Trincheras y fortificaciones conservadas del Frente del Parque Lineal

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El flanco izquierdo de la defensa de Madrid se extendía desde el norte del municipio de VillaVerde hasta Rivas. Todas estas posiciones defensivas se articulaban más o menos en torno al eje que ofrecía el valle del Manzanares. Su estado de conservación, sin ser excelente, es en su conjunto, probablemente la linea de trincheras, casamatas y elementos defensivos, más grande que ha llegado a nuestros días. Toda esta linea abarcaba por completo dos divisiones del Ejército Popular de la República, la 4 y la 18, y enlaza con las de la Batalla del Jarama, por lo que los restos son, sin duda, únicos.

puesto de mando trinchera Puesto de mando al final de una linea. Servía de lugar de descanso y de oficina del mando.

Históricamente, desde el abandono del Real Canal del Manzanares, esta zona ha sido víctima de la máxima degradación humana y ecológica, sirviendo de vertedero de todo tipo de residuos, escombros y sustancias procedentes del resto del municipio de Madrid. A estos vertidos se sumaban las infelices vidas de aquellos a los que la ciudad tampoco quería, como una basura más. Esta razón ha hecho que la cuenca baja del Manzanares fuera inhabitable, inservible para la mayoría de construcciones urbanas. Sólo dos grandes moles de instalaciones son capaces de sobrevivir en un entorno tan enormemente hostil: las de saneamiento municipal y las infraestructuras de comunicación. Hablamos de estanques de tormentas, depuradoras, colectores, carreteras de circunvalación y vías férreas de alta velocidad. Todas ellas han arruinado buena parte del patrimonio histórico del Parque Lineal, sin ningún plan para reinsertarlo en su entorno.

Pese a esta destrucción parcial, quedan importantísimas joyas de gran valor histórico. La linea izquierda del ejército leal al Gobierno se encuentra casi intacta, al menos en sus posiciones de retaguardia, esperando ser recuperadas de alguna manera, algún día.

Estas son algunas de las posiciones más relevantes. Desde luego que todas lo son, pero no todas las que son, están, ni mucho menos, aquí.

Las fortificaciones del Parque Lineal del Manzanares

La sociedad de la trinchera

Durante toda la guerra, en las afueras de Madrid se fueron estableciendo varias lineas defensivas compuestas fundamentalmente por trincheras. Las del Parque Lineal estaban completamente acabadas a principios de 1.937, como hemos visto en el capítulo del frente del Parque Lineal.

No hay muchos testimonios fidedignos de la vida del combatiente de trincheras, sin embargo debió ser toda una forma de vida en un Madrid constantemente bombardeado, ya fuera por la aviación nacionalista o por su artillería.

Este hecho debió acrecentarse aún más si pensamos en la linea defensiva del Parque Lineal del Manzanares, que ahora nos ocupa. Posiciones ampliamente batidas por el enemigo desde emplazamientos en las alturas cercanas, ya fuera desde el Cerro de los Ángeles o posteriormente desde la Marañosa.

Mijail Koltsov, corresponsal soviético del Pravda, nos describe con todo lujo de detalles una situación que él mismo vivió, entre reportero y soldado, paseándose con entera libertad por el frente. Sus textos, muy elocuentes, reproducimos en gran medida aquí por su gran valor documental.

La cuarta línea de trincheras, la tercera y la segunda están unidas a la primera con zanjas de comunicación, de sesenta a ochenta centímetros de profundidad.

La poca profundidad de las zanjas de comunicación hace que los combatientes sufran a menudo heridas, y ellos no porque dicha profundidad sea poca, sino porque a los soldados les da pereza (o les resulta violento ante otro) caminar largo rato encorvados o a rastras. Se pasean por tales zanjas cubiertos sólo hasta la cintura y no pocas veces caen bajo la certera bala de un moro. He visto a muchos heridos; casi el setenta por ciento de los de estos últimos tiempos lo están en la cabeza, en la parte superior del cuerpo.

