i el principal y utópico motivo de la construcción de el Canal fue el de unir la capital del reino con el mar, no menos importante y si más fructífero fue el uso y aprovechamiento que se hizo de sus orillas y terrenos aledaños, plantando a lo largo de todo su recorrido miles de árboles y arbustos.
Taláronse los campos para edificar regios alcázares, desapareció la humedad que atraían las frondosas copas de los tronchados árboles. Los rayos del sol abrasador secaron la tierra, y gracias á la ilustración del gobierno de Carlos III, no fue completa la ruina, porque afortunádamente se remediaron en parte estas desgracias, plantando dos millones de árboles en las praderas inmediatas al canal y otros muchos en los reales sitios que vamos á describir.
(Wenceslao Ayguals de Izco "María la hija de un jornalero:Historia-novela")
La afición por los árboles, la botánica y la jardinería de Carlos III era indudable, en el plano de las plantaciones de árboles fue aumentada por ilustrados amantes de estos mismos como D. Antonio Ponz, el Conde de Floridablanca, o el jardinero Esteban Boutelou entre otros. En este fecundo periodo para los árboles, se realizaron plantaciones por todo el territorio madrileño, siendo en este caso el Real Canal del Manzanares uno de los lugares que más favorecido se vio.
Sirvan las descripciones que nos dejo D. Antonio Ponz, para conocer las cifras y las especies que se plantaron:
Se han plantado, según las noticias adquiridas, al pie de dos millones de árboles, y arbustos en el referido trecho, y entre ellos cienmil moreras, regándose todos con el agua del Canal desde la segunda esclusa, y en la primera con otra agua. Hay en las laderas diferentes huertas con muchos árboles frutales; y se asegura que desde la quinta esclusa en adelante se podrán regar grandes grandes pedazos de vega situados al Medio día.
[...]

Uno solo parece que podría, y debería ponerse en práctica sin perder un momento; y seria mandar que se plantasen todas las riveras de los ríos, todos los arroyos, y lugares oportunos de las seis, ú ocho leguas en contorno de Madrid al modo como se han plantado las orillas del Canal del manzanares, esto es, de los árboles de sombra, que presto crecen, como son álamos, chopos, mimbreras, sauces, etc. con todo género de arbustos, para que á los ocho años puedan entresacarse, como en caso de gran necesidad ya se pudieran entresacar del Canal muchos que no tienen.
[...]
Desde el principio del Canal, hasta el arroyo de La Gavia, que es mas allá de La Cuarta Esclusa, hay mas de catorcemil moreras prendidas, y algunas en estado de arrendarse hoja. En dicho número se comprenden diezmil moreras de Murcia, plantadas en frente de la puente del Vado para criadero, y para trasplantarlas, o venderlas; y para el mismo efecto hay prendidos hasta seismil árboles frutales. Entre chopos, álamos blancos y negros, sauces y demás árboles, se considera que ya llega su número a treintamil, además de la bardaguera, y mimbres, desde la puente del vado hasta el arroyo de la Gavia, y en la madre del arroyo de Breñigal. Sin esto se han hecho varios semilleros de fresnos, y en los malecones se ha plantado un trecho considerable de retama, con mucha siembra de almendros en aquel paraje. Desde la segunda esclusa en adelante se riega con agua del mismo Canal, y mediante este beneficio, se han logrado el año pasado de 1773 trescientas fanegas de maíz. Esta cosecha ventagosísima se aumentará considerablemente si continúan en procurarla. es un ramo de importancia la pesca que ya se ha criado en el Canal, de que esperan no poca utilidad los interesados. Se han plantado muchas cepas en las orillas y en los baldíos adjuntos. En la tercera esclusa se ha dado riego á la vega inmediata, y lo mismo podrá efectuarse en las demás, con el diezmo que ofrecen los labradores. También se ha sembrado barrilla en los malecones, que ha prevalecido.
