El origen de las fortificaciones en el Parque Lineal

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cueva de evacuación en un punto del parque lineal del manzanares

Las formaciones defensivas que se extienden paralelas al río Manzanares, por su lado izquierdo aguas abajo, fueron la segunda linea defensiva -en algún punto fueron primera linea- del flanco izquierdo de las tropas republicanas que defendieron Madrid durante buena parte de la Guerra Civil Española. Se extendían desde los cerros donde hoy se asienta Mercamadrid hasta la población de Rivas, en pleno encuentro con el espolón de la Marañosa. En su trayecto, paralelo e inmediato a la ribera izquierda del Manzanares, flanquea todo el Tramo 2 del Parque Lineal del Manzanares para seguir haciéndolo con el Parque Regional del Sureste (Tramo 3)y finalmente introducirse en él a la altura de la Cañada Real Galiana.

La mayoría de las fortificaciones conservadas son cuevas y casamatas directamente excavados en la roca de yeso, pero lo que da identidad y continuidad a la linea es la característica trinchera - o trincheras paralelas en algunos puntos – larga e ininterrumpida durante los 17 kilómetros que la conforman, muy propia de los estilos defensivos republicanos, largos y estirados, frente a sus homónimos nacionalistas, puntuales y muy fortificados. Por lo tanto no veremos apenas en estas posiciones búnkers ni posiciones de hormigón, más propias del otro bando.

puesto de tirador Puesto de tirador en trinchera

La linea defensiva del Parque Lineal

Las trincheras siguen un patrón común, con encajes en su cara frontal denominados puestos de tirador, y habitáculos en la cara contraria que debieron servir como depósitos de víveres y municiones, zonas para el descanso de la dura vida en la trinchera; son los llamados vivacs. Es común que estos pequeños recintos se encontraran también en posiciones más resguardadas de la propia linea, al final de ella, algo más fortificados, y que cada linea tuviera uno, es el puesto de mando de la trinchera.

Estos recintos debieron ser techados con rollizos de madera y teja, habida cuenta de los restos que se encuentran en sus inmediaciones. El coronel Ardid nos habla de que eran materiales que se podían encontrar “fácilmente en las proximidades de dichas construcciones, bien talando árboles o requisándolos en edificios próximos”.

Las cuevas y pasadizos en el interior de los cortados yesíferos, se hicieron a “golpe de compresor”, y son verdaderamente espectaculares en algún punto. Túneles que unían posiciones, servían para la evacuación de las mismas, o incluso para alojar cañones y armas automáticas de cierto calibre bajo la protección de los cerros. Cerros que debieron tronar por las aspilleras abiertas al final de estos túneles, y que llevan cinceladas en sus paredes las marcas de los obreros que las hicieron, como decimos, con martillos hidráulicos procedentes de obras civiles, si bien las trincheras debieron ser abiertas a pico y pala. Estas grutas terminan muchas veces en habitáculos subterráneos llamados casamatas, con una abertura en su pared forntal para sacar la ametralladora y disparar; es la denominada aspillera o tronera. Estas aspilleras son, en los casos conservados del Parque Lineal, en forma de embudo hacia el interior, es decir, anchas por fuera y estrechas por dentro, lo que exponía más la posición al tiro enemigo pero permitía batir una zona más amplia.

reconstrucción colonia popular madrileña Colonia Popular Madrileña en el año 1.946, en plena reconstrucción tras la guerra (Fuente: nomecalles)

Estas casamatas solían batir el flanco de un posible ataque enemigo, normalmente cubrían uno de los lados de una probable incursión adversaria que penetrara en las lineas propias aprovechando el nivel inferior de un arroyo o una vertiente de aguas de los cerros. Por lo tanto estaban situadas junto a pequeños valles que separaban los cortados yesíferos de la zona y que podrían servir de puerta de entrada a la retaguardia republicana. Otro dato a tener en cuenta es que estas casamatas no debían actuar solas, sino junto a otro emplazamiento ametrallador al otro lado del valle, efectuando un preciso y devastador fuego cruzado en ambos flancos del enemigo.

milicias de fortificación
Revista gráfica Estampa. 5 diciembre de 1.936
resto de un derribo para hacer trincheras
Dintel de la puerta de una casa procedente de algún derribo. Nos encontramos en la zona de trincheras de las Casas de las Planchas.