Los fascistas se encuentran muy cerca, a unos trescientos metros, a doscientos y, en algunos puntos, a cincuenta. Se ven claramente sus movimientos en las líneas avanzadas, sus automóviles y hogueras en el plano posterior. A veces, en las horas de calma, se oyen las melancólicas canciones de los moros.

La línea de defensa está batida. ¿Cómo reacciona a ello el soldado? Hoy el cielo está cubierto de nubes y, por consiguiente, es un día sin aviación. Son las diez de la mañana. En el sector en que me encuentro, procuramos contar a groso modo, junto con los combatientes, la frecuencia de los disparos. En diez minutos, el enemigo nos manda cinco obuses de artillería (de los cinco han estallado cuatro), cuatro minas de mortero, treinta y dos ráfagas de ametralladora, de seis disparos por término medio, quince salvas de fusil (de cuatro o cinco fusiles) y, finalmente, unos doscientos ochenta disparos de fusil otra como fuego graneado ora como disparos sueltos. Durante este mismo tiempo, ha habido minuto y medio casi de silencio absoluto.

¿Qué tipo de fuego es el que más impresiona?

En general, los combatientes de Madrid están acostumbrados a todos los tipos de fuego, están fogueados. A las ametralladoras no les temen, ante los obuses de artillería, adoptan una actitud casi filosófica. Pero una pieza tan simple como el mortero los inquieta mucho. El mortero dispara a trescientos metros con tiro por elevación, la mina cae verticalmente y si da en plena trinchera , causa de golpe muchos destrozos. Naturalmente, es muy raro que llegue a acertar de este modo. Pero, en la lucha de posiciones hay tiempo suficiente para situar los morteros y afinar la puntería.

El fuego de la aviación, sus bombas, ha sido hasta ahora el más pavoroso. Pero también en este sentido es mucho lo que ha cambiado la psicología del combatiente. Este ha comprendido no sólo todas las posibilidades, sino, además, todas las imposibilidades de la lucha aérea. Deja de correr de un lugar a otro al aparecer la aviación. Al contrario, se queda en un sitio, se echa y mira hacia arriba. Ahora comprende que sólo si la bomba le cae directamente encima puede matarle. Fuera de este caso, estando echado, es posible quedar ileso incluso a veinte metros de la explosión, pues los cascotes de metralla vuelan en forma de embudo abierto hacia arriba. Ni uno solo de los últimos bombardeos de los Junkers ha desmoralizado y ha descompuesto a las unidades republicanas. Tampoco les ha causado sensibles pérdidas.Closing Quote

Mijail Koltsov, "Diario de la guerra de España"

En ese ambiente, los soldados atrincherados en el Parque Lineal tuvieron que convertirse en auténticos hombres de lo subterráneo, metidos en cuevas, agazapados en el suelo de la trinchera, acurrucados en los refugios y vivacs, esperando el obús o el ataque de aviación que podría venir en cualquier momento. Koltsov continúa describiendo la situación entrando en detalle.

Ahora raras veces estoy en la ciudad ni suelo pasar la noche en ella. Toda la actividad de combate se ha estabilizado en las afueras, en las fortificaciones y trincheras. Miguel Martínez está ocupado en probar a la gente en los sectores de lucha, en descubrir cuadros firmes de dirección política para redistribuirlos de manera más racional.

Las trincheras forman una larga y tortuosa línea; en algunos lugares entran en los barrios urbanos y se convierten en una línea de barricadas, de edificios y calles fortificados; vuelven a salir al exterior y así, en varias decenas de kilómetros, forman como una alargada herradura en torno a Madrid, con los extremos apoyados en la barrera montañosa septentrional: Guadarrama y Somosierra.

Las trincheras están ahora bien construidas, con una profundidad de metro ochenta centímetros hasta dos metros y una anchura de metro a metro y medio. En casi todos los sectores cuentan con parapetos, troneras para los fusiles y nidos de ametralladoras sólidamente cubiertos.

En algún que otro lugar han puesto en las trincheras algo así como un tillado con tablas de caja y con escombros secos. En los demás sitios, el fondo de las trincheras es de tierra húmeda, arcillosa. Esto hace que en los días lluviosos, debido al ir y venir constantes, se forme en ellas mucho lodo.