Viaje de España, D. Antonio ponz
También el cronista madrileño Ramón de Mesonero Romanos, nos describe este periodo de la siguiente manera:
De estas resultas se construyó por entonces el Canal que existe por espacio de dos leguas, en las cuales se hicieron siete esclusas, cuatro molinos, y varios barcos de transporte, plantándose sus orillas con una infinidad de árboles, como almendros, moreras, álamos blancos, y otros, que se regaran con el agua del canal.
(Manual de Madrid. Descripción de la corte y de la Villa. Por Ramón de Mesonero Romanos)
El periodo de Carlos IV fue continuista y sin apenas cambios para el Canal, durante la guerra de independencia las plantaciones se vieron muy afectadas, esto unido a la falta de riegos por los problemas de caudal que acarreaba el Canal, llevaron a la práctica desaparición de todas estas plantaciones, siendo pocos y en mal estado los ejemplares que sobrevivieron. Solo el empeño y el gusto por el lugar de Fernando VII consiguieron devolverles e incluso aumentar el esplendor del que gozaron durante el reinado de Carlos III.
Fernando VII desde su regreso en 1814 miró con preferencia este canal
(Gaspar Roig Editores, 1850)
En ambas márg. hay plantíos de árboles, y aunque en tiempos de la invasión francesa se destruyeron casi del todo, se han restablecido mucho, y según el cuidado que se pone en su fomento llegaran a ser en muy poco tiempo uno de los ramos más productivos del Canal.
(Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal, Sebastián de Miñiano y Bedoya, Tomás López de Vargas Machuca)
El nombramiento de D. Mariano Lagasca, como director de plantíos del Real Canal del Manzanares, demuestra el interés que Fernando VII dio a la recuperación de este, creando además dos nuevas esclusas aparte de reparar las ocho existentes de tiempos de Carlos III, pero no menos actividad empleo en este caso en la conservación y plantación del arbolado que se hallaba en la mayor decadencia, reponiendo las líneas de las mesillas y raíz de los malecones y haciendo las podas con la regla debida, el resultado fue duplicar el número de árboles que anteriormente había en toda la extensión del Canal.

D. Mariano Lagasca, profesor de botánica general del Real Museo de Ciencias naturales, inspector general de los plantíos del Real Canal de Manzanares; individuo de mérito de la Real Sociedad económica; de las Academias Medicas Matritense, de Cádiz y Murcia, Fisiográfica de Lund, de Ciencias de Stockolmo, de Ciencias y Artes de Barcelona; de las Sociedades de Valencia y Murcia; médico de número de los Reales egércitos etc. Todas las adiciones de la obra sobre virtudes de las plantas, el capitulo 13 adicional del libro primero sobre el cultivo y aprovechamiento de la barrilla y demás plantas saladas; las adiciones al libro sesto, los apuntamientos sobre la vida de Gabriel Alonso de Herrera, y de varias de las ediciones de su libro de agricultura.
(AGRICULTURA GENERAL de Gabriel Alonso de Herrera, MADRID año de 1819)
La regencia del reino en 1813 le concedió interinamente la primera cátedra y dirección del Real Jardín Botánico, cargos que el rey confirió en propiedad poco después, dedicándole a su restablecimiento y a superar las limitaciones y recortes de competencias al crearse la junta de protección del Museo de Ciencias Naturales, dependiente del gobierno. Además de catedrático de botánica general, continuó con sus dos obras botánicas prioritarias: La Flora Española y la Ceres, esta última en colaboración con su amigo Clemente. En 1816 publicó su Elenchus plantarum H.R.M, catálogo de las plantas del Real Jardín Botánico y al año siguiente La memoria de las plantas barrilleras de España, nombrándosele Inspector General de los Plantíos y Arbolados del Real Canal del Manzanares.
