La quinta Esclusa del Real Canal del Manzanares

quinta esclusa
Restos en el año 2010 de la Quinta Esclusa.

L

os restos de la casa del peón conservador de la Quinta Esclusa acabaron de ser derruídos por la subestación eléctrica del AVE a Sevilla. Hoy, con el vaso de la esclusa semienterrado, los restos históricos están destinados a desaparecer tras las vías del AVE a Levante

Quinta Esclusa

real canal del manzanares Quinta Esclusa

La Quinta de las esclusas se halla en un paraje muy cercano al poblado carpetano de la Gavia, junto a la actual subestación eléctrica del tren de alta velocidad. En el mapa de 1956 podemos ubicarla junto a la casa del peón conservador:

mapa quinta esclusa canal manzanares
Mapa de la Quinta, año 1956. Se aprecia a la izquierda junto a ella, los restos de la casa del peón conservador, hoy desaparecida.

En la fotografía de arriba se observa la conversión del Canal de Manzanares en Canal de riego. Pegado a su borde derecho -siempre mirando aguas abajo- existe un estrecho hilo de agua. El resto del Canal está seco. Ese curso se escora por alguna razón demasiado a la derecha, lo que provoca que su entrada en esclusa, no lo haga por la puerta, sino por un flanco del vaso. Esto obligó a abrir un agujero en su pared derecha para hacer pasar las aguas bajo el gallipuente y así aprovecharlo. Las obras son claramente visibles en la toma aérea del 56. En la actualidad esta situación es idéntica, por lo que puede comprobarse in situ.

La fisonomía de esta esclusa es muy similar a las anteriores, y de los restos de ella podemos empezar a inducir el aspecto que tuvieron sus hermanas. Desgraciadamente no se conserva mucho de ella, tan solo la parte superior del gallipuente y varias zonas de los muros del vaso, semienterrados bajo la altura alcanzada por los sedimentos y las cercanas tierras de cultivo. Las contiguas obras de las lineas del tren de alta velocidad, muy posiblemente acabaron por arruinar el patrimonio de este yacimiento.

No obstante, apreciamos que la obra es de mampostería de piedra de yeso -muy abundante en el lugar- y de ladrillo, debiendo estar en su día los mecanismos de las esclusas encajados en grandes losas de sillería de granito. Tanto en el gallipuente, como desperdigadas por la esclusa, estos grandes sillares nos evidencian el punto exacto donde se levantó esta esclusa.

Es muy destacable la reseña que Madoz nos hace de un "gran vivero" que junto a esta esclusa servía para reponer y crear el hermoso arbolado que debió rodear al Canal. Ya en la ciudad del embarcadero hablamos antes de otro vivero, más localizado en aquella zona y probablemente subsidiario de este, que sería el gran centro productor para el arbolado del Canal.

Fotografías de la Quinta Esclusa

Aspecto de la pared exterior de la Quinta Esclusa
Aspecto de la pared exterior de la Quinta Esclusa.
Un sillar de la Quinta Esclusa, probablemente de encaje de compuertas.
Un sillar de la Quinta Esclusa, probablemente de encaje de compuertas.
Gallipuente de la Quinta Esclusa
Gallipuente de la Quinta Esclusa.

Estado actual de la Quinta: el milagro de su supervivencia

La infraestructura, que data de la segunda mitad del siglo XVIII siendo rey Carlos III, ha sufrido el paso del tiempo y los distintos usos a los que se ha visto sometida. Actualmente se conserva, al nivel del suelo y por lo tanto perfectamente visible, parte del muro derecho -siempre aguas abajo del Canal- y el gallipuente de la esclusa.

En esta linea, comprobamos también que la altura de la esclusa debió ser de más de 3 metros, por similitud con la Octava. Sin embargo la altura alcanzada hoy desde el suelo del gallipuente hasta el lecho del Canal no debe hoy superar el metro, por lo que es muy probable que parte de la estructura del ingenio se encuentre bajo tierra.

Gracias a los restos que han sobrevivido el paso de los siglos, podemos concluir que los muros de la esclusa se debieron construir sobre una excavación previa del terreno. La cara externa -pegada al terreno- de los mismos se hizo de mampostería de piedra caliza y de yeso -acarreable desde las inmediaciones- mientras que la cara interna -la del vaso- se hizo de ladrillo.