A cada ocho o diez pasos, en la pared exterior de la trinchera se han abierto cavidades de diferente tamaño. Sirven para conservar las municiones, los objetos, la ropa, y, a la vez, son un refugio sólido para el descanso y el sueño.Closing Quote

Mijail Koltsov, "Diario de la guerra de España"

polvorín guerra civil Polvorín tras las trincheras. Cabe un hombre, acurrucado.

Koltsov se refiere a los polvorines y vivacs que hay a lo largo de todas las trincheras que existen en el Parque Lineal. Muchos en las propias lineas y otros en el lado de los cerros contrario al río, unos metros a salvo de la artillería enemiga. Estos últimos son muy abundantes y están formados por cuevas naturales, artificiales y simples agujeros donde se metían hombres, municiones y víveres. Dado lo escasamente defensivo de su construcción, poco sólida, no se han conservado excesivamente bien. Además, es frecuente encontrarlas actualmente funcionando como basureros ilegales.

La vida del soldado en las trincheras del Parque Lineal debió ser por lo tanto muy dura. Acostumbrarse a ella debió ser cuestión muchas veces de guardar una rutina que recordara en lo posible a la de un hogar. De esta manera se forjó la cultura de la trinchera española, también en el parque lineal, quizá única en el mundo por lo surrealista que llegó a ser.

Se nota que los hombres se han acomodado ya en las trincheras, en las que hasta se ven bastantes trastos. El pie pisa ora un trozo de pan, ora un gorro roto, ora un libro o, lo que es peor, un cargador completamente lleno de cartuchos o, incluso, una redonda granada de mano hundida en el barro. La granada no presenta ninguna huella de desgaste, es completamente nueva, de acero negro pulido, con estrías, una "naranja". Estas granadas, dicho sea de paso, son muy buenas, sobre todo para la defensa. Son fáciles de arrojar, siempre estallan y poseen gran fuerza destructora. Aquí, granadas de mano del tipo de botella con mango de madera, son más útiles para el ataque.Closing Quote

Mijail Koltsov, "Diario de la guerra de España"

Desde luego, cada pueblo y hasta cada individuo tiene sus usos y costumbres. Pero, de todos modos, la vida de los soldados en las trincheras nivela a las naciones. el soldado español, lo mismo que el inglés y el turco, se aburre en la trinchera, a la vez que le toma afecto, como a su casa. Después de la humedad y de la lluvia, se tiende a calentarse al sol en la elevación, aunque esto puede costarle la vida. Está sujeto a cambios de humor, que se reflejan en su capacidad combativa.Closing Quote

Mijail Koltsov, "Diario de la guerra de España"

En un sector han establecido un gran aparato, han organizado, cursillos de formación cultural, escuelas para acabar con el analfabetismo, cine. En los reductos hay pupitres escolares, globos, pizarras de clase. A mí me parece que esto es excesivo. Estas cosas han de hacerse más lejos, en la retaguardia. La brigada, con toda esta organización, ha echado demasiadas raíces en su sector, con todos esos bienes, irá de mala gana al relevo o cederá de mala gana lo que tiene a otra unidad. Lo peor es que se le ocurra llevárselo todo consigo. El que los combatientes o una unidad militar se recargue de objetos en periodo de guerra es un mal bastante sensible. Emilio Jiménez, soldado, campesino de Extremadura, tiene aquí, en la trinchera, una guitarra, otra guitarra rota, dos almohadas, un retrato de Kropotkin con un marco dorado de madera, un hermoso caballo de madera (para su hijo), un despertador, un sombrero de paja, dos enormes vasos de shrapnells, un saco de semillas y una vieja espada de Toledo con un escudo en la empuñadura. La espada me la ha regalado.Closing Quote

Mijail Koltsov, "Diario de la guerra de España"

Sin embargo, cuando ninguno de los dos bandos deseaba entablar batalla, era posible convertir la obligada estancia dentro del agujero de la trinchera, en un momento cercano a la tarde de los domingos en el campo.