(Dos cartas inéditas de Lagasca a Humboldt en torno al legado de Mutis. Miguel Ángel puig-Samper, J.Luis Maldonado. Instituto de Historia, CSIS, Madrid)
Durante el reinado de Isabel II de España, los bienes municipales de propios y comunes (desamortización civil), fue el método de venta que se uso, similar al que utilizo Mendizábal, pero con los objetivos en este caso de amortizar la deuda pública, financiar la industrialización y realizar la construcción del ferrocarril. El abandono como medio de transporte que sufrió el Canal en beneficio del ferrocarril, afecto gravemente al uso que de este se hacia, viéndose en este caso también afectado el cultivo de sus árboles. En el año 1861 salen a la venta entre otros bienes del Canal, los árboles que rodeaban en gran número las esclusas de este, pasando entonces a manos privadas, desde entonces, la continua roturación y explotación que durante años se ha hecho de sus tierras colindantes, la desaparición del agua en su cauce y el abandono de los cuidados y aprovechamiento que de los árboles se hacía, ha hecho que la gran masa arbórea que en tiempos tuvo el Canal, prácticamente haya desaparecido, solo la casualidad , la mano de la naturaleza o quizás alguna plantación aislada realizadas por los agricultores de la zona, ha hecho posible que los descendientes de aquellas plantaciones históricas, todavía habiten junto a los restos de el Real Canal del Manzanares.
Con las descripciones históricas que nos han llegado, podemos deducir por las especies elegidas, que se intento recrear la vegetación correspondiente a un bosque de rivera (sauces, álamos blancos, chopos, fresnos, olmos, etc), unida estas a otras con fines más productivos (moreras, vides, almendros, etc), incluso existió el aprovechamiento de especies que crecían de manera espontánea como la espadaña. La humedad que aportaba el Canal, unido a la cercanía del río Manzanares, hicieron que estas las plantaciones, se desarrollaran con éxito.
No se tienen noticias de la procedencia de los primeros árboles y arbustos que se plantaron, pero lo más probable es que se trajeran de los viveros que en aquel tiempo existían en Aranjuez.
Estos viveros sirvieron durante años para surtir de árboles a estos jardines, a los demás Sitios Reales y a los particulares que solicitaban.
(Bouteleu, E. 1806j)
Si en un primer momento las plantas vinieron de Aranjuez y de otros sitios más alegados, poco después se empezaron a producir de manera autónoma en el propio Canal.
En dicho numero se comprenden diezmil moreras de Murcia, plantadas en frente de la puente del Vado para criadero, y para trasplantarlas, o venderlas; y para tal efecto hay prendidos hasta seismil árboles frutales.
[...]
Sin esto han hecho varios semilleros de fresno.
(Viaje de España, D. Antonio Ponz)
Son las descripciones sobre el Canal que nos dejo Pascual Madoz en el año 1848, las que nos sirven para conocer los dos viveros más importante que tuvo el Canal, uno en la zona del embarcadero y el otro entre el puente de la Gavia y la quinta esclusa:
A espaldas de la capilla hay un jardinito destinado para semillero de plantas y árboles de todas clases, con una noria para su riego y el del embarcadero y sus inmediaciones, y en seguida hasta cerca del puente de STa. Isabel, un gran vivero con diferentes clases de árboles, de donde se sacan para vender y para reponer las faltas que ocurren en el canal.
Á la izq. , á 30 varas de la esclusa, está la casa del peón conservador, y otros apartamientos, para dependientes del ramo del arbolado, que cuidan el gran vivero que hay desde dicho puente hasta la misma esclusa.
(DICCIONARIO Geográfico-Estadístico-Histórico, de España. Pascual Madoz)
Años después este gran vivero junto a la quinta esclusa, aun seguía en funcionamiento, en el año 1861 contaba con más de 17000 árboles de toda clase y 160 heras de plantones en semilleros.
La información sobre las especies que nos dejo D. Antonio Ponz, nos sirven de guía para conocer algo más de sus características y cultivo. Aun hoy, se pueden encontrar algunas de ellas creciendo junto a los restos del Real Canal del Manzanares.