Del gallipuente sólo es posible ver la parte superior de su arco, probablemente de medio punto rebajado, construido en ladrillo e, intuimos por los restos, cantería de granito, aunque al igual que las paredes del vaso, probablemente sus partes internas sean de mampostería caliza y yesífera. Este puente se encuentra funcionando y posiblemente enterrado en su mayor parte bajo el nivel del suelo. Es destacable que el constante uso que se ha hecho hasta el día de hoy de esta obra de casi doscientos cincuenta años, no ha debilitado su estructura, ahora bien, estructura que se encuentra reforzada bajo el ojo del puente con restos de escombros que no parecen pertenecer a la esclusa, por lo que pueden ser relativamente modernos. En este mismo punto el Canal discurre entubado.

La pared derecha de la esclusa es visible y aparentemente en buen estado de conservación en las medidas del croquis de este apartado, estando una buena parte de él oculto tras la vegetación. Se ha practicó un agujero en el mismo para pasar el Canal cuando fue desviado (ver apartado siguiente).

Como ya hemos apuntado, la sillería esparcida por el entorno es de granito y sus formas son reveladoras de su anterior uso.

En este punto, el Canal del Manzanares retuerce su forma de manera un tanto extraña. Para explicar este hecho hemos elaborado una teoría que pensamos es la más probable.

Cuando el Canal fuera cegado parcialmente en la segunda mitad del siglo XIX, en este tramo la navegación estaría también cancelada, habiéndose sustituido por el moderno ferrocarril (Madrid-Aranjuez 1.851). La entrada también en funcionamiento por estas fechas del Molino de Cartón, en la Cuarta Esclusa, hacen pensar que el Canal era usado para otros menesteres: riego y arcaica producción industrial.

El aprovechamiento económico de las tierras circundantes al Canal, hizo que estas se extendieran invadiendo la margen izquierda del mismo -puesto que a la derecha estaba y sigue estando el camino del Malecón- reduciendo su anchura al mínimo preciso de los nuevos usos para los que fue (y sigue siendo) explotado.

A estas resultas, cuando el Canal alcanza la esclusa, lo hace tan escorado a su lado derecho que, de no haber sucedido algo, el Canal habría pasado con holgura de largo, dejando la esclusa a su izquierda. Esto no fue así porque se decidió aprovechar el robusto gallipuente para que personas, animales y maquinaria agrícola pasaran a los campos aledaños, lo que da una idea de la extraordinaria y costosa manufactura del puente.

Este aprovechamiento casi agónico de la superficie a cultivar debió ser el resultado de diferentes actuaciones parcelarias que por un lado nivelaron los terrenos aumentando su cota y enterrando a la propia esclusa, y por otro extendieron la superficie cultivable al máximo, destruyendo con bastante probabilidad el muro izquierdo de la esclusa y toda su entrada. En este punto se encuentra abundante mampostería del muro derruido, así como varios árboles que crecieron en el único espacio no cultivable robado a la instalación.

Es absolutamente casual que la infraestructura haya pervivido a lo largo de los siglos, siendo debido este pequeño milagro a la adaptación de la misma a los nuevos usos del Canal. La solidez de su fábrica le permitió, no sólo no desaparecer, sino ser reutilizada para otros menesteres. Se produce una paradoja en la historia, puesto que el mismo hecho que produce la transformación y destrucción parcial de la esclusa, le permite perdurar y conservarse mucho tiempo después, incluso con pequeñas obras de supervivencia bajo su gallipuente.

Con la desaparición de los campos a los que daba servicio, la esclusa ve desaparecer también el hecho que motivó su transformación primero y su conservación e integración en el entorno después. Sin un esfuerzo extra en el presente, la esclusa desaparecerá casi sin duda.

Todos estos hechos conforman la rica historia de una instalación que ha servido de esponja, capaz de absorber potentemente a lo largo del devenir temporal, acontecimientos significativos que han dejado impronta. Algo que debería servir por sí mismo como justificación suficiente en aras de su conservación para generaciones presentes y futuras. No obstante a lo anterior, y por añadidura, dentro del Parque Lineal del Manzanares, es la esclusa con más elementos conservados.

real canal del manzanares
cuadernillo del real canal del manzanares GIPL

El cuadernillo del Real Canal del Manzanares es una obra escrita y editada por el Grupo de Investigadores del Parque Lineal (GIPL) para divulgar y dar a conocer el trabajo de investigación que esta Asociación ha llevado a cabo en torno al Canal del Manzanares.

El contenido de este libro es detallado y descriptivo de numerosas facetas de esta estructura hidraúlica tan cercana como desconocida, y contiene reconstrucciones virtuales y testimonios exclusivos que el GIPL ha elaborado y recabado en esta publicación.

El cuadernillo del Real Canal del Manzanares sólo se ofrece a los asistentes de las rutas que el GIPL organiza anualmente por el Parque Lineal del Manzanares.

Si quieres más información: info@parquelineal.es

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