En las posiciones avanzadas se han duplicado los puestos de observación y de guardia. Ora en un sitio, ora en otro, resuena circunspecto un disparo, una ametralladora suelta una corta ráfaga. De todos modos, es agradable estar un poco de fiesta, es agradable permanecer sentado, como ahora, en la cavidad de la trinchera, sin hacer nada, sobre una manta extendida, fumando y golosineando. Alguien ha raído aún una barrita de queso excelente, de la que se cortan sabrosas y finas rodajitas, como de ámbar. Cada cinco o diez minutos se puede tomar un racimo de uvas o un trozo de queso, o de chocolate o echar un pitillo.Closing Quote

Mijail Koltsov, "Diario de la guerra de España"

Puntos de interés conservados

Vado del arroyo de La Gavia

casamata republicana la gavia Tronera del cuarto para el sirviente del arma automática que vigilaba el valle de la Gavia.

El vado formado por el arroyo de la Gavia debió ser un punto de gran importancia en la organización defensiva de la segunda linea defensiva del Manzanares, puesto que por él se podría acceder casi directamente al pueblo de Vallecas. De hecho la concentración de tropas de ambos bandos en el cercano VillaVerde Bajo y los violentos combates desarrollados en noviembre de 1.936, hacen pensar que un ruptura del frente por esa zona podría ser muy grave.

La zona se encuentra en un estado lamentable, víctima del abandono y la degeneración histórica del entorno. Además, la depuradora de Butarque, situada en pleno vado, seguramente acabó con gran cantidad del testimonio histórico del lugar.

No obstante hoy podemos visitar las cuevas de la Magdalena, usadas durante la Guerra Civil como refugios y posteriormente como viviendas, y una red de túneles bajo el cerro que comunicaban posiciones en la cima, con otras a diferente cota. Destaca la casamata y el habitáculo de una ametralladora y su sirviente, desde el cual se dominaba buena parte del valle del Manzanares y del del arroyo de la Gavia. En la cima del cerro se pueden apreciar aún los restos de las trincheras que lo bordeaban, así como de puestos adelantados de tirador o de observación.

Posiciones defensivas bajo el poblado carpetano de La Gavia

túnel gavia Acceso a la tronera desaparecida del otro lado del cerro, hoy seccionado.

Bajo el poblado carpetano de La Gavia -cuyo acceso está prohibido-, se extendía una red de túneles que defendía la fortaleza natural que ya le sirviera al pueblo celta para protegerse de sus enemigos. Las construcciones de las lineas de alta velocidad a Sevilla y Barcelona, además de dañar gravemente el yacimiento arqueológico, seccionó el cerro, dejando suspendidos en posiciones inverosímiles los túneles de acceso a las posiciones republicanas.

Hoy, sin embargo es posible recorrer parte de estos túneles con enormes precauciones. En pleno ascenso al cerro podemos ver también la existencia de unos gallineros que debieron servir a la tropa para tener una dispensa de alimento complementario a las raciones. Es sin duda prueba de que la vida en esta segunda linea y a esta altura, no se vio alterada por los violentos combates que a unos cientos de metros bañaba de sangre las calles de VillaVerde Bajo.

Vado del arroyo del poblado carpetano de la Gavia

tronera republicana en la gavia Tronera de la metralleta que vigilaba el paso.

Posiciones defensivas que guardaban una vertiente de aguas con un arroyo que no llega a secarse en ninguna época del año. Especialmente interesante es el túnel de evacuación de las posiciones al frente, con una casamata bien conservada. Encima de los cerros abundante obra de trinchera -parcialmente destruida por las obras del tendido eléctrico - y depósitos de munición y víveres.

panorámica gavia Panorámica del valle defendido por la posición Gavia

El encuadre de las posiciones en este punto es un claro ejemplo de la defensa ordenada de un valle. La casamata bate el flanco izquierdo de la entrada por el arroyo, mientras que una ametralladora “a barbeta”, cubría el otro flanco en un efectivo fuego cruzado. Mientras que la posición de la casamata estaba cubierta y era obviamente más resistente, la ametralladora en barbeta se hallaba descubierta, elevada sobre el terreno, con dos sirvientes a ambos lados en nivel inferior.