Las acacias, no son nombradas por Ponz en las descripciones que dejo sobre el arbolado del Canal. En años posteriores se plantaron junto a sus orillas y se criaron en sus viveros, acacias de flor blanca, acacias del Japón y acacias de tres espinas.
La importancia que tuvieron las acacias en el Canal, queda demostrada, por el dato curioso de aparecer estas como ejemplo dentro de la definición de Acacia, que aparece en el Diccionario de la Lengua Castellana, de 1832.
(Diccionario de la Lengua Castellana, 1832)
Este árbol que crece en suelos frescos y húmedos en las proximidades de los ríos, fue una de las especies elegidas para poblar el Canal.
D. Antonio Ponz, nos dejo unas indicaciones para su propagación:
Los Álamos blancos, aunque prenden de estaca, y de rama, no es este el mejor medio de lograrse, y de preferirse el de recoger las sierpes que brotan de sus raíces, ó los que nacen por sí en algunos recodos de las orillas de los ríos, ó arroyos, formando con ellos plantel, y desde el primer verano los que estén para ello, y en el segundo todos enxertarlos de escudo al dormir con los de la misma especie de hoja grande, cuyo verdor por debaxo, y blancura por encima los hagan sobresalientes, y vistosos.
(Viaje de España, D. Antonio Ponz)
Fue el mismo Antonio Ponz un gran difusor de las plantaciones de este árbol en los alrededores de Madrid, en lo referente a el Canal, nos relata que se hizo mucha siembra de almendros. En un jardincillo que existió entre la tercera y la cuarta esclusa, salieron a subasta en el año 1791, entre otros vienes 118 fanegas de almendro amargo.
Estos árboles, aunque casi generalmente despreciados, deberian tener el primer lugar por sus ventajosas qualidades, y por lo bien que se crian en terrenos secos, y ardientes, y en muy pocos años: ademas de que su fruto, sea dulce, o amargo, siempre es útil. El fruto dulce de mejor calidad se da mejor en temperamentos cálidos, donde no yele, siendo facilísimo de perderse respecto de manifestarse la flor por Enero en muchas partes. Si no en todas podria haberlos con abundancia. El almendro de fruto amargo tiene mas resistencia, pero siempre padece con el frio.
(Viaje de España, D. Antonio Ponz)
La bardaguera, pertenece a la familia de los sauces, se desarrolla bien en zonas húmedas, sus ramas delgadas se utilizan en labores de cestería y también se cultivo en el Canal.
La barrilla, es una planta de la que tras dejarla secar y quemarla, se obtiene sosa de sus cenizas, esta sosa se usaba para la fabricación de jabones entre otras cosas.
Es difícil saber a que especies se refiere D. Antonio Ponz, cuando habla de la barrilla sembrada en el Canal, barrilla es el nombre común que se emplea en España para varias especies del género Salsola. El mismo D. Mariano Lagasca, nombrado inspector de plantas y arbolado de el Canal, escribió un libro sobre estas con el título de: La memoria de las plantas barrilleras de España.
En la actualidad es fácil encontrar varias especies del género Salsola (barrilla), en las inmediaciones del Canal y sus alrededores.
Se han plantado muchas cepas en las orillas y en los baldíos adjuntos.
(D. Antonio Ponz)
Se puede deducir por las descripciones de Ponz, que el numero de cepas no seria nada desdeñable. El motivo más probable por el que estas fueron plantadas, fue la producción de uvas para la elaboración de vinos.