Es muy frecuente encontrar piedras de granito con formas cúbicas procedentes del empedrado de Madrid, que se usaron para reforzar el paramento de las trincheras o las construcciones adyacentes. También debe ser normal ver junto a la linea defensiva del Parque Lineal los restos de las viviendas de VillaVerde, ya que se procedió a “taluzar los paramentos de las trincheras con bloques procedentes de derribos de la Colonia Popular Madrileña”, destruida por la cercana artillería nacionalista. Hoy es la Colonia de San Fermín. (Ardid, 1.938)

La vanguardia de estas posiciones se situaba al otro lado del río siguiendo de manera más o menos constante la carretera de San Martín de la Vega – actual Avenida de los Rosales – sin que quede de ellas apenas un difuso recuerdo entre los más mayores. Fueron posiciones un tanto difusas, que el Ejército Republicano no llegó a fortificar debido fundamentalmente a su defensa desfavorable – estaban situadas en un vasto llano dominado por posiciones elevadas – y a que el terreno arenoso – antiguo lecho del río - no era propicio para ninguna construcción medianamente relevante. El coronel Ardid describió que las trincheras ni siquiera podían pasar de la cintura “por aparecer el agua a pocos metros de su superficie”, lo que da una idea de lo imposible que era defender de manera permanente estas posiciones con algo de seguridad. No obstante, entre los meses de diciembre de 1.937 y enero de 1.938 se invirtió algún recurso en la creación de una “linea de vigilancia” - según relata Tomás Ardid – por el frente del Cerro Rojo y hasta las inmediaciones de la Casa de la Aldehuela, por donde se enlazaba con la siguiente división, la número 18.

Excepciones a este lado derecho del Manzanares son la chimenea de la fábrica de San Cristóbal, núcleo de una fortificación nacionalista y desde donde se castigaban las posiciones republicanas con una ametralladora en su parte superior, y el Cerro de los Ángeles – llamado Cerro Rojo en ese periodo – cuya altura dominaba un amplio frente y desde donde se cañoneaba de manera constante la segunda linea republicana al otro lado del Manzanares.

[...]en plena guerra civil lo que ahora es San Cristóbal quedó en manos de los Nacionales, subieron una metralleta a lo alto de la chimenea y desde allí tiroteaban a la población de la zona republicana. Tenían gran peligro los que trabajaban en las huertas colectivizadas de Villaverde Bajo, a orillas del Manzanares; de hecho mataron a un trabajador llamado Julio Pereiro y a alguno más.Closing Quote

http://www.educa.madrid.org/portal/c/portal/layout?p_l_id=9070.16 - Historia de una Chimenea

Esta era precisamente una dura característica de las posiciones defensivas del lado izquierdo: estaban muy batidas por el enemigo al aprovechar para su construcción las formaciones yesíferas que el río dejó hace 30 millones de años a ese lado. Formaciones muy conocidas hoy en día por su altísimo valor arqueopaleontológico, al constituir parte de las Terrazas del Manzanares. Estas posiciones, en altura sobre el valle del río, eran un lugar privilegiado por cuanto ofrecían a sus defensores un dominio casi absoluto del paso del Manzanares, un auténtico foso natural de la ciudad de Madrid. Sin embargo la posición también era muy visible para la artillería nacionalista, como lo demuestran los testimonios orales y los restos que los obuses han dejado en la superficie de los cerros. El señor Valero Pascual, en la Casa de la Cuarta Esclusa, nos comentaba cómo su padre relataba el intenso fuego artillero que debía llegar desde San Cristóbal o el Cerro Rojo contra los parajes de lo que hoy es el Parque Lineal del Manzanares (Tramo 2).

gallinero de los milicianos entre las trincheras Gallinero que sirvió de despensa a los milicianos que correspondían a las fuerzas que ocuparon el poblado prerromano de la Gavia.

La creación de esta linea defensiva debió ser muy secundaria en los primeros meses de la guerra, cuando el arrollador avance del Ejército del Tajo hacia que el frente permaneciera desdibujado de manera constante. Como acabamos de ver, en noviembre de 1.936 esta situación cambia en la Batalla por Madrid y las tropas republicanas, con más experiencia y mayor orden, taponan y paralizan las tropas de Varela en un amplio frente desde la Casa de Campo hasta VillaVerde. Es en esta última población donde se encuentra la verdadera génesis de las posiciones del Parque Lineal del Manzanares, cuando la 1ª Brigada Mixta de Enrique Líster presenta batalla en VillaVerde Bajo contra las columnas de Tella y la caballería mora de Monasterio, taponando el paso del río hacia Vallecas.

inscripción de un miliciano en el polvorín de una trinchera
Inscripción realizada por un miliciano en un habitáculo de las trincheras del Parque Lineal:
14 de abril del 37, Partido Comunista, Unión de Hermanos Proletarios, y una estrella de cinco puntas junto a la hoz y el martillo del P.C.
banderín de una unidad de milicianos en la guerra civil
Banderín de una unidad de milicianos en el frente de Madrid, idéntico a lo grabado en la piedra del Parque Lineal
Fuente: "Diario de la Guerra de España", M. Koltsov