Puesto de mando de la 4ª División (Casa del Yeso)

restos cuartel republicano ermita de san antón Restos de la Casa del Yeso (también llamada ermita de San Antón)

La Casa del Yeso era un antiguo lugar donde se explotaban pequeñas canteras de yeso al aire libre. En el lugar se encontraba una construcción que fue usada como criadero de gusanos de seda hacia el siglo XVIII-XIX y posteriormente como apoyo a la extracción del yeso de los cerros. Durante la contienda fue, junto al de Casas Murcia, el puesto de control de la 4ª División en el Parque Lineal del Manzanares, habida cuenta de los mapas del EPR y de la cantidad de restos materiales que se encuentran en sus inmediaciones.

trincheras en la casa del yeso Trincheras en la Casa del Yeso.

Las ruinas de la Casa del Yeso pudieron servir como zona de almacenamiento provisional a las tropas, sobre todo teniendo en cuenta que la tierra es muy húmeda durante al menos tres cuartas partes del año. Sin embargo no debió ser el centro de la inteligencia de este puesto de mando por estar contundentemente batido por las posiones nacionalistas del Cerro de los Ángeles. De hecho es más que probable que la Ermita fuera destruida en la Guerra Civil.

En ese mismo paraje, unos cien metros más al norte, en la cara opuesta de los cerros y protegida de la artillería rebelde del Cerro, existe una entrada a una amplia galería subterranea. La cueva fue excavada hasta el otro lado de la montaña, por lo que terminaba saliendo a las trincheras de esta posición. En su parte final el túnel se ensancha para dar cabida a una habitación con ventanas y puerta a las lineas propias. Es más que propable que desde este lugar partieran las ordenes a las fuerzas de la 4ª División que cubrían el Parque Lineal del Manzanares. La conexión con la trinchera se halla hoy en día cegada, quizá para evitar que fuera habitada en los duros años de la posguerra.

En la zona trasera de estos cantiles del Manzanares, además de la entrada al puesto de mando mencionado, se encontraban decenas de polvorines y almacenes de intendencia a salvo de la trayectoria de los obuses nacionalistas disparados desde el Cerro Rojo. Buena parte de ellos han servido posteriormente como vertederos ilegales de todo tipo de enseres y sustancias, aunque cabría preguntarse si la connivencia de las Administraciones madrileñas no ha convertido estos hechos en absolutamente legales.

Continuando un poco más al sur encontramos un puesto de mando de linea en unas condiciones de conservación relamente buenas. De hecho se llega a apreciar perfectamente el encaje de la techumbre y parte de ella aún en su sitio. Las paredes y la entrada guardan perfectamente sus formas y proporciones originales sin que nada de ellas haya desaparecido, quizá por estar en terreno algo más rocoso. En el suelo de la estancia montones de tejas del techo que en su día, por razones desconocidas, se vino abajo, como el de los cientos de polvorines y puestos de mando que cubren la linea defensiva del Parque Lineal.

Posición de Casas Murcia

Puesto de Mando en Casas Murcia Trinchera (hoy desaparecida) que albergaba el complejo defensivo de Casas Murcia. Fuente: nomecalles, fotografía aérea de 1.990.

Poco podemos ver hoy del puesto de mando que se encontraba en el paraje conocido como Casas Murcia. Las obras de ADIF pasaron justo por el cerro que contenía la posición defensiva que, según los mapas, era el segundo puesto de mando en el Parque Lineal del Manzanares de la 4ª División.

Es probable que la trinchera que los arqueólogos encontraran en plena obra no fuera más que una trinchera más, estando el puesto de mando al pie del cerro, en las construcciones de Casas Murcia, intensamente utilizadas durante los siglos XVIII, XIX y XX, incluso después de la Guerra Civil. Estas casas se encuentran hoy abandonadas y la posibilidad de reconocer cualquier resto de la contienda resulta muy poco plausible.

