
Su verdadero nombre fue Jesús Liste, siendo quizás ese cambio uno de los trucos del jefe del EPR para empezar a forjar la autoridad de una de las leyendas -hasta hace bien poco viva- de la Guerra Civil Española.
En la Guerra Civil gozó de las más enérgicas simpatías así como de los más enconados adversarios. Opuesto frontalmente a las teorías económicas y sociales basadas en el comunismo libertario, gozó de pocos partidarios en el frente anarquista - aunque fuera conocida su amistad con Durruti - e incluso tuvo varias tentativas de asesinato por parte de las fuerzas faistas (FAI), una de ellas en VillaVerde.
En la Guerra fue un firme partidario del mando único y de la disciplina en sus filas, acorde con la linea seguida por el Quinto Regimiento y el Partido Comunista. Esta linea sería posteriormente adoptada por el Gobierno republicano en la formación del EPR. Frente a ella se encontraba la teoría anarquista de que no debía existir mando alguno en las fuerzas milicianas, llevadas al combate por la propia ansia de libertad del ser humano.
En esa linea, Líster no dudó en varias ocasiones, pistola en mano, en cortar las desordenadas retiradas de las tropas a su mando, reintegrándolas de la forma menos agresiva posible a las lineas del frente, lo que le granjeó su merecida fama de mando implacable. Por el contrario Líster siempre presumió de “agasajar” a sus hombres con lo mejor de lo que se disponía en cada momento, con una taza de café o de coñac en la trinchera, con un buen servicio de correos, con ropa limpia o con bibliotecas, escuelas o servicios de alfabetización en sus unidades. De hecho la acción social del Quinto Regimiento en el frente fue muy relevante.
También se mostró siempre partidario del orden republicano, evitando cualquier crimen en el campo de batalla y sometiendo a los prisioneros a la justicia del Gobierno cuando era necesario. Igualmente se mostró partidario de la libertad de culto y contrario a los ataques que al margen de la Ley se producían en el lado controlado por el Gobierno, llegando a organizar el culto religioso que sus hombres o los habitantes de la zona que ocupaba, le pedían.
Líster fue quien organizó las defensas republicanas en la cuenca del Manzanares fuera de Madrid, a través de su puesto de Mando en VillaVerde Bajo y de sus posiciones en Perales del Río y, al final de su estancia en el lugar, en las de la Novena Esclusa, frente a las primeras estribaciones del vértice Marañosa. En ese periodo se dan los acontecimientos más importantes de la guerra, acontecimientos que marcarían el presente y el futuro del conflicto y a la postre, del país. La creación del EPR, su organización con un papel clave para el entonces comandante Líster y la derrota final de los sublevados a las puertas de Madrid, fueron sucesos acaecidos mientras Líster se encontraba en VillaVerde, muy cerca de lo que hoy denominamos Parque Lineal. El carácter y la personalidad del jefe de milicias, así como sus logros y fracasos explican parte de la historia de la guerra en el PL.
Tras su paso por el Manzanares, Líster ya goza de gran prestigio como líder y organizador militar, lo que le lleva, bajo las órdenes directas del Gobierno, por todo el escenario bélico conforme transcurre la contienda. Sin duda un testigo de excepción de la guerra de España.
Líster nació el 21 de abril de 1.907 en la pequeña aldea de Ameneiro, a 7 kilómetros de La Coruña, desde donde emigró siendo un niño a Cuba, para trabajar como cantero. Allí ingresó en el Partido Comunista cubano y posteriormente lo hizo en el de España cuando regresó.
De vuelta a Galicia, el PCE le envía a la URSS, ya proclamada la II República, para cursar estudios en la academia militar Frunze de Moscú, ciudad en la que trabaja de barrenero en las obras del metro moscovita.

En 1.935, tras la Internacional Comunista que se celebra en Moscú, vuelve a España con pasaporte falso, junto con Juan Modesto, quien también estudió en Frunze y que acabaría siendo su compañero de milicias en la Guerra Civil Española que estaba a punto de estallar.
Una vez aquí se encargan del trabajo antimilitarista como instructores de las milicias obreras. A pesar de su instrucción militar, Líster se declara como un antimilitarista convencido y cree en un ejército compuesto por y para el pueblo, al servicio exclusivo de este y con mandos procedentes de él. El ejército español de la época era, a su juicio, un sistema opresor que las clases más altas usaban para someter a las obreras y campesinas.
Tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1.936, estalla en julio la sublevación militar en el Protectorado de Marruecos y en zonas rurales de la mitad norte de la península. Madrid queda entonces cercada inmediatamente por las tropas de Mola en la sierra de Guadarrama, lugar hasta donde marcha Líster para combatir con las milicias populares del Partido Comunista, las del Quinto Regimiento, que se acababa de formar en tiempo récord.