Como ya vimos, las tropas más cansadas de Líster tras la batalla de Seseña, pasan el río por Perales y llegan hasta Rivas en noviembre de 1.936, estableciendo el germen de lo que sería una posición defensiva continua de unos 17 kilómetros hasta el final de la guerra. Si bien en ese momento no se debieron hacer obras relevantes, habida cuenta de la imperiosa necesidad de recursos en el frente de VillaVerde y en el de todo Madrid, sí se comienzan a mover tropas en la zona, e incluso a establecerse en lugares estratégicos – caso de Rivas. En ese primer momento los cortados yesíferos del Manzanares, el propio río y el Real Canal del Manzanares, fueron suficiente abrigo defensivo para las tropas republicanas.

El combate en la zona de VillaVerde tuvo, como ya hemos narrado, un carácter doble. Por un lado respondía a los deseos de Vicente Rojo de aislar a los que atacaban Madrid, creando una tenaza cuyos puntos de penetración estarían en la Casa de Campo y en VillaVerde. En ese sentido se encuadran los ataques de las fuerzas de Líster en un violento choque, casa por casa, en VillaVerde Bajo. También se entiende como fruto de esta filosofía los ataques republicanos al Cerro Rojo.

Por otro lado se temía desde la Junta de Defensa de Madrid, que se produjera un ataque paralelo al que se terminó de concretar por el centro de Madrid, un ataque que buscara acorralar y aislar la capital por Vallecas. De hecho, la falta de planes concretos para la caballería mora de Monasterio en los planes capturados a Vidal-Cuadras, hacía suponer que era la reserva de ese ataque. Rojo ordena entonces la “fijación del enemigo” en VillaVerde, es decir, su paralización y debilitamiento en ese punto. Líster cumple perfectamente el objetivo encomendado.

Al mar de trincheras y nidos de armas automáticas que debieron aparecer en los barrios de Rosales y San Cristóbal, además de las posiciones nacionalistas en la carretera de Andalucía y Cerro Rojo, les debió seguir el paulatino montaje de la linea defensiva del Parque Lineal del Manzanares. Eso debió producirse a buen seguro una vez el frente estaba más o menos estabilizado y el enemigo fijado en posiciones conocidas, es decir, nunca antes de diciembre de 1.936.

Fue por lo tanto quizá al final de la Batalla del Jarama, en febrero de 1.937 cuando se crea como tal, con identidad propia, la linea de trincheras del Parque Lineal, una linea que partiría del actual Mercamadrid y que llegaría a Rivas, taponando cualquier incursión similar a la que los nacionalistas intentaron en la Batalla del Jarama. La durísima experiencia de este último enfrentamiento debió ser primordial. Salvo la parte más al norte, junto a Mercamadrid, se conserva en un estado muy aceptable la mayor parte de esta retaguardia.

La fecha de comienzos del 1.937 vendría además apoyada por la inscripción que existe en un habitáculo que sirvió de almacén de provisiones o armamento a una linea de trincheras que existe frente a Perales del Río. En ella puede verse la fecha del 14 de Abril de 1.937 y las siglas del Partido Comunista y de la Unión de Hermanos Proletarios.

El grado de conservación de los restos es variable, habiendo desaparecido los que se encuentran próximos a Mercamadrid y al estanque de tormentas de la Gavia. Según partimos de estos parajes y seguimos el río aguas abajo, la cantidad, calidad y grado de conservación de los restos se va incrementando, hasta llegar a Rivas, donde la presión urbanística ha deteriorado o destruido el final de la linea republicana.

Durante la Guerra Civil, los campos de cultivo del entorno del Parque Lineal del Manzanares y del próximo Regional del Sureste, fueron colectivizados y sus productos sirvieron para alimentar a los soldados del Ejército Popular. Sin embargo, acabada la guerra, la terrible escasez de todo tipo de bienes de primera necesidad y el alto porcentaje de viviendas destruidas en el entorno del frente de VillaVerde, hicieron que cientos de personas habitaran el Parque, en las antiguas instalaciones del Real Canal, en chamizos de labradores, y sobre todo en las cuevas e instalaciones defensivas que sirvieron de defensa a las tropas del Gobierno republicano. Los posteriores movimientos de población desde numerosas provincias hacia Madrid, agravaron más esta situación que la dictadura franquista no pudo controlar.

viviendas en las cuevas de madrid Cientos de aparceros extremeños poblaron el Parque Lineal en las improvisadas viviendas y bajo unas condiciones humanas absolutamente deficientes.
Fuente: Ayuntamiento de Madrid, fotos de chozas en el cauce del arroyo Abroñigal, probablemente idénticas a las del Parque Lineal

Grupo de Investigadores del Parque Lineal del Manzanares (GIPL)