Posición de las cuevas de la Magdalena

casamata republicana perales del río Una tronera frente a Perales del Río
troneras en las cuevas de la magdalena Troneras en una de las cuevas de la Magdalena

Frente a Perales, aprovechando las cuevas naturales de tres cerros prominentes, se excavaron amplias casamatas, algunas probablemente para armas anti-tanque, dadas sus grandes dimensiones. En este punto, además, se abre un amplio valle en los cerros que es cubierto por estas posiciones.

En la zona se encuentran las cuevas de la Magdalena, que también fueron utilizadas con propósitos defensivos, sirviendo además de vivac o zona de descanso para la tropa.

Posiciones defensivas de los areneros

formas areneros Caprichosas formas en los areneros del Parque Regional. Bajo ellas serpentean las trincheras y los refugios.
trincheras entre los areneros Las cuevas aparecen súbitamente entre los mordiscos que se le dieron a los bancos de arena. Tras ellas están las trincheras, a las que sirvieron de puestos de observación.

Tras la guerra civil fueron muchos los que se acercaron a las inmediaciones del Parque Lineal y Parque Regional del Sureste en busca de materia prima para la reconstrucción y posterior expansión de Madrid. La arena se hizo entonces un elemento fundamental y de ello quedó patente testimonio en los arenenos que aquí visitamos.

Serpenteando entre las cuevas y refugios artificiales, las trincheras aparecen y desaparecen comidas por las lenguas de arena que en otros tiempos fueron cantera abierta a quien pudiera llevarse el entonces preciado material. Ahora sólo quedan como testigos las caprichosas formas que adoptó la roca de yeso más dura, resistente e inútil al mismo tiempo para los propósitos de los que abrieron estas pequeñas minas al aire libre.

nido de ametralladora en piedra Nido de ametralladora hecho con piedra del lugar. Vigilaba las Casas de las Planchas.

El espectáculo natural es grandioso. En un ambiente grisaceo y hostil por el exceso de yeso, las cuevas republicanas se excavaron aquí y allá aprovechando lo frágil del terreno, donde hoy parecen querer asomarse a los escarpes de los cerros, como suspendidas, colgadas de las trincheras que comunican, hasta donde hace más de cincuenta años llegó la máquina para extraer la arena. Puestos de observación, refugios, túneles de escape,... todos conviven entre pequeños mordiscos que el hombre le dio a esta tierra en otro tiempo y en este lugar.

Al final de estas posiciones se encuentran las Casas de las Planchas, habitadas desde tiempo antiguo por los ganaderos de la zona. Tras la guerra su uso se debió ver fuertemente potenciado ante las enormes escaseces que vivió el país, llegando a estar habitadas hasta los años 70.

La singularidad de estas construcciones es destacable al encontrarse empotradas en las paredes de los cerros, los que sirvieron a la vez de pared, techo y trinchera para la historia del lugar. Casas y trincheras debieron formar un todo defensivo en este paraje que, cuando se volvió duro, hostil al pico de las brigadas de fortificación, las trincheras se transformarían en nidos de ametralladora hechos de piedra, siendo este hecho único en la linea de la ribera del Manzanares.

Formación defensiva del arroyo Salmedina

posición republicana de salmedina Impresionante vista desde lo alto del cerro de la Salmedina. Al pie el arroyo.

Junto al camino de la Salmedina y al regazo del mismo nombre que lleva las aguas de un pequeño arroyo, se levanta un cerro prominente que contiene en su parte superior una formación defensiva interesante por cuanto es casi idéntica al desaparecido Yacimiento de Casas Murcia.

En este caso, además, la posición se ve reforzada con un impresionante túnel que debe recorrer buena parte del cerro sobre el que se asienta la formación. Dentro se abren varias estancias intactas con los restos de pequeñas hogueras y candiles que debieron alumbrar el refugio anti-artillería hace setenta años.

Posisiones defensivas junto a la Casa de la Novena Esclusa

posición republicana de la novena esclusa Trincheras alrededor de la Casa de la Novena Esclusa

La posición se encuentra rodeada de trincheras a varios niveles y está frente a los primeros salientes del espolón de la Marañosa, al otro lado del Manzanares. Los restos indicarían que allí se entabló combate de cierta intensidad, especialmente durante la Batalla del Jarama en el contraataque republicano a la posición nacionalista de Coberteras.