Los chopos también son nombrados como parte de los árboles que poblaron el Canal, que sean las descripciones que de ellos hace D. Antonio Ponz, para conocer que especies de estos se pudieron plantar:
Los Chopos comunes son mejores en unas partes que en otras. Los que llaman de Lombardía, ó Cipresinos, por ser su forma algo parecida á la del Ciprés, multiplican tan facilmente como los Sauces, y Mimbres, y se crian en menos tiempo que ningun otro árbol. Los Chopos de la Carolina crecen tambien prontamente, aunque no tanto como los de Lombardía. Sus hojas quando pequeños son extraordinariamente grandes; pero despues se achican. Los de Canadá no son tan buenos, ni crecen tanto, aunque bien; pero echan tarde la hoja, y la sueltan temprano. Todos estos son buenos para jardines, vienen grandemente con la mucha humedad, y en las orillas de caceras, y arroyos.
(Viaje de España, D. Antonio Ponz)
La espadaña o anea es una planta común en zonas húmedas, por lo que el Canal del Manzanares, fue un lugar ideal para su crecimiento, donde creció de forma espontánea y quizás más de lo deseado para los usos que se planteo. La información nos deja ver que desde casi sus inicios cada cierto tiempo salía a subasta o a venta la espadaña que crecía en el Canal. El uso que se le daría a la espadaña, sería el tradicional que desde antiguo se dio a esta planta, es decir, construcción de esterillas, asientos de sillas, cestas y otros productos artesanos aprovechando su fibra vegetal.
Entre otros bienes , sale a subasta el 23 de julio de 1791, toda la espadaña que existe en el termino del Canal, á la cual hay hecha postura en 1200 reales de vellon.
Quien quiera hacer postura á la siega y aprovechamiento de todo ó parte de la espadaña que se halla en el Canal de manzanares, acudirá á tratar de ajuste con D. Josef de Llano y Baron, administrador de dicho canal que vive en la Cava baxa, núm 21, quarto principal. 13 de agosto de 1813.
Quien quiera comprar la espadaña en pie, que ha producido en el presente año el real Canal de manzanares y su término, acudirá á tratar de ajuste, dentro del preciso término de 15 dias, contados desde el 4 del corriente mes, con el administrador de dicho canal, en la asa administracion, sita en el embarcadero del mismo. 15 de julio de 1817.
Las personas que quisieran comprar la espadaña en pie que en el presente año ha producido el Canal Real del manzanares y sus pertenecias, se presentarán al día 22 del corriente, á las 9 de su mañana, en la casa administración sita en el embarcadero del propio Canal; en la inteligencia de que su verificara en el mejor postor. 19 de julio de 1818.
Se saca á publica subasta la espadaña xistente en pie en el Real Canal de Manzanares y sus pertenencias. Las personas que quisieren hacer postura se presentarán en la casa administracion, sita en el embarcadero del mismo Canal, el dia 19 del corriente, á las nueve de su mañana, en donde se rematará en el mejor postor. 15 de julio de 1819.
La presencia de estos árboles también pobló el Canal, Ponz nos relata en sus tiempos la existencia de varios semilleros de fresnos.
Sirvan las descripciones de este para conocer algo más de su cultivo:
Los frenos se siembran en eras para transplantarles por el otoño, como los álamos negros. Conviene regarlos en los paises cálidos. En los frescos, frios, y húmedos pueden criarse, y se crian sin riego en cualquiera tierra. De estos árboles se hacen bosques, y montes tallares, sembrándoles, y su madera es de muy buena calidad; y aunque su carbon sea inferior al de la encina, sirve á falta de aquel para usos necesarios.
Antonio Ponz
D. Antonio Ponz alude a la existencia de mimbreras y mimbres, como mimbrera se conoce al Salix Fragilis (Mimbrera, Bardaguera blanca) o el Salix purpurea ( Mimbrera, Sarga, Sargatillo), crecen junto a lugares húmedos y márgenes fluviales, como mimbre se conoce los tallos y ramas de diferentes especies de sauces, como estas mismas a las que nos hemos referido, con las que se fabrican cestos, muebles y otros objetos.
