percutor que comunica y sirve de escape al sirviente del arma automática que habitó la casamata. Otra que sube a las trincheras superiores y que además permite otear con precisión el poblado de la Gavia, si bien con el único estorbo de la M-45. Y por último, la última de las subrutas que sube la ladera menos empinada del Cerro para poder contemplar el Poblado a escasos dos metros.
Las vallas están por algo. Pese a los agujeros existentes en la misma y la nula protección efectuada en el yacimiento, no debemos traspasar los límites marcados. Es obvio también que asomarse a las cuevas tajadas por las obras del LAV, es peligroso. Cualquier resbalón puede precipitarnos al vacío, mucho cuidado con confiarse con un entorno muy poco acondicionado.
Nos hemos cambiado al Camino de los Aceiteros y andamos rumbo a la Casa del Yeso, la también llamada "Casas Murcia" bajo un topónimo algo más reciente. La construcción data de los tiempos del Real Canal, probablemente incluso anterior, y era una cantera de yeso de la que quedan evidentes signos que aún podremos contemplar. Entre esas evidencias, trincheras, muchas trincheras, algunas especialmente bien conservadas teniendo en cuenta que se excavaron sin más en la tierra.
Nos acercamos a las ruinas de la Casa. Imaginamos que nunca sirvieron realmente de establecimiento permanente a las tropas republicanas, pese a tener precisamente aquí un puesto de mando de la 4ª División. El lugar estaba batido por el cercano Cerro de los Ángeles y muy probablemente fue arrasado en la guerra. Quizá podamos contemplar el verdadero puesto de mando bajo tierra, dentro de un espacioso túnel que fue ocupado en años posteriores al conflicto.
El túnel bajo las trincheras puede ser peligroso. Aunque se ha conservado durante setenta años, nadie nos garantiza un derrumbe fortuito. Precaución máxima en este punto. Ante la duda, observemos las fotos y mantengámonos fuera de la instalación.
Persiguiendo la línea que marca la profunda trinchera llegaríamos a Rivas y enlazaríamos sin ningún corte con las posiciones de la Batalla del Jarama. Pero no haremos eso, nos conformaremos con avanzar unos metros para contemplar un puesto de control de línea especialmente bien conservado, como aquellos que se pusieron de relieve en el famoso "Yacimiento de Casas Murcia", allá por la M-50, en un paraje que no parece realmente llamarse así.
En algún momento debemos volver, y parece que este es el lugar adecuado. No sin la completa seguridad de que lo mejor de esta ruta está precisamente en la siguiente.


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