En este punto el río Manzanares realiza un fuerte meandro que casi se incrustra en los cerros, por lo que una incursión nacionalista habría llegado hasta las mismísimas trincheras republicanas sin haber tenido que cruzar el río. Por ello aquí las lineas de trincheras de duplican y se usa la Casa de la Novena Esclusa del Canal del Manzanares como un elemento defensivo más, integrado entre las lineas.

Puesto de mando, posición Coberteras - 9ª Esclusa

puesto de mando republicano Puesto de mando y observación frente al espolón de la Marañosa

En la misma linea que el punto anterior y sirviendo probablemente para cometidos semejantes, se construyó un emplazamiento que probablemente sirvió de observatorio y puesto de mando. Su entrada se encuentra en la trinchera adyacente y su construcción es excepcionalmente en toda la linea del Manzanares, rica en hormigón.

Desgraciadamente el puesto se encuentra semiderruido, pero la parte conservada luce paredes perfectamente encaladas y un cuidado especial que hacen pensar que no era visitado por simples milicianos.

En la parte superior del cerro nos encontramos una amplia estructura defensiva, excavada en la roca de yeso en forma de amplia estancia con un puesto de tirador. Este puesto tiene un cuarto para el arma y su sirviente, conectada con el cuerpo mayor, el cual no conserva su ya su techumbre.

puesto de mando republicano Puesto superior con una sala para un arma automática

Esta posición batía con un arma automática la defensa del pequeño cuartel que se encuentra bajo ella. Desde allí se alcanzaba la Marañosa.

efectos artillería franquista Heridas de los obuses nacionalistas sobre la posición

Por encima y caminando por los cerros, las trincheras se hayan acribilladas a abuses de la artillería rebelde, situada en las estribaciones de enfrente, en las primeras alturas del espolón de la Marañosa. Los signos de actividad bélica en esta zona son muy abundantes y aunque la ocupación posterior debió ser insignificante, aún es posible ver también sus huellas: en un polvorín se hayan los restos diezmados de una res de gran tamaño.

Todo indica que este lugar tuvo una importancia trascendental al comienzo de la Batalla del Jarama, ya que pudo ser el flanco derecho del ataque del Batallón de Líster, recién traído de VillaVerde, al Espolón de la Marañosa, concretamente al Cerro Coberteras.

La recuperación del entorno de la Guerra Civil en el Parque Lineal del Manzanares.

La restauración y recuperación de una parte importante de la historia de este país va mucho más allá de la mera interpretación política de un suceso. El hecho de que la Guerra Civil Española sea un acontecimiento perteneciente a nuestra historia moderna, no parece haber impedido el velo de oscurantismo que la rodea, llegando a ser el gran desconocido de nuestra historia como país.

La instauración de la dictadura franquista tras la guerra, personalista hasta el extremo, normalizó un Estado que controló a los ciudadanos por medio del miedo y la represión durante cuarenta años. Se reescribió la historia a imagen y semejanza del régimen y se transformó para siempre la personalidad de la sociedad española: nunca volveríamos a ser los mismos ni a pensar de la misma manera que los españoles de antes de la Guerra Civil.

En ese paréntesis autoritario de la historia de España, se disfrazó al Estado republicano, se cambiaron los papeles de sublevados y defensores y se condenó al olvido a las personalidades del régimen legitimo proveniente de las elecciones de 1.931. Para ello no se dudó en usar la represión y el miedo, alimentado por la imagen de una guerra atroz que servía de advertencia. Para tapar la evidencia, se condenó pacientemente cualquier intento de volver la vista atrás para saber qué ocurrió exactamente en la Guerra Civil, con ideas peregrinas que aún siguen perviviendo: Mejor no removamos el pasado.

No se trata de una cuestión política, ni siquiera se trata de discutir los crímenes que se cometieron en las retaguardias de ambos bandos. Tampoco se trata de discernir quien tenía o dejaba de tener la razón en cada momento. Eso lo dejamos a cada cual. Pero para tener una opinión, es necesario saber qué pasó, quienes atacaron, quienes defendieron, como lo hicieron, en que condiciones lo hicieron y qué les llevó a hacerlo bajo las condiciones más penosas, con una muerte muchas veces segura y horrorosa. Es necesario comprender que esa sociedad de entonces se movía por unos principios y con una personalidad hoy ahogada por cuarenta años de represión y treinta de olvido intencionado.

