
Destrucción del yacimiento de la Villa Romana de VillaVerde
l Parque Lineal del Manzanares ha sido y continúa siendo una inmensa despensa de historia de la región madrileña. El patrimonio geopaleontológico del Parque Lineal es uno de los grandes tesoros, no sólo del patrimonio de Madrid sino también del Estado español. Además, la historia no ha pasado de largo por el Parque Lineal del Manzanares, dejando la impronta de varias civilizaciones en sus tierras.
Desde el hombre de Neardental hasta los restos de la Guerra Civil Española, han pasado por las riberas que baña el Manzanares a su paso por el Parque Lineal, carpetanos, romanos y una nutrida corte de Borbones, miembros del Gobierno y comandantes de las milicias. Pasearon sus pueblos, sus ejercitos, sus ciudadanos y su séquito más distinguido e incluso el no tan respetable, vivendo y formando parte del Parque Lineal.
Ninguno de los pueblos antes mencionados, ni siquiera la guerra que asola España a principios del siglo pasado, borraron las hueyas de los pueblos que les precedieron. Esta armonía histórica nunca fue forzada sino que más bien, como un hecho natural, fue sostenible con su entorno, respetándolo e integrándose en él pese a que el contexto no fuera muchas veces el deseado.
Cuando el Real Canal del Manzanares fuera abandonado por la Corte Real, la putrefacción de sus aguas hizo crecer las fiebres entre los habitantes del Parque Lineal. El ejército de la República vivió en estas tierras tres años enterrados en sus cuevas y trincheras, húmedo hasta los huesos, despanzurrado por los obuses del enemigo. Cientos de aparceros en los años cuarenta, con la miseria pegada en sus piojos, colonizaron las mismas cuevas que la Guerra Civil obligó a sus soldados. Cientos de toxicómanos hicieron lo mismo cuarenta años después.
Ninguno de todos ellos se ensañó con su entorno, con el contexto histórico cruel que les había tocado vivir, como lo hemos hecho nosotros en los últimos treinta años, cuando precisamente nuestra calidad de vida es muy superior. La creación de infraestructuras de saneamiento o de vías de comunicación para la ciudad de Madrid, ha causado más bajas del patrimonio histórico del Parque Lineal del Manzanares en los últimos treinta años, que en la historia completa de la humanidad.
No siempre han sido bajas definitivas, ya que la legislación protege los restos y obliga a extraerlos para guardarlos y estudiarlos fuera de su lugar original. Sin embargo la constante deslocalización de estos hallazgos –cuando no su completa destrucción- repartidos en diferentes museos o recintos de Madrid, ha propiciado la despersonalización histórica del Parque Lineal del Manzanares, siendo, para la mayoría de la gente y las instituciones públicas, un lugar de simple reserva para infraestructuras molestas. Esta sensación ha sido y es terrible para el Parque Lineal.
La eliminación de infraestructuras que dan sentido a nuestro nivel de vida no parece la solución. La existencia de depuradoras, colectores, vías de ferrocarril, carreteras de circunvalación y tendidos de diferentes suministros, no es fortuita. Sin embargo su integración en el entorno del Parque Lineal ha sido muy deficiente, despreciando muchas veces el equilibrio y la sostenibilidad del lugar que ocuparon, muchas veces por esa falsa idea de la que hablábamos en el párrafo anterior.
Pasemos a leer, con la templanza que da la historia y la esperanza en que las instituciones públicas inviertan la línea aquí descrita, la desolación del patrimonio del Parque Lineal.
En el año 1992, la construcción de la línea LAV (línea de alta velocidad) a Sevilla, seccionó la terraza del Manzanares donde se encuentra el poblado de la Gavia. Aproximadamente el 25% del cerro desapareció para siempre con los restos de una ciudad prerromana única y de incalculable valor. Por aquel entonces no había obligación de proteger el patrimonio histórico que destruía la obra.

La misma LAV que el Ministerio de Fomento (MIFO) construyó en el 1992, elimina el acueducto de piedra que elevaba el arroyo de la Gavia sobre el Canal del Manzanares. No queda de él ningún resto.

Durante los años 1999-2004, el MIFO construye el LAV a Barcelona, seccionando por el lado contrario al de Sevilla, el cerro del poblado de la Gavia. En esta ocasión había obligación de recuperar el patrimonio histórico, y las obras permitieron a los arqueólogos la salvación de una parte del yacimiento, que fue extraído de la zona. Entre los tesoros arqueológicos se encontraron varios cuerpos en una necrópolis, viviendas, útiles, fortificaciones, elementos urbanísticos, etc.
La importancia del descubrimiento – que no era novedoso porque la existencia del lugar era muy conocida desde antiguo – hizo planear su conversión en un museo arqueológico y en un aula de interpretación que jamás fueron ejecutados. Aproximadamente un 35% del yacimiento quedó sin ser recuperado ante la urgencia de la nueva línea LAV.