El Salix Purpurea (Sarga, Sargatillo, Mimbrera)
Salix Fragilis (Mimbrera, Bardaguera blanca)
El Salix Viminalis (Sauce mimbre)
En palabras de D. Antonio Ponz, catorcemil moreras prendidas y diezmil plantadas para criadero, y para trasplantarlas, o venderlas, poblaban en sus tiempos el Canal. Una cifra que demuestra la importancia que tuvieron estas dentro de las plantaciones que se realizaron en él.
Hay que señalar, siempre con la guía de D. Antonio Ponz, que en la época que nos describe, se plantaron moreras:
Estos preciosos árboles se crían mejor, y mas prontamente de simiente, que de estaca, ó rama, aunque prenden bastante bien por este método. Su simiente, que cae madura en Mayo, ó Junio, según es el temple de la tierra, es apetecida, y buscada de los páxaros, y lo muchachos para comérsela.
(Viaje de España, D. Antonio Ponz)
Y no morales:
Son los morales tardos en criarse; pero también es mucha su duración: es árbol, cuyo fruto tiene sus apasionados. En las alpujarras de Granada sirve su hoja para la seda tal vez porque el frío no sufra las moreras y así lo cren allí. pero si las pusiesen, y se probase á multiplicarlas, es natural que se diesen.
(Viaje de España, D. Antonio Ponz)
La explotación de la hoja de morera en el Canal, fue importante y dilatada en el tiempo, las moreras se cultivan en especial por sus hojas, único alimento de los gusanos de seda, cuyos capullos se utilizan para fabricar seda. Tanto el árbol como el tejido proceden de Asia y fueron desconocidos en Occidente hasta que, en el siglo VI, a través de la Ruta de la Seda, fue introducida por los monjes nestorianos . Esta variedad fue y es ampliamente cultivada en la Región de Murcia para la cría del gusano de seda, industria muy floreciente en el pasado, y que en Murcia tuvo una importancia capital, no en vano la seda producida en dicha región tuvo fama mundial. Aparte de su uso como árboles de cultivo se utilizan como ornamentales en jardines, paseos y calles.
Aunque D. Antonio Ponz, no nombra directamente los olmos, si nos habla de álamos negros, termino aceptado desde el siglo XVI para designar al olmo, esta especie fue abundantemente plantada a lo largo de todo el Canal.
Olmo, Álamo negro, ó negrillo.
Estos tres nombres, según el diferente uso de varias partes, denotan una misma especie de árbol, cuyo nombre mas propio parece que es el de olmo. Dicha nomenclatura está expuesta á equivocaciones, y es por no conocer el árbol en las partes donde varía su nombre, ó por errar en la traducción del francés al castellano, teniendo al Peupier noire por Álamo negro ó negrillo.
(Viaje de España, D. Antonio Ponz)
Antonio Ponz nos habla de un trecho considerable de retama plantada en los malecones, difícil seria conocer que especie de esta se plantó, pero se puede deducir por la abundancia y disponibilidad de la especie en toda la zona, que esta pudo ser la Retama común (Retama sphaerocarpa).
Ponz también nos habla de la existencia de sauces en el Canal, difícil seria saber con los datos que nos dejo, de que especies de estos se trata. Un dato curioso es que la bardaguera y la mimbrera son nombrados por Ponz de manera separada de los sauces, aunque también pertenecen a esta familia.
En una litografía sobre el embarcadero del Real Canal del Manzanares, del pintor José María Avrial y Flores (Madrid, 1807-1891, pintor paisajista y perspectivista), podemos encontrar alguna pista. Entre las siluetas de los árboles que aparecen en esta litografía, se ve la de un sauce llorón (Salix babylonica), por lo que se puede afirmar que esta especie de sauce se planto en sus orillas.
GIPL (some rights reserved). Este capítulo ha sido posible gracias a:
Autor: D. Gregorio Sierra (gregorio@parquelineal.es)
Documentación: D. Gregorio Sierra