En la sierra se enfrentan el ejército peninsular español y las primeras milicias populares con resultado más que satisfactorio para estas últimas. Se frena brillantemente el primer ataque a Madrid, lo que deja en entredicho a las tropas comandadas por el general Mola desde Navarra. Líster actúa aquí como capitán y al termino de su estancia en este lugar el Gobierno le asciende a comandante.
En septiembre de 1.936 es destinado a taponar el impetuoso avance nacionalista en Talavera, en donde le es entregado el mando del Quinto Regimiento. Las tropas del general Franco, al contrario que las de Mola, experimentadas y con armamento muy superior, apoyadas por Italia y Alemania, avanzaban desde el estrecho hasta Badajoz y desde allí, siguiendo el curso del Tajo, su destino es Madrid y el final de la guerra. Moros y legionarios parecían no tener adversario y las proporciones de bajas rondaban espectacularmente el 20 a 1.
Los jefes de las milicias no pudieron hacer mucho más que contener en la llanura al sur de Madrid al Ejército del Tajo, evitando en todo momento una desbandada que entregara Madrid a las tropas rebeldes. En ese momento Franco decide desviarse a Toledo para liberar el Alcazar y ganar un puesto decisivo en la jefatura de un estado que estaba creando a su medida. Este retraso en los planes nacionalistas hace que se organicen las defensas republicanas y a finales de octubre de 1.936 se permiten el lujo de dar un golpe de mano en Seseña, con un nuevo y mejor material bélico que los acaba de llegar: los tanques T-26.
En el ataque de Seseña Líster manda a la infantería que, con un éxito parcial se ve obligada a retroceder a VillaVerde para no quedarse descolgados por la derecha del resto de la linea republicana, en mayor retroceso. Las tropas ceden terreno en orden y organizan el que será el puesto de mando de Líster en VillaVerde Bajo, acantonando parte de sus tropas a la izquierda del río Manzanares, en el Parque Lineal, llegando incluso hasta la localidad de Rivas. Desde esta posición se frena el avance rebelde e incluso se realizan contraataques con distinta fortuna.
Durante su estancia en VillaVerde se crea el Ejército Popular de la República (EPR), sus primeras Divisiones y también sus Brigadas Mixtas. A Líster se le entrega el mando de la 1 Brigada, encuadrada en la 4 División que dirige Modesto.
El 9 de febrero de 1.937 Líster recibe la orden de desplazarse a la parte final del Manzanares para atacar la Marañosa en lo que sería el comienzo de la Batalla del Jarama. Después formará parte de la defensa primero, y después de la ofensiva republicana en tal batalla, ascendiendo al mando de la División “C” heredera directa del Quinto Regimiento, y participando en el nuevo fracaso del avance de las tropas nacionalistas sobre Madrid, aunque a costa de un número de bajas elevadísimo por ambos bandos. Tras la Batalla, la División “C” pasa a denominarse 11 División o “Batallón Líster”, sin duda una de las más selectas de todo el EPR durante la Guerra Civil.
El 11 de marzo viaja al mando de la 11 División a Taracena para frenar la nueva ofensiva nacionalista por Guadalajara, llevada en este caso al completo por el ejército italiano. De nuevo se actúa con brillantez y el cerco a Madrid no se estrecha. Esta será la última ofensiva rebelde en los alrededores de Madrid, habida cuenta de su poco éxito. Líster es protagonista destacado de todas ellas.
A finales de junio de 1.937 viaja a la zona de Torrelodones-Villalva-Collado-Moralzarzal-Hoyo de Manzanares para organizar la ofensiva republicana de Brunete. El papel de la 11 División era central. En este caso las fuerzas gubernamentales pasan al ataque y tras un inicio de la batalla en el que los republicanos arrollan a las defensas nacionalistas, se ven frenadas por la lenta reacción del EPR al éxito inicial. En la Batalla de Brunete se perseguieron dos cosas: liberar la presión al frente de Santander y rodear a los ejércitos de Franco en una pinza de acción continua desde Brunete a VillaVerde, lo que sin duda hubiera levantado el cerco sobre Madrid y tal vez hubiera sido decisivo en el resultado de la contienda. A los pocos días del final de los combates en Brunete Santander veía empeorada su situación.

En agosto de 1.937 se ordena a Líster vigilar, desde su nuevo acantonamiento en Caspe, la disolución del Consejo de Aragón, un organismo independiente dentro del orden republicano. La desagradable operación es meramente interior y tiende a organizar la caótica retaguardia republicana en Aragón. Por aquel entonces el enfrentamiento con los anarquistas es evidente y aunque la 11 División no tiene que intervenir militarmente, la tensión llega a ser extrema.
