
Hombre de Neardental. Museo ciencias naturalesEl hombre de Neandertal habitó Europa y algunas partes de Asia desde hace 230.000 hasta 28.000 años atrás, durante el Paleolítico medio, conviviendo buena parte de su existencia con el hombre de Cromagnon, quien le sobrevive y origina la especie humana actual.
Es este hombre de Neandertal el que ocupó el Valle del Manzanares durante buena parte de ese periodo. Por aquel entonces, el río Manzanares era mucho más caudaloso que en la actualidad, y discurría a unos 18 metros por encima del nivel actual. Era una zona muy rica en vegetación, lo que atraía a múltiples especies animales.
El hombre de Neandertal vivía de la caza, la pesca y de la recolección de vegetales y frutos silvestres que utilizaban, no sólo como alimento, sino también como remedios curativos. El río Manzanares tenía pues las condiciones idóneas para ser habitado por este pueblo. No sólo les proporcionaba alimento, sino también materias primas para elaborar sus herramientas, fundamentalmente el sílex que tallaban para hacerlas.

Hombre de Neardental. Museo ciencias naturalesExternamente eran robustos, de alrededor 1,65 metros de estatura, de piernas cortas y fuertes, cintura ancha y pecho en forma de barril. Su capacidad craneal era grande, incluso superior a la del Homo Sapiens. Frente estrecha e inclinada hacia atrás, arcos supraorbitales prominentes, y carencia de pómulos en la cara. Su aspecto físico nos hace pensar que no eran grandes velocistas, pero sí caminantes de fondo, resistentes y adaptados al frío de las glaciaciones.
Habitaban en cuevas y abrigos localizados cerca de los ríos o en los mismos valles, próximos a los recursos del Manzanares y del Jarama, mucho antes de que durante la Edad de los Metales, la inestabilidad y la competencia por el medio llevara a los hombres a fortificarse en los cerros del Manzanares. Se han encontrado numerosos yacimientos que así lo demuestran. No existen datos exactos sobre la extensión de las ocupaciones y la duración de las mismas, pero la carencia de estructuras o de subestructuras de almacenaje hacen pensar que se trataba de estancias cortas en un mismo lugar, que siempre era de paso.
No será hasta más adelante, durante el Neolítico, cuando el hombre comienza a ejercer la práctica de la agricultura y la ganadería, y se vuelve sedentario formando grupos estables y colonizando lugares por primera vez.
La razón de la extinción de este homínido, tan próximo al ser humano, no se sabe a ciencia cierta. Parece probable, no obstante, que la competencia por los recursos con el hombre de Cromagnon, pusiera de manifiesto alguna debilidad competitiva que lo acabó extinguiendo.
Este último homínido, el de Cromagnon, sería el que evolucionaría hacia el Homo Sapiens actual, por lo que se está abandonando la anterior denominación y la trinomial (H. Sapins Sapiens) para adoptar la nueva binomial (H. Sapiens) puesto que es una única especie.
Por el equipo de investigación del GIPL