La edad adulta de un pueblo no se alcanza con el tiempo, sino con la capacidad de comprender y aceptar su pasado, de debatirlo razonadamente, de no volver a repetir errores y sobre todo de cerrar heridas para siempre sin ocultar mezquinamente los hechos. Eso no se ha producido, a nuestro juicio, en España, ni se producirá mientras nos empeñemos en tapar, en ocultar, en cegar un pasado que por amargo no desaparecerá. Necesitamos recuperar urgentemente esa parte de la historia de España si deseamos algún día alcanzar una mayoría de edad que la sociedad española perdió tras la Guerra Civil.

Desgraciadamente el Parque Lineal no es ningún ejemplo de recuperación, pero podría serlo tan solo imitando decenas de iniciativas de ayuntamientos por toda la geografía española. Tales iniciativas, en mayor o menor profundidad, rescatan ese pasado en un entorno didáctico y ameno, en museos o aulas de interpretación enmarcadas en áreas turísticas o divulgativas. Sin duda un ejemplo de puesta en valor de un lugar.

La ruta Orwell de los Monegros: un ejemplo de restauración de trincheras

ruta de orwell de los monegros
http://www.redaragon.com/turismo/orwell/rutaorwell.asp

ruta de orwell de los monegros
Ruta Orwell

La comarca de los Monegros abrió en el año 2005 un gran museo al aire libre sobre las trincheras republicanas y nacionalistas del avance gubernamental sobre Zaragoza: En lo alto de cada promontorio, fascista o republicano, un puñado de hombres sucios y harapientos, tiritando alrededor de su bandera y tratando de entrar en calor...

No se ha tratado sólo de restaurar y poner al descubierto la historia que durante setenta años ha permanecido oculta. Se trata de mostrar y de enseñar los acontecimientos que acaecieron en nuestro país durante la contienda española. Para ello se ha transformado el lugar en un centro de interpretación con paneles expuestos en toda la zona, gracias al trabajo de arqueólogos y militares, que han reconstruido el entorno tal cual estaba en el año 1.936.

Respetando las señales originales, se han recuperado trincheras, nidos de armas automáticas, alambradas, casamatas, campos de minas, abrigos, pozos, puestos, etcétera. Todo acorde con su función original y explicado para su correcta comprensión.

El museo dispone de aparcamiento y forma parte de los itinerarios turísticos de Aragón.

La ruta de las trincheras de la guerra civil: Sarrión-Náquera

ruta de las trincheras de la guerra civil: Sarrión-Náquera
Resto en Sarrión incorporado a una ruta turística

12/05/08 http://www.lasprovincias.es/valencia/ocio/escapadas/rutatrincheras.html

Los recuerdos de guerras y de batallas pueden transformarse en un recurso turístico más, sobre todo cuando ha transcurrido el tiempo suficiente para que la objetividad se imponga. De este modo, se pueden observar con curiosidad y con una cierta frialdad los testimonios de episodios bélicos.

En distintos lugares de Europa se organizan visitas turísticas a campos de batallas famosas, en donde se instalan paneles explicativos, se proyectan audiovisuales e incluso se crean museos monográficos. En esta línea de turismo cultural relacionado con la historia se inscribe la actuación llevada a cabo por el ayuntamiento de Sarrión (Teruel), que ha creado una especie de “Ruta de las Trincheras”, poniendo en valor las fortificaciones defensivas allí existentes y que son una muestra del patrimonio histórico-militar de la Guerra Civil Española. (1936-1939). Otro ayuntamiento –el de Náquera (Valencia)- va a seguir la misma línea, ya que prevé ejecutar un proyecto de recuperación de las trincheras existentes en el paraje del “Cabeç Bort”.

Grupo de Investigadores del Parque Lineal del Manzanares (GIPL)