De nuevo a finales de agosto de 1.937 el mando central de la República decide levantar la presión del avance nacionalista sobre Santander. Para ello ordena un ataque envolvente sobre Zaragoza en el que la 11 División tendría un papel muy importante. Se desarrolla en estos días la Batalla de Belchite. Aunque tácticamente el EPR recupera terreno, no se logra el objetivo principal que era Zaragoza, al concentrase excesivamente en la toma del pueblo, defendido durísimamente por los nacionalistas, retrasando el progreso de las tropas y permitiendo la organización de la defensa de Zaragoza.
En diciembre de 1.937 se espera - por informaciones de evadidos - una enorme ofensiva sobre Madrid que debería ser definitiva. Por ello el mando republicano ordena un ataque sobre Teruel que retrase o anule esa acción, con el “Batallón Líster” iniciando la batalla. De nuevo el éxito inicial es ciertamente elevado y se toma Teruel tras violentos combates, se logra el objetivo principal y el secundario, pues Franco desplaza sus mejores tropas desde Madrid. El contraataque nacionalista es atroz, durísimo, y no sólo recupera Teruel sino que además rompe el frente con una acumulación enorme de armamento muy superior ya al de la República. Se levantaba así definitivamente el núcleo duro del cerco sobre Madrid y se trasladaba a la zona de Aragón y Cataluña. Tras la Batalla de Teruel Líster es ascendido a mayor de milicias, graduación máxima que alcanzará en la Guerra Civil Española.
La pérdida de Teruel produjo el colapso del frente de Aragón y los nacionalistas contraatacan para llegar al Mediterráneo y partir la zona republicana en dos. La 11 División de Líster resiste y cede terreno ordenadamente, cruzando el río a su lado izquierdo para organizar una de las ofensivas más grandes y arriesgadas de la Guerra Civil Española: La Batalla del Ebro.
En julio de 1.938, durante la Batalla del Ebro, Líster asciende en su poder de mando y pasa a comandar todo un Cuerpo de Ejército, la mayor unidad del EPR. Bajo sus ordenes se pone el V Cuerpo, formado por las Divisiones 11, 45 y 46, sobre quienes recae el mayor peso de la operación. Se cruza el Ebro y se toma su orilla derecha, produciéndose un rápido avance republicano hacia Valencia. Sin embargo, la superioridad en la cantidad del material de los nacionalistas hace que poco a poco el Ebro vuelva a ser cruzado de nuevo en sentido inverso. La zona republicana queda finalmente partida en dos y no es posible asestar un golpe de mano al ejército rebelde que podría haber cambiado el rumbo de la guerra, ya que Alemania , justo en esas fechas, iniciaba la ocupación de Checoslovaquia durante la Crisis de los Sudetes, mientras Europa entendía demasiado tarde que el conflicto español era, como Azaña había advertido, el inicio de la guerra con la que el fascismo asolaría Europa.

Tras esta Batalla, Líster pasa a Francia para regresar a Madrid unos días después y comprobar el colapso definitivo de todas las lineas de la República. Desde allí parte a Valencia y de nuevo a Francia, donde tras la victoria de Franco está a punto de ser canjeado por las autoridades francesas con destino a una muerte segura.
Exiliado en la URSS pasa a formar parte del Ejército Rojo, llegando a ser general de las fuerzas de la URSS, Polonia y Yugoslavia durante la II Guerra Mundial. Después siguió formando parte del PCE pero cada vez más enfrentado a Santiago Carrillo, lo que le vale la expulsión. Tras ella, Líster funda el Partido Comunista Obrero Español (PCOE).
En el año 1.977 Enrique Líster vuelve a España del exilio y se reintegra como militante en el PCE, para hacerlo después en Izquierda Unida (IU) tras la expulsión del propio Carrillo.
Muere en Madrid en el año 1.994, dejando tras de sí la huella de un carácter que pudiera ser discutible y polémico, pero que sin duda fue el de un luchador infatigable por la República.
Es muy recomendable la lectura del libro: Líster Forján, E. (1966) "Nuestra Guerra. Memorias de un luchador" Madrid: Silente Memoria Histórica. Aunque el texto sea muy tendencioso, habida cuenta de la fuerte personalidad del autor, los hechos que cuenta en primera persona son, en muchos casos, de gran valor, aportando mucha luz sobre acontecimientos un tanto olvidados en la historia, fundamentalmente del lado republicano. Por el equipo de investigación del GIPL