Durante los años 1999-2004 se construyó junto con la LAV a Barcelona (frontera francesa) la LAV que unía las de Sevilla y Barcelona. En estas actuaciones se planeó el estudio de diversos yacimientos que se encontraban en línea con las obras, yacimientos que por otro lado no eran ni mucho menos una novedad.
En las intervenciones de la zona conocida como “Casas Murcia” se halló un asentamiento de la II Edad del Hierro, probablemente muy relacionado con el del poblado de la Gavia. No obstante los restos líticos presumen una primera ocupación prehistórica.
El núcleo del yacimiento se encontraba bordeado por una trinchera republicana –muy común en la zona del Parque Lineal- de la que se extrajeron también abundantes restos de la contienda.
Una vez hechos los trabajos de recuperación, la zona quedó ocupada por completo por las vías del AVE y no queda ningún signo de su localización.
Al pie del cerro objeto de la excavación se encontraba la Cuarta Esclusa del Real Canal del Manzanares. No hemos encontrado referencias a este hallazgo en las obras del LAV, pero parece que se vió afectado de manera importante sin poder precisar en si fue esta obra o la del cercano colector de sanemiento la que acabó en un 90% con la estructura de la esclusa.

Al norte del tramo II del Parque Lineal del Manzanares, se encontraba una importante villa romana que convivió con el poblado carpetano de la Gavia. El emplazamiento de la misma era muy conocido y había sido objeto de diferentes actuaciones arqueológicas e incluso de algún que otro saqueo.

Durante unos años se pensó desde el Ayuntamiento en integrar esta yacimiento en un museo del proyectado Parque Lineal, pero en el año 1992, la construcción del nudo supersur de la M-40 posibilitó una rapidísima excavación arqueológica antes de que las máquinas acabaran con el entorno que albergó la villa.

En los primeros años del siglo actual se comenzó a construir el que será estanque de tormentas de Butarque. En las labores de prospección arqueológica se encontró un “área extensa de ocupación y aprovechamiento agroforestal, de varias hectáreas, en uso desde el Calcolítico hasta la Edad del Hierro”. Se hallaron silos de cereal, basureros y fosas de inhumación.

En el lugar se está construyendo el estanque de tormentas y sus instalaciones, no quedando referencia alguna del asentamiento.
El canal del Manzanares al no ser una estructura puntual, a diferencia del resto de yacimientos, ha sufrido multitud de agresiones que han acabado con buena parte de su estructura y de sus construcciones aparejadas.

Resultaría muy complicado hacer un inventario exhaustivo de qué se ha destruido perdiéndose para siempre y de quién es el responsable, pero parece importante el hecho de que sin estar muchas veces directamente afectado por las obras, sí lo estaba colateralmente por la circulación de camiones, movimiento de tierras, cimentación de estructuras, etcétera.
Así, podemos decir, que del Real Canal del Manzanares, una obra con más de doscientos años, ha visto como se destruía el puente de la Gavia, la tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima esclusa - algunas de ellas en los últimos veinte años - la de las distintas estancias asociadas y buena parte de sus magníficos gallipuentes. Es a su vez reseñable que de estos gallipuentes, al menos dos de ellos siguen funcionando y dando servicio.
Como conclusión podemos decir que nos sería imposible enumerar todos los hallazgos arqueológicos producidos en la zona, pero que podemos asegurar que prácticamente cada obra ha derivado en una intervención de los arqueólogos en descubrimientos de distinta importancia.
Aunque proyectos para la reincorporación del patrimonio histórico y arqueopalontológico del Parque Lineal del Manzanares han existido y han sido viables, nunca se ha ejecutado ninguno de ellos.
La opción de convertir al Parque Lineal del Manzanares en un inmenso museo, con aulas de interpretación y de contacto con la naturaleza, con estructuras que recuperan el tesoro de su pasado y pongan en valor el gran espacio del Manzanares sur, siempre ha planeado por quien diseñaba los proyectos, pero quizá nunca ha despertado el debido interés entre el político o el ciudadano, quedando así siempre en meros proyectos mientras se producía la desolación del patrimonio del Parque Lineal.
En la actualidad dos proyectos de muy distinta índole planean sobre el Parque Lineal: la construcción de un canal de remo y una nueva vía de alta velocidad. Un futuro muy sombrío para el Parque